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Historias de mi Comuna: Instituto Bernasconi

Lunes 6 de enero de 2014

Cátulo Castillo 2750 | Parque Patricios

Una escuela en un palacio…más de una niña se sentiría una princesa al ingresar al vestíbulo de mármoles, atravesar los pasillos encolumnados, asistir a la gran biblioteca con atriles y luces dirigidas para cada lector, escuchar conciertos en butacas aterciopeladas del auditorio, y estudiar los mamíferos y las aves frente a vitrinas del museo escolar.

El 26 de septiembre de 1921 se colocó la piedra fundacional de este enorme edificio de estilo neorrenacentista, diseñado por el arquitecto Juan Waldorp en 1918. Ubicado en el barrio de Parque Patricios, zona de casas modestas de principio del siglo XX, pertenecientes a los trabajadores de un incipiente desarrollo fabril.

El instituto fue inaugurado finalmente el 22 de octubre de 1929, 8 años después de una majestuosa construcción. Dotado con su propio museo creado por Rosario Vera Peñaloza (1873 - 1950. Educadora y pedagoga argentina), dos piletas de natación con agua caliente en su subsuelo, amplias aulas y un majestuoso auditorio con 400 butacas. También están los departamentos destinados a temas audiovisuales, odontológicos, un centro de orientación vocacional y educativa y la biblioteca de consulta y lectura para todos los chicos.

Francisco Perito Moreno, que nos representó frente al parlamento inglés en el tratado de límites fronterizos con Chile era vecino de Parque Patricios. Su casa quinta paterna de ocho hectáreas, desde Brasil hasta Caseros y Catamarca hasta Deán Funes, fue un maravilloso casco de estancia llamado “El Edén” con numerosas especies de frutales, donde Francisco creció y formó su contacto y amor por la naturaleza.

Cuentan que en las tardes de verano Don Francisco abría los portones de rejas de su quinta para que los niños humildes del “barrio de las latas” pudieran deleitarse con los manjares de frutas frescas. El Perito decía: “Donde el trabajo y la escuela reinan, la cárcel se cierra”. No es casual que en ese lugar esté emplazado hoy un hito en la historia de la educación argentina: el Instituto Félix Fernando Bernasconi.

Lleva el nombre de Félix Fernando Bernasconi, hijo de inmigrantes suizos, cuyo testamento redactado el 21 de junio de 1905 que nombra beneficiario al Consejo Nacional de Educación, donándole todos sus bienes para que sean destinados a la edificación de un palacio para una escuela en la ciudad de Buenos Aires.

El palacio se eleva sobre una lomada que permite admirar su composición arquitectónica, rodeado de un amplio parque que aún conserva un hermoso aguaribay plantado por el Perito Moreno en 1872 y que fue declarado árbol histórico nacional en 1940.

A ambos lados de la entrada principal de la calle Catamarca, hay dos esculturas basadas en la mitología griega del escultor argentino Alberto Lagos, sobre el capitel se observa “el reloj de la torre” que durante años el carrillón despertó a los pobladores de Parque Patricios.

Desde sus inicios hasta el presente este “Palacio-Escuela” realiza una obra de formación intelectual constante, logrando el objetivo para lo cual fue creado: la educación, formación e integración de “la familia-escuela”.

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