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Las pasiones del Papa: la virgen y el mate

Francisco se muestra a diario como un hombre común y corriente. Y nada, pero nada en el mundo, lo aleja de sus históricas costumbres porteñas que hoy mudo al Vaticano.

Jueves 6 de marzo de 2014

Las pasiones de Francisco, el Papa, no se modifican, más allá de la embestidura. Su inconfundible rutina del mate, el mismo que cebaba en su querido Buenos Aires, hoy se mantiene inalterable en el Vaticano, donde también lo acompaña (de manera inseparable) la figura de la Virgen.

Esa imagen, tan simple como repetida, conmueve a los fieles, quienes repiten hasta el cansancio las simples actitudes de una figura mundial que se muestra como un hombre común y corriente, pese a que no lo es.





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