Apuntes del Brexit

El Brexit no sucedió de la noche a la mañana y es multicausal, pero algunas cuestiones pueden servirnos de enseñanza a todos los que elegimos la cooperación y la unión como eje del diseño de las políticas internacionales y como envión para el desarrollo y el crecimiento dentro de los países.

La victoria de la opción de abandonar la Unión Europea en el plebiscito que celebró Reino Unido marca un hito en la articulación y comprensión de los procesos de integración regional. Las expresiones de la voluntad popular deben ser siempre respetadas y nos dejan enseñanzas que no podemos ignorar. Dentro de la campaña y los fundamentos del Brexit nos encontramos con algunas expresiones de fraccionamiento y disgregación que, lamentablemente, aparecen en más de un lugar del mundo en este momento.

El Brexit no sucedió de la noche a la mañana y es multicausal, pero algunas cuestiones pueden servirnos de enseñanza a todos los que elegimos la cooperación y la unión como eje del diseño de las políticas internacionales y como envión para el desarrollo y el crecimiento dentro de los países.

Una parte importante de los defensores del abandono de la Unión Europea habló sobre el regreso a la “Europa de los estados nacionales”. La existencia del temor a la pérdida de la identidad nacional o la percepción de que esta se encuentra amenazada remarca la importancia de que los procesos de integración estén estructurados no solo a nivel económico y político sino también en términos culturales.

Aunque no toda reivindicación de la identidad nacional es necesariamente xenófoba, la ausencia de un espacio institucional en la que esta se pueda desarrollar de manera positiva puede dar lugar a expresiones de intolerancia que inevitablemente minan la convivencia y terminan por dañar los esfuerzos de construcción en común.

A partir del pico de la crisis económica en 2008 asistimos al renacimiento de una línea discursiva que busca a quién culpar y lo encuentra en los inmigrantes o en los países con mayores problemas para alcanzar su desarrollo. El florecimiento de este tipo de argumentos llama a un esfuerzo conjunto por educar e informar, eliminar los prejuicios sobre el otro y promover la igualdad de derechos en todos los ámbitos.

Nos encontramos con un dato del plebiscito británico que consideramos parte de una tendencia que también puede ser extrapolable a otros lugares. La mayoría de los jóvenes votaron por quedarse en la Unión Europea. Millones de individuos se criaron sin temor a la diversidad, enriqueciéndose por el acceso a bienes materiales y culturales, servicios, historias y oportunidades que el mundo globalizado les ofreció y esas personas empiezan a tener una voz fundamental en el diseño de las políticas de todos los niveles.

Es probable que muchas de las decisiones que se tomen hoy sirvan como aprendizaje para mejorar los mecanismos institucionales y la comprensión de los procesos en el futuro. En la búsqueda por un mundo pacífico e integrado tenemos que apostar a lo que viene, a crear cada vez más oportunidades de crecimiento para todos. Aunque el diario de hoy no nos diga que todos los esfuerzos vayan en esa dirección, no vamos a ignorar que también nos dice que es posible.