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El Viernes Santo de Francisco

En un día de recogimiento y silencio, se celebró la tradicional liturgia en la basílica de San Pedro, que estuvo iluminada de manera tenue para propiciar el clima de penitencia. El Papa, al llegar al altar, se apoyó en el suelo para rezar en señal de humildad y adoración.

Sábado 19 de abril de 2014

En un ambiente de recogimiento y silencio, se celebró la liturgia de la Pasión del Señor del Viernes Santo. La basílica de San Pedro fue iluminada de forma tenue para propiciar el clima de penitencia. El Papa llegó pocos minutos antes de las cinco de la tarde. Al acercarse a la Cruz que estaba en el altar, se apoyó en el suelo para rezar en señal de humildad y adoración. Francisco se levantó con cierta dificultad ayudado por dos ceremonieros.

El predicador de la Casa Pontificia, el fraile capuchino Raniero Cantalamessa, pronunció la homilía y afirmó frente al Papa, los cardenales, obispos, sacerdotes y fieles congregados en la basílica de San Pedro que "el dinero no es uno de tantos ídolos, sino el ídolo por antonomasia".

El predicador de la Casa Pontificia afirmó que dentro de la historia divino-humana de la pasión de Jesús "hay muchas pequeñas historias de hombres y de mujeres que han entrado en el radio de su luz o de su sombra", entre las que se halla la historia de Judas Iscariote, que consideró "la más trágica de todas".

"Judas no había nacido traidor, pero ¿por qué llegó a serlo?", se preguntó el fraile. Tras enumerar algunas teorías tradicionales, el padre Cantalamessa afirmó que los evangelios hablan de un motivo mucho más a ras de tierra: el dinero.

"¿Quién es, objetivamente, el verdadero enemigo, el competidor de Dios, en este mundo? ¿Satanás?", preguntó. "Ningún hombre decide servir, sin motivo, a Satanás -opinó-. Quién lo hace, lo hace porque cree obtener de él algún poder o algún beneficio temporal. Jesús nos dice claramente quién es, en los hechos, el otro amo, al anti-Dios: 'Nadie puede servir a dos amos: no podéis servir a Dios y a Mammón'. El dinero es el 'Dios visible, a diferencia del Dios verdadero que es invisible".

Tal y como dice la Escritura, recordó, "el apego al dinero es la raíz de todos los males", y añadió que "detrás de cada mal de nuestra sociedad está el dinero o, al menos, está también el dinero". Preguntó: "¿Qué hay detrás del comercio de la droga que destruye tantas vidas humanas, detrás del fenómeno de la mafia y de la camorra, la corrupción política, la fabricación y el comercio de armas, e incluso -cosa que resulta horrible decir- a la venta de órganos humanos extirpados a niños?"

Cantalamessa también planteó: "La crisis financiera que el mundo ha atravesado e Italia está atravesando, ¿no es debida en buena parte a la detestable codicia de dinero, la auri sagrada fames, por parte de algunos pocos?".

Después de la homilía se adoró la Cruz. La procesión comenzó al final de la Basílica y Francisco arrodilló en varios momentos ante ella. Al llegar al altar la besó y se colocó sobre la tumba del apostol Pedro donde quedó expuesta para la adoración.

El Viernes Santo es el único día que no hay misa y por tanto, no hay consagración. Por eso se comulga con las formas consagradas el Jueves Santo. Es el día en el que se evoca la muerte y entrega de Jesucristo en la Cruz. Es la noche más oscura antes del día de la Resurrección.

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