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Tropicália y Éden, de Hélio Oiticica

Instalaciones penetrables que invitan al público a sumergirse en el universo del carioca, y a conectarse con el espíritu de su búsqueda a través de experiencias sensoriales

Jueves 26 de abril de 2018

TROPICÁLIA Y ÉDEN
Estas dos obras, consideradas entre las más importantes del artista brasileño Hélio Oiticica, son instalaciones penetrables que invitan al público a sumergirse en el universo del carioca a través de experiencias sensoriales.

El espectador forma parte, recorre con los pies descalzos un espacio habitado por aves, plantas tropicales, agua, piedras y alfombras de revistas, y así se va conectando con el espíritu de la búsqueda de Oiticica: un arte que nos desafía a asumir un rol más activo.

Tropicália es un laberinto sin salida, un mapa que funciona como una crítica al estereotipo de Brasil como paraíso tropical y que pone en escena la estética de las favelas como símbolo nacional. Su alcance fue tal que a fines de la década del '60 influyó en el surgimiento del Tropicalismo, un movimiento cultural brasileño de intención renovadora.

En Éden hay espacios diseñados para que el público pueda relajarse y conectarse con un estado de ocio que Oiticica consideraba indispensable para lograr una libertad interior tal que lo llevara hacia la creatividad. La obra da un paso más allá en la abstracción y se desprende, entonces, de las imágenes para poder reflexionar.

Tropicália y Éden llegan a Buenos Aires tras un exitoso paso por Nueva York y Londres, entre otras ciudades, en 2017.


"Tropicália, con su multitud de imágenes tropicales, es una especie de condensación de varios lugares reales. Tropicália es un tipo de mapa: es un mapa de Río y es un mapa de mi imaginación. Es un mapa en el cual uno entra. En Tropicália creé una especie de escena tropical, con plantas, guacamayos, arena, piedras, guijarros, grava ... La sensación terrible que sentí allí dentro fue como si estuviera siendo devorado por mi propio trabajo, como si fuera un gran animal. Interpreté esto como si una transformación estuviese siendo procesada en mi trabajo y pensamiento. El problema de la imagen se presenta aquí objetivamente, y si bien el mismo es universal yo lo propongo como típicamente nacional, tropical y brasileño. Quise acentuar este nuevo lenguaje con elementos brasileños en un intento extremadamente ambicioso de crear un lenguaje que fuera nuestro, erigiéndose frente a la imagética internacional del Pop Art en la que una buena parte de nuestros artistas estaban sumergidos.

En Éden traduje mis experiencias personales en algo abierto. Al fin, esas cabinas son todas parecidas. Todas están basadas en una sensación de ocio, son un lugar donde acostarse, donde pensar. La arena, la paja, en las que uno se acuesta o permanece de pie, son nada más que accesorios para algo que siempre se relaciona con una condensación de percepciones; se trata de estar en una situación donde uno puede liberar dentro de sí algunas cosas esenciales. Éden es un "campus" experimental, una especie de aldea donde todas las experiencias humanas son permitidas. Es un lugar mítico para las sensaciones, para las acciones y para la construcción del cosmos interior de cada uno - por eso, se dan proposiciones abiertas e incluso materiales brutos y crudos para que el participante lleve a cabo acciones con ellos. Nunca estuve tan contento como con el proyecto de Éden. Me sentí completamente libre de todo, incluso de mí mismo."

Hélio Oiticica


Del 04.05 al 01.07 | Salón Mayor. Entrada libre y gratuita.

  • Martes a jueves de 14 a 19 h
  • Viernes, sábados, domingos y feriados de 10 a 21 h

HÉLIO OITICICA (1937-1980)

Reconocido por su constante experimentación, el artista plástico brasileño fue uno de los más influyentes del siglo XX. Comenzó a formarse en pintura en 1954 con Ivan Serpa en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro (MAM). Entre 1955 y 1956 participó del Grupo Frente. Desarrolló trabajos de arte abstracto y concreto, pasando de la bidimensionalidad a experimentar con el espacio en sus Invenciones, Monocromías, Bilaterales y Relieves espaciales. Entre 1960 y 1961 realizó su primer Penetrable y la maqueta de Projeto Perros de Caza. En 1963 presentó sus Bólides. Al año siguiente comenzó a crear sus ambientes participativos, Manifestaciones ambientales. En la exposición colectiva "Opinião 65", en el MAM, presentó Parangolés a partir de su experiencia con la Escuela de Samba de Mangueira. En 1967 organizó la exposición "Nueva Objetividad Brasileña" en el MAM y presentó Tropicália. En 1969 realizó su primera exposición individual en la Galería Whitechapel en Londres. En 1970 viajó a Nueva York becado por la Fundación Guggenheim, donde permaneció hasta 1978. En 1973 creó el concepto de "Casi-cine" e inició la serie Block- Experimentos en Cosmococa con otros artistas.

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