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Lucas Poggi: “El agua es mi confidente, somos uno”

El integrante de la Selección Argentina de natación adaptada busca su pasaje para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2021. Se entrena todos los días en el Parque Olímpico de la Ciudad y, a su vez, lucha por la integración de las personas con discapacidad.

Viernes 9 de octubre de 2020

Recién ahí, cuando empieza a salir de la pileta, uno se da cuenta de que Lucas tiene una discapacidad motora. En el agua es uno más entre los tantos nadadores y nadadoras que concurren a diario a entrenar en el Parque Olímpico de la Ciudad, en el mismo lugar donde brilló Delfina Pignatiello hace dos años los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018.

Terminó su rutina del día. Va hacia la silla, se envuelve en una toalla y comienza a cambiarse. Mientras, su cabeza trabaja. Hace números, se ilusiona, dibuja el mapa de Tokio, su meta, su sueño. “Ya tengo la marca para Tokio, ahora debo revalidarla”, cuenta Lucas Poggi, nadador porteño del barrio de Villa Urquiza, de 28 años y con una larga trayectoria en la natación adaptada.

“En diciembre tenemos toma de tiempos y en mayo del año que viene el Abierto de Europa en Portugal. En ambas tengo la posibilidad de lograr el tiempo para clasificar a los Juegos Paralímpicos”, afirma con convicción, casi sabiendo que va a lograr cumplir su sueño de participar por primera vez en un Juego Paralímpico. “Me quedé en la puerta en Río 2016 y hora voy Tokio, mi gran anhelo. Un Juego Paralímpico es el sueño de muchos y llegan pocos, y yo quiero llegar”, se ilusiona el atleta.

Desde muy chico que Lucas va y viene en el agua. Nació con espina bífida, lo cual le impide mover el tren inferior de su cuerpo, y la natación se transformó en su espacio. “A los ocho años me tiré a una pileta de 50 metros y fue amor a primera vista. Ahí me di cuenta que ese era mi lugar, hacia donde quería ir”, recordó.

-¿Te preguntaste alguna vez por qué a mí?

-No, nunca. No puedo caminar, pero puedo nadar. Y… ¿qué es la normalidad? Para mí la normalidad es esto, no conozco otra cosa. El ser humano tiene un poder de reinvención increíble. El cuerpo se adapta tremendamente a cualquier cosa. No me hace falta preguntarme ¿por qué a mí? Es más, estoy agradecido de haber nacido con espina bífida porque se me abrió un mundo tremendo.

-¿Te sentís un ejemplo?

-Eso dicen, pero yo quiero sacarme ese mote. Hago lo que me gusta hacer, nadar, y otras cosas también. Si lo que hago sirve para sumarle a otras personas bienvenido sea, pero no soy ejemplo de nada. Muchos todavía nos dicen discapacitados pero es una palabra que está mal usada. La verdad es que estamos demostrando desde hace muchos años que esto no es así. En mi caso y en el de muchos deportistas, no somos personas con discapacidad que hacemos deporte, somos atletas, somos atletas todos los días. El alto rendimiento te hace superar cualquier límite y te forja una mentalidad súper fuerte para encarar tantos entrenamientos. A veces se relaciona a la personas con discapacitado con deporte recreativo y nosotros como nadadores, y como la cara visible de la discapacidad en Argentina (nos siguen muchos chicos) demostramos que podemos muchas cosas, como por ejemplo llegar a un Juego Paralímpico.

-¿Te tenés que demostrar algo?

-Sí, que tanto me puedo proponer algo y lograrlo

-¿Y a la gente?

-Uno inconscientemente le demuestra al otro, pero con el tiempo me di cuenta que hay que hacerlo para uno mismo. Si al otro le gusta, bien; si no, también.

Hace dos años falleció su madre y ese fue un golpe duro para Lucas, pero si bien la recuerda con ese inquebrantable amor de hijo a madre, él decidió seguir adelante. “Mi vieja murió un sábado y yo el jueves ya estaba nadando. Cuando llegué a la pileta me dicen ´¿qué hacés acá?´ Necesitaba nadar. Fue un momento difícil, no me salían las cosas. No nadar me iba a hacer peor. La natación me ayudó a salir adelante. A los pocos meses fui a un mundial y no me fue bien, pero fue una manera de rendirle homenaje”.

-Y hoy, ¿quiénes son tus baluartes?

-Mi familia, mi viejo, mi hermana y mi sobrina.

-Hablás de nadar y nadar, tu vida es una pileta. ¿Qué es el agua para vos?

-Es como mi confidente, por momentos somos uno. Siempre voy a nadar, la pasión no se va nunca.

Hace poco la imagen de Lucas apareció en la tapa de una de las revistas más fashions del país. Ahí pidió cumplir su otro gran sueño, desfilar con una top model, y lo logró. Además estuvo en el Buenos Aires Moda, en el desfile de la revista Caras, en el Argentino Fashion Week. “Igual tengo que seguir golpeando puertas. Hay que seguir generando cosas”, se esperanzó.

¿Y qué onda con el modelaje?

-Bien, genial.

-¿Cómo se te ocurrió?

-En 2017 se me dio. Quería romper con eso de la moda superficial. Tiene que haber integración. Se habla de inclusión, pero no de integración. Hablan de inclusión y ponen a las personas con discapacidad por un lado y a los convencionales por el otro, pero no juntos. Integración es ponerlos a todos juntos. Por eso amo la natación que es 100%, vos me ves acá nadando con nadadores convencionales como si nada. Bueno, eso quiero llevarlo a la moda. Quiero ser la voz de mucha gente que no puede volcar sus sueños. Quiero motivar y contribuir

-¿Y cómo vas a lograr eso?

-No es fácil tener una discapacidad en Argentina, costará pero lo lograremos. Quiero que se nos deje de tomar como pobrecitos. Hoy vende mucho una persona con una discapacidad, pero ¿si esa persona no se siente así como es mi caso? Hay que valorar a las personas por lo que son, por lo que pueden hacer y no por el físico. La vida no pasa por quién camina y por quién no.

Y ahí se va Lucas Poggi, con un anhelo bien claro, regresar al día siguiente al Parque Olímpico de la Ciudad para seguir entrenando y revalidar esa bendita marca que lo ponga en su primer Juego Paralímpico.

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