Diciembre 2017

Año 5 - Número 53

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Janus (1), nuevamente Janus…
2017-2018

JANUS es la divinidad que expresa todo fin de ciclo y renacimiento. Al culminar con la alegría del trabajo intenso una etapa y reiniciar otra, adviene la reminiscencia de esta figura, que reside en todo umbral. Un ciclo finaliza y uno nuevo, nace. Pero ambos están vinculados porque el futuro sin dudas se alimenta de lo hecho, de los cimientos y del porvenir. Por eso JANUS es bifronte, mira para atrás y para adelante; sintetiza de tal suerte, el sentido del tiempo, en cuanto medida de la vida y de la historia.

¿Qué nos interesa destacar en este momento en que traspasamos el umbral de JANUS…? Que el mensaje de las Carreras de Estado de la Procuración General de la Ciudad –cristalizado y consolidado luego de cinco años de funcionamiento de la ex Dirección General de Información Jurídica y Extensión (2012-2017)- es el humanismo.

Porque tanto los pueblos como las personas, en la recta final se califican y definen por su modo de pensar humano, al servicio de la dignidad de la persona y de los derechos humanos. Porque la organización y el desarrollo material deben estar siempre al servicio de las personas.

Que postulamos entonces un derecho administrativo “humanista”.

Que este es el legado trasvasado a la actual Escuela de Formación en Abogacía Pública, como continuadora de la ex DGIJE (v. Decreto GCABA Nº 400/17).

¡Que estos son los abogados del Estado que queremos!


(1) En el panteón romano, existe Janus bifronte. Janus expresa el principio dual: el pasado y el futuro. Lo sagrado y lo profano. Janus es la divinidad que expresa todo fin de un ciclo y renacimiento. Janus es la "bisagra" que une el pasado, simbolizado en la cara que mira hacia la izquierda y el futuro, simbolizado en la cara que mira hacia la derecha. Janus simboliza todo inicio. Por eso el primer mes del año lleva su nombre en las distintas lenguas: January, Januar, Janvier, Janeiro, etc. Según la tradición latina, Janus reside en el umbral de la casa. Justamente porque separa el ámbito profano del exterior, del ámbito sagrado del interior. Por esa razón, ya en tiempos remotos el novio debía alzar a la novia en brazos para ingresarla en la puerta de su nuevo hogar, porque ese umbral no debía ser pisado (información proporcionada por el Dr. Alfredo DI PIETRO, abogado, doctor en derecho y romanista).