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Julio Cortázar, estudiante del Mariano Acosta

Huellas de la escuela reconoce a los maestros y estudiantes que se formaron en las aulas de la Ciudad y trascendieron por su legado.

Martes 11 de mayo de 2021

«Si de algo me sirvió la escuela fue para crearme un capital de amigos».
Cortázar
(Prego Gadea y Cortázar, La fascinación de las palabras. Alfaguara, 1984)

Julio Florencio Cortázar nació el 26 de agosto de 1914 en Bruselas porque su padre era funcionario de la embajada Argentina en Bélgica y su familia residía allí. Su nacimiento coincidió con el estallido de la Primera Guerra Mundial lo que motivó que el grupo familiar se trasladara primero a Suiza y luego, a Barcelona. Finalmente, regresó a la Argentina y se instaló en Banfield, Julio tenía 4 años.

Corría el año 1929 y Cortázar con 14 años tomaba el colectivo desde Banfield para llegar hasta Urquiza 277, en el barrio porteño de Balvanera donde está ubicada la Escuela Normal Superior N.° 2 Mariano Acosta. Allí se recibió de Maestro Normal en 1932 y años más tarde en 1935 obtuvo el título de profesor de Letras. Transitó durante siete años las aulas y pasillos del Normal N.° 2, que en esa época formaba maestros nacionales, título que permitía a los egresados ejercer la docencia en todo el territorio nacional y además ofrecía formación superior como profesor en Letras y Ciencias.

El vínculo del autor de Rayuela con la actual Escuela Normal Superior N.° 2 Mariano Acosta fue más allá que ser un buen alumno porque Julio tuvo una activa participación en la vida escolar. Dirigió la revista Addenda que editaba el centro de estudiantes y que trataba temas como pintura, literatura, pedagogía y música, entre otros. Además, pronunció el discurso cuando la institución cumplió su 61 aniversario, en 1935. La escuela conserva los documentos que atestiguan esta conexión gracias al trabajo de alumnos, egresados, docentes, directivos y al personal quienes vienen realizando tareas de conservación y puesta en valor de su patrimonio histórico material e inmaterial.

cortazar

La aproximación del poeta con su escuela no terminó cuando egresó. En su madurez, ya siendo un escritor e intelectual de fama internacional, el autor de Bestiario le dedicó el cuento "La escuela de noche" en el que relata con un clima fantasmagórico la pesadilla de dos estudiantes que ingresan en medio de la oscuridad al edificio que creían vacío. Cortázar pudo haber vivido vehementemente sus años de estudiante porque volvió una noche de 1983 a recorrer la escuela, tenía 69 años y fue su despedida, dos meses después falleció en París.

Huellas de la escuela acompaña a todas las instituciones educativas brindando herramientas para la preservación del patrimonio que es el testigo de la historia educativa de la Ciudad.

Los invitamos a ver en nuestro canal de YouTube el video perteneciente al 16 encuentro virtual: Historias de nuestras historias, la presentación de Marcelo Carpintero titulada "Julio Cortazar a su paso por la Escuela Normal Superior N°2 Mariana Acosta"

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Esta nota se realizó con algunos aportes del trabajo: Ayuso, María Luz y Pineau, Pablo. Julio Cortázar en el “Mariano Acosta”. Marcas biográficas de su formación. Historia y Memoria de la Educación 7 (2018). http://revistas.uned.es/index.php/HMe/article/viewFile/18496/17436. Esta investigación cita que el poema «Bruma» publicado en la revista Addenda en 1935, que editaba el centro de estudiantes, pudo haber sido la primera poesía impresa en la vida de Julio Cortázar. A continuación, la compartimos:

Bruma
Buscar lo remoto con férvidas ansias
Y en limbos extraños hundir obstinado el deseo.
Que el ritmo, lo Impar de Verlaine nos conduzca
Y acordes oscuros de queda armonía
Marquen nuestros pasos sobre el gris sendero.
Debussy…, maestro… quiero sinfonías
Que esbocen con notas pinturas de nieve y acero;
Baudelaire… te pido me des una pluma
Que en noche de insomnio
Hayas estrujado contra tu cerebro.
Manet, por los bordes de tus concepciones
Vagaré anhelante de encontrar lo Bello
Que me niegan todos
Los que no han sentido como tú el llamado
Del aire, del ritmo, del amor y el cielo.
A aquellos que ansiosos de altura
Con honda ternura se aferran al Arte dilecto
Quiero incorporarme; desdeñar los claros,
Firmes horizontes del ritual camino
Que hollaron mil veces los genios. Prefiero
Con gesto absoluto y un rictus de firme osadía
En limbos extraños hundir obstinado el deseo.
Buscar lo remoto con férvidas ansias…
Yo sé que es difícil, vago e hipotético.
Pero no abandono ni a Verlaine ni a Byron,
Porque… ¿quién lo sabe?
Acaso de pronto, nítido y brillante
Del fondo impreciso de mis horizontes
Brote el gran Misterio…!

J. Florencio Cortázar


El siguiente texto es la transcripción del discurso pronunciado por Julio Cortázar siendo alumno de 7º año Letras, con motivo de cumplirse el 61º aniversario de la escuela en 1935.

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