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Línea de Contención Familiar: una alternativa para pedir ayuda frente a los conflictos de convivencia en cuarentena

Ante la pandemia, las familias de la Ciudad se vieron obligadas a modificar sus actividades cotidianas, este cambio generó todo tipo de reacciones que merecen ser atendidas, frente a esta situación la Dirección General de Desarrollo Familiar diseñó la Línea de Contención Familiar.

Jueves 16 de julio de 2020

La línea telefónica de Contención Familiar es gratuita y se encuentra disponible de lunes a viernes, de 8 a 21 hs a través de la aplicación del WhatsApp de la Ciudad: 11-5050-0147.

Durante el primer mes de funcionamiento de la herramienta se registraron más de 300 llamadas, y se espera que para las semanas próximas la capacidad aumente debido a la novedad del servicio y al impacto masivo en la difusión de la línea que comenzó a ocupar espacios en medios de comunicación.

Compartimos algunos de los datos descriptivos de las primeras semanas de funcionamiento:

  • El 80% de las llamadas corresponden a mujeres jefas de hogar.

  • El 11% son vecinas y vecinos migrantes.

  • Las personas del núcleo familiar primario (madre-hija/o-padre) son las que más consultan.

  • De todas las consultas recibidas, además de realizar orientación y contención familiar, también fueron derivadas a distintos servicios del Gobierno de la Ciudad como Salud mental responde, Línea 144, SAME (Sospechas de COVID-19), 108, defensorías y 102 para continuar con un seguimiento especifico.

  • El 15,6% de las llamadas recepcionadas provinieron de fuera de la Ciudad de Buenos Aires.

Cabe resaltar que, para el caso de llamadas por violencia de género derivadas al 144, se ha dispuesto dentro del sistema Boti –la plataforma que sirve para operar e interactuar con las vecinas y vecinos– un esquema de derivación directa para las víctimas, facilitando la contención del caso y el asesoramiento.

En las primeras semanas, las mayores consultas se registraron por dificultades relacionadas con problemas de parejas en lo que respecta a la corresponsabilidad en las tareas del hogar en materia del cuidado y la crianza de las niñas, niños y adolescentes; y a complejidades en la convivencia y la comunicación familiar a raíz de los nuevos contextos hogareños.

En las últimas semanas las consultas giraron en relación a los cuadros de ansiedad/estrés, signos similares a una depresión ante la incertidumbre y cansancio por la prolongada cuarentena.

  • Ansiedad/estrés: 23%

  • Problemas de pareja:18%

  • Problemas en la comunicación con los hijos:17%

  • Ansiedad por aislamiento :13%

Con respecto a las estructuras de intervención, los profesionales tienen como objetivo:

Establecer una escucha empática, contención e información generando como una puerta de entrada hacia la orientación y la derivación, en caso de ser necesaria (prevención primaria). Posibilitar las ideas y rescatar en la demanda la resiliencia descubriendo las fortalezas que el/la consultante tenga.

Tratar de construir juntos/as, algunas estrategias de convivencia social, saludable y no violenta que sirvan como medidas de contención ante el malestar generado por la pandemia.

La Dirección General de Desarrollo Familiar, estableció las siguientes recomendaciones para cursar lo que quede de aislamiento:

Mantener rutinas similares a la previa de la cuarentena; no sobreexponerse a noticias, evitando las primeras horas del día y antes de dormir; en lo posible, hacer ejercicios físicos y seguir una buena alimentación; promover salidas mediante redes sociales, llamadas telefónicas o mensajes con familiares y amigos, para evitar el aislamiento emocional y afectivo; aceptar los estados emocionales y bajar las exigencias propias y con los demás miembros de la familia que también están pasando por lo mismo; generar comunicación y diálogo; ser tolerantes ante la espera y el tiempo.

No es conveniente llenarse de actividades cuando se convierten en una obligación de ser productivas. Hay que permitirse y permitir estar aburrido/a o desganado/a sin hacer nada. Con respecto a los niños, niñas y adolescentes es importante no negar la realidad y hacer de cuenta que no pasa nada, sino que hay que hablar y entablar un diálogo con ellos, generando información honesta y clara sobre lo que causa el virus con un lenguaje apropiado y adecuado a la edad sin dramatizar. No asustarse ante los enojos, los desbordes y las crisis de angustias.

Si se habita en espacios reducidos, es importante respetar los espacios de juego que promueven emociones positivas y tener presente que respetar la cuarentena ya es un esfuerzo en sí mismo. Tratar de escuchar y contener para permitir que los sentimientos sean expresados. Aceptar que no tenemos todas las respuestas. Aceptar que en este año escolar se darán los contenidos que se puedan y se aprenderá lo que sea posible.

Y por último buscar ayuda con un/a profesional de la salud mental siempre que aparezcan nervios, tristeza o ansiedad y que se sienta que estas emociones alteran la rutina diaria en la que nos desarrollamos.

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