Septiembre 2016

Columnas de opinión del Procurador General

Un norte claro

Quisiera en esta oportunidad referirme al Plan de Gestión que estamos llevando adelante desde el inicio del año en la Procuración General, y que hemos compartido con todos los integrantes de esta Casa en una reunión plenaria que tuvo lugar a principios de este mes.

Se trató de un evento extraordinario ya que no habían sido muchas -en rigor los mas memoriosos dijeron que fue la primera vez- las ocasiones en que todos los profesionales, auxiliares técnicos y personal administrativo que trabajan en la Procuración General fueron convocados para asistir a un encuentro de esta naturaleza.

Este persiguió el propósito de reflexionar juntos sobre cuestiones esenciales a toda organización, tales como tener en claro el sentido de nuestra misión; la visión que tenemos acerca de cuál debería ser el perfil y modelo de este Órgano, los valores que nos nutren en nuestra tarea diaria; la estrategia y el plan de gestión que define los objetivos que nos proponemos y los proyectos concretos para llevarlos a cabo.

Me animo a decir entonces que se trató de una jornada histórica. Una reunión si bien breve, pero muy rica en cuanto a su significado porque todos pudimos conocer y compartir el rumbo hacia donde queremos ir y los instrumentos para concretarlo.

Nuestra misión, claro, está, es la que establece la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: dictaminar sobre la legalidad de los actos administrativos, ejercer la defensa de su patrimonio y su patrocinio letrado, representando a la Ciudad en todo proceso en que se controviertan sus derechos o intereses.

Tenemos la visión de que la Procuración General sea un órgano de excelencia, que destaque por la calidad de su labor y la capacidad de sus integrantes, hacer de ella una organización modelo en el ámbito de la Abogacía Pública.

Toda institución se construye sobre la base de valores compartidos que impregnan su trabajo diario, y en tal sentido, entre varios hemos resaltado el compromiso, la profesionalidad, la integridad, el trabajo en equipo y la cordialidad.

Teniendo en cuenta estos conceptos, hemos definido siete objetivos ministeriales, de los que se desprenden treinta objetivos operativos. Estos objetivos se alcanzan a través de los proyectos que nos hemos propuesto, que suman en total 67 hasta la fecha, y que incluyen, por cierto, acciones concretas con plazos ciertos de realización. Se trata de un plan abierto y dinámico, que se enriquece con nuevos aportes de todos los integrantes de la Casa y con los cambios que demande el cumplimiento cabal de los objetivos propuestos.

El primer objetivo ministerial de la Procuración General se refiere a realizar un seguimiento acerca de los juicios más relevantes en los que resulta parte el Gobierno de la Ciudad, los que se definen por su significancia institucional, por el monto económico en juego y por el carácter de la contraparte.

Los dos siguientes objetivos se relacionan con la cartera de asuntos litigiosos, en general, según el carácter del Gobierno como demandado o actor. Uno se propone contribuir a disminuir la conflictividad y los costos por las demandas que se le entablan, y el otro persigue aumentar la recaudación y reducir los tiempos de cobro en los casos en que resulta acreedor.

El cuarto objetivo se centra en el control de legalidad. Sobre la base de realizar esta tarea con independencia técnica y rigor profesional, nos proponemos brindar a la Administración activa el asesoramiento oportuno sobre los proyectos e iniciativas de actos administrativos, incluyendo también aquellos que luego deban someterse a dictamen.

Con relación a los sumarios, el objetivo propuesto es resolver los mismos de manera pronta y ejemplificadora.

El sexto objetivo busca mejorar la calidad profesional mediante la implementación de buenas prácticas y la capacitación permanente de todos los integrantes de la Procuración General. Finalmente, el último objetivo procura asegurar la continuidad en la prestación de servicios jurídicos gratuitos a favor de la comunidad.

Como dijimos, todos estos objetivos generales se desgranan en objetivos más operativos, y ellos a su vez en proyectos y acciones concretas, todas ellas con un cronograma de realización.

Contar con un plan de gestión es el único modo en que una organización de la envergadura de la Procuración General –como suele decirse en sentido figurado, el estudio jurídico más grande del país– pueda plantearse de verdad, mejorar la calidad de su performance en búsqueda de la excelencia. Ello, sobre la base indispensable de contar con el buen criterio jurídico y la responsabilidad profesional de cada uno de los abogados y del personal técnico y administrativo, que será siempre un ingrediente tan esencial como indelegable.