La política exterior que propone Macri

El análisis de Fulvio Pompeo, Subsecretario de Relaciones Internacionales e Institucionales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Pobreza cero, terminar con el narcotráfico y la unión de todos los argentinos son los objetivos que guiarán la gestión presidencial de Mauricio Macri a partir de diciembre de 2015. En este marco, el desafío principal de la política exterior de su gobierno será poder capitalizar las oportunidades que ofrece el mundo para avanzar en el logro y la concreción de estas metas nacionales. Promover la inserción internacional de Argentina sobre la base de estos ejes, a su vez, nos permitirá estar en estrecha sintonía con los objetivos y prioridades que marca la agenda del futuro.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de las Naciones Unidas 2015, en estrecha relación con las recomendaciones y propuestas que plantea el Papa Francisco, constituyen elementos centrales de esa agenda.

La erradicación de la pobreza, el hambre y la desigualdad social, es una de las metas más importantes que propone Naciones Unidas. Mientras que en la encíclica Laudato Si, el Papa Francisco realiza un llamado a “una conversación que nos una a todos” frente al desafío ambiental que vivimos, anclado en profundas raíces humanas.

A su vez, debemos construir una estrategia de vinculación con el mundo que parta de una definición clara del lugar que queremos ocupar en el concierto internacional; junto con una activa política de inserción económica que nos permita aprovechar las oportunidades comerciales y de inversión que nos ofrece el actual contexto mundial.

Para ello es necesario diversificar y equilibrar las vinculaciones externas. Esto supone construir agendas comunes y dinámicas con países con los que nos une una historia de valores y tradición compartida.

Democracia, Derechos Humanos lucha contra el terrorismo y la no proliferación serán banderas que marcarán nuestro compromiso en el plano internacional. Pero esta política de diversificación también supone sostener y potenciar los vínculos con aquellos países que nos ofrecen grandes oportunidades comerciales y de inversión, y que en definitiva nos permitirán avanzar en un proceso de crecimiento con inclusión y desarrollo de nuestras economías regionales.

Latinoamérica en general y el MERCOSUR en particular será el ámbito natural desde donde nos proyectaremos. Para ello es necesario avanzar en una agenda concreta que incluya a la integración física, la lucha contra el narcotráfico, la explotación y protección de nuestros recursos naturales, entre otros aspectos. Tenemos un futuro con grandes oportunidades. Sólo debemos apelar a nuestros talentos, a la innovación, al desarrollo científico y tecnológico, y a las potencialidades que nos ofrece el sector agroalimentario; promoviendo una acción internacional en sintonía con la agenda del futuro y con nuestros objetivos nacionales.

Artículo publicado en Diario Clarín.