Abril 2016

Año 4 - Número 35

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El Estado es un valor ético

El Estado es un valor ético. Como comunidad que tiene su fundamento en los fines existenciales del hombre, el Estado forma parte del orden ético. Santo Tomás no vacila en designar al Estado, lo mismo que Aristóteles, como la “creación más destacada de la razón humana” y asigna a la política el lugar más elevado de todas las artes.

En puridad, nada caracteriza tan claramente la esencia ética del Estado como su función de realizar el mínimo ético de la convivencia humana.

El Estado atiende a esta tarea mediante la institución del orden jurídico. El poder con el que cuenta para ello recibe una justificación moral y su uso, un carácter moral. Pone un dique al predominio de los elementos menos humanos de la naturaleza del hombre en beneficio de la verdadera humanidad.

Procede tener presente que esta conceptualización clásica del Estado como valor ético fue históricamente superadora de concepciones más rudimentarias que tuvieron lugar en el proceso de la búsqueda del conocimiento de la realidad objetiva y de la verdad. Así por ejemplo, de la escuela de los sofistas (siglos V y IV a.C.), para cuyos exponentes lo importante, es convencer, persuadir, convertir los argumentos débiles en fuertes. Mejor que hacer es decir.

La eticidad del Estado está presente, entre otras disposiciones, en el art. 134 de la Constitución local que dota de rango constitucional a la Procuración General de la Ciudad. Este refleja la importancia atribuida por el constituyente al control de legalidad de los actos estatales, esto es, al debido encuadre de la gestión del Bien Común en el ordenamiento legal; a efectos de no frustrar el logro, precisamente, de ese Bien Común, de la “buena vida de la polis”.

La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires es muy estricta en la elección del funcionario que tiene a cargo ese control de legalidad: el procedimiento constitucional exige el acuerdo del poder legislativo local (v. art. 134 citado).

En ese contexto, cabe resaltar que el pasado 7 de abril, la Legislatura porteña prestó su acuerdo para la designación del doctor Gabriel María ASTARLOA como Procurador General de la Ciudad de Buenos Aires. La propuesta fue enviada por el Jefe de Gobierno y evaluada por la Legislatura porteña.

En el pleno, el resultado de la votación arrojó 50 votos positivos, 5 negativos y 2 abstenciones.

Cumplidos los requisitos constitucionales de la designación, le deseamos al nuevo titular de la Casa que su labor redunde en abundantes frutos para el Estado de Derecho y para el buen vivir y concordia de los vecinos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.