Febrero 2016

Columnas de opinión del Procurador General

Mis primeras impresiones

Hemos comenzado un nuevo año y encaramos con renovados bríos la agenda que este 2016 nos convoca. El país celebrará los doscientos años de la declaración de su independencia y los porteños los veinte años de vigencia de nuestra Constitución. Soplan aires de cambio a partir de la nueva administración a cargo del Gobierno Nacional. En la Ciudad de Buenos Aires una nueva gestión procura profundizar los avances logrados en los últimos años. En este contexto he sido honrado con la propuesta de designación para asumir como Procurador General de la Ciudad.

Apenas asumido el cargo –todavía en forma interina hasta que la Legislatura se expida al respecto- quiero compartir con ustedes las primeras impresiones que me han generado estas semanas iniciales de trabajo que llevo aquí en la Casa.

He dedicado principalmente estos primeros días a tomar contacto con los temas y a conocer a las personas que aquí trabajan de modo de interiorizarme de cómo viene siendo encarada la gestión jurídica por parte del Órgano que con orgullo me toca ahora dirigir. Vaya en tal sentido un agradecimiento a mi predecesor y amigo Julio Conte-Grand por las conversaciones y buenos consejos recibidos.

Empiezo por expresar mi enorme alegría y entusiasmo por estar junto a todos ustedes, con la responsabilidad de colaborar en el cumplimiento de la misión que la Constitución asigna a la Procuración General y que ciertamente resulta de gran transcendencia. No es poca cosa encomendar a este único Órgano la representación del Estado en juicio, la defensa del patrimonio de la Ciudad y el control de la legalidad a través del asesoramiento.

Frente a esto, mis expectativas pasan por definir cuáles son las contribuciones que como responsable de la Procuración General debería realizar para que la misma pueda cumplir sus funciones con la mayor excelencia.

Lo primero es ayudar a que en la Casa exista un clima de camaradería, de respeto y de buen trato entre todos sus integrantes. La gestión encomendada nos obliga a permanecer muchas horas por día juntos en el cumplimiento de estas tareas y por eso, más allá de los roles y de las funciones que cada uno tenga, somos ante todo personas y nuestro compromiso es comportarnos y respetar a los demás como tales y con sentido de equipo. Estoy desde ya abierto a considerar cualquier sugerencia que cualquier integrante de la Casa tenga al respecto.

Está claro que la Procuración General cumple sus tareas en forma satisfactoria en términos generales y que esto se ha visto especialmente robustecido en las últimas gestiones. Es por esto que deseo sumar mi aporte para mantener esta línea ascendente, con la fuerte convicción personal de que siempre las cosas pueden hacerse mejor. Quisiera, como un objetivo central, apuntar a la elevación de la calidad de nuestra gestión y trabajo profesional, procurando aumentar la eficacia y mejorar la eficiencia en el cumplimiento de nuestras tareas propias, a través de la fijación de objetivos concretos y mensurables. Sobre este punto estamos ya trabajando con los Directores Generales y próximamente compartiremos con ustedes estas aspiraciones.

Finalmente, para mejorar la calidad del trabajo profesional, será necesario ampliar la incorporación de buenas prácticas y profundizar la capacitación permanente para cumplir de modo más pleno nuestra labor. También quisiera estar pronto para poder atender y brindar solución adecuada a todos los requerimientos y cuestiones vinculadas con las condiciones de trabajo en lo que refiere a retribuciones, plan de carrera, concursos, etc.

No quisiera terminar sin antes transmitir también mi reconocimiento al valioso trabajo que realizan todas las personas dedicadas a las tareas administrativas de la Casa. Entiendo que son la columna vertebral indispensable para que la Procuración pueda alcanzar sus objetivos y al mismo tiempo hacen posible que cada persona que trabaja en este lugar, o busca nuestros servicios, se sienta cómoda y satisfecha.

Estas son apenas unas primeras impresiones sobre la tarea que tenemos por delante. Como les decía al inicio, estoy muy contento de poder llevarla a cabo y de que entre todos, en un clima de buen diálogo, podamos trazarnos objetivos y metas concretas que mejoren la calidad de nuestro trabajo. Así podremos brindar un servicio jurídico de excelencia y, en última instancia, ejercer una mejor defensa del interés público en beneficio de quienes habitan y transcurren su día a día en esta hermosa Ciudad de Buenos Aires.