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Día del Padre: el desafío de la corresponsabilidad ante la pandemia

Hoy celebramos las paternidades que conllevan a una crianza positiva, permitiendo la corresponsabilidad familiar

Domingo 21 de junio de 2020

El cuidado es el ingrediente fundamental de los deberes y derechos derivados de la responsabilidad parental o, si se prefiere, un compendio de todos ellos. Cuidar implica acompañar en el crecimiento, fomentar el desarrollo y el camino hacia la autovalía de niños y niñas, respetar las individualidades, responsabilizarse y ser partícipes activos y corresponsables.

Es por eso que felicitamos, hoy, a quienes con tanto esfuerzo y amor cuidan a sus hijos e hijas, porque las tareas de cuidado representan una serie de tareas que no son específicas y que pueden variar pero que requieren de tiempo, coordinación y presencia entre las madres, padres y/o tutores.

La Convención de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes (CDNNA) establece en el artículo 18 el derecho humano a ser cuidados y a mantener vínculo afectivo con sus madre/s y/o padre/s, que se materializa en el cumplimiento de las responsabilidades de crianza y desarrollo, considerando siempre el interés superior de niños y niñas.

Las familias en la Ciudad se encuentran en constante cambio, y la transmisión de valores hacia las hijas e hijos, además de generar nuevas maneras de encarar la crianza entre las que se deben considerar al género y el origen intercultural, plantean desafíos sobre el lugar que cada miembro ocupa.

Los hábitos y costumbres comunes transmitidos a las niñas, niños y adolescentes tales como leer, cantar, cocinar o hacer deportes pueden generar vínculos centrales. Es importante considerar cuáles son los hábitos que se enseñan para evitar reproducir en los niños y niños estereotipos de género. Por tal motivo, nos encontramos trabajando en todos los programas de la Dirección General de Desarrollo Familia para que las familias porteñas construyan valores y deseos que fortalezcan la corresponsabilidad, y la justa distribución de tareas con base en el lugar que cada integrante ocupa, poniendo en valor los derechos humanos de cada uno de los hogares, tales como el respeto, la dignidad y la libre expresión.

Cuando hablamos de corresponsabilidad familiar, y de la conciliación trabajo-familia, supone una articulación entre las tareas de producción y reproducción. Una organización de roles familiares, un compromiso en los tiempos que se destinan a los distintos quehaceres en la vida familiar, tales como quehaceres domésticos, soporte económico, emocional, educación y el cuidado de los hijos e hijas con escucha y amor cuya finalidad es el mantenimiento armónico del sistema familiar.

La corresponsabilidad familiar es un elemento clave para la adquisición de mayores grados de autonomía y sentido de eficacia para los/las padres/madres y para la mejora de las relaciones con sus hijos/as.

Desde de la Dirección General de Desarrollo Familiar trabajamos poniendo foco en el desarrollo de paternidades que tienen como prioridad el cuidado de sus hijos e hijas. Son estos valores los que se instalen en las nuevas generaciones y cuyos comportamientos favorezcan la convivencia social sin violencia en las familias porteñas. De esta manera, construimos entre todas y todos una sociedad más justa y responsable.

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