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"El bautismo nos hace miembros de Cristo"

El Papa habló ante 35 mil fieles, en medio del frío romano de la Plaza San Pedro. “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado", pidió.

Miércoles 15 de enero de 2014

Unos 35 mil fieles, provenientes de todas partes del mundo, en medio del frío romano, se congregaron en la plaza de San Pedro para escuchar la catequesis del Papa la que continuó la comenzada la semana pasada sobre el sacramento del bautismo. “Discípulos y misioneros del Evangelio, con palabras y obras, siempre y en todo lugar, el Señor cuenta con nosotros, pidámosle que a través de la gracia del Bautismo podamos ser instrumentos de las bendiciones de Dios para todo el mundo”, alentó Francisco en su audiencia general.

“Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”, agregó.

Un mensaje en español

En español, el Papa expresó: “En la catequesis de hoy, continúo la reflexión sobre el bautismo. Me detengo en este aspecto: el bautismo nos hace miembros de Cristo y de la comunidad. El Concilio Vaticano II expresaba esta verdad insistiendo en que este sacramento nos incorpora al Pueblo de Dios; nos hace miembros de un Pueblo que camina a lo largo de la historia”.

“A través de la fuente bautismal, la gracia se transmite y el Pueblo de Dios camina en el tiempo, difundiendo la bendición de Dios. Cada uno de nosotros se convierte en un discípulo misionero. Por un lado, nunca dejamos de ser discípulos, de aprender, de recibir; por otro, estamos llamados a la misión, a compartir lo que hemos recibido, lo que vivimos: la experiencia de amor, la fe en la Trinidad. Estamos llamados a transmitir la fe. Nadie se salva por sí solo, y todos estamos llamados, a pesar de nuestras limitaciones, nuestros defectos y nuestros pecados, a anunciar a los demás la gracia que recibimos en el bautismo. Somos una comunidad, y vivir juntos nuestra fe no es un adorno, sino algo esencial de la vida cristiana, algo esencial de nuestro ser pueblo que camina en la historia y de que da testimonio de que Jesús está vivo", siguió.

Al finalizar estas palabras, el Papa saludó a los peregrinos de lengua española "en particular a los Padres Agustinos Recoletos y a las Religiosas de María Inmaculada, así como a los demás grupos venidos de España, la Argentina, Uruguay, México y otros países latinoamericanos.“

En el saludo a los peregrinos de lengua árabe, Francisco les ha pedido que "aprendan de la Iglesia japonesa que a causa de las persecuciones del siglo XVII se retiró a la ocultación por unos dos siglos y medio, pasando de una generación a otra la llama de la fe siempre encendida. Las dificultades y las persecuciones, cuando son vividas con confianza, fe y esperanza, purifican la fe y la fortifican. Son verdaderos testimonios de Cristo y de su Evangelio, auténticos hijos de la Iglesia, preparados siempre a dar razones de su esperanza, con amor y respeto. ¡El Señor custodie su vida y los bendiga!”

Video de la homilía

"Nadie se salva por sí solo"

El Papa en Twitter









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