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Paisaje en Obra. Obras de la colección

Las obras selecionadas para esta muestra conforman indudablemente un breve ensayo que permite interpretar el género dentro del arte argentino.
Del 13 al 28 de febrero de 2016

El “paisaje” surge en Occidente como género pictórico cuando la actividad económica del hombre deja de estar ligada al campo. La tierra –el “pago”– se convierte en motivo de contemplación estética cuando abandona su valor instrumental vinculado a la provisión de alimento; el entorno rural deja de estar sujeto a la necesidad y a la supervivencia.

El vínculo que el hombre articula con la naturaleza y su entorno remite al arraigo y la identidad. El “paisaje”, entonces, resulta un modo de ver la naturaleza construido culturalmente y atravesado por la memoria, la emotividad y la pertenencia; un territorio fértil en significaciones, un soporte sobre el cual los artistas han proyectado creencias, valores y deseos en la mirada de quien contempla. El “paisaje” no es una mera representación de la naturaleza que se despliega ante nosotros sino un montaje cultural, un diálogo que “construye un paisaje ya en el momento de mirar, antes de la representación”.

Los clásicos encontrarán en el paisaje la ocasión de racionalizar la naturaleza, de dominarla a través de un orden geométrico. Los románticos, en cambio, se verán atraídos por su inconmensurabilidad, por su carácter ilimitado e inasible, y se propondrán trascender las apariencias que la domestican a través de ecos y evocaciones.

Las obras de la colección seleccionadas para esta muestra constituyen sólo un recorte restringido a las condiciones espaciales de la sala en que serán expuestas. No obstante, conforman indudablemente un breve ensayo que permite interpretar el género dentro del arte argentino.

Eduardo Sívori pudo ver un “paisaje” en la inmensidad de la llanura pampeana donde otros solo observaron escenas costumbristas e imágenes típicas que se difundían por Europa con el atractivo de lo exótico. Con la austeridad formal que propone el motivo, el horizonte bajo y la vastedad del territorio, Sívori plantea la posibilidad de pensar la llanura pampeana como escenario de lo nacional.

El horizonte que existe únicamente en la mirada se constituye como límite inalcanzable, como utopía. Entre el cielo y la tierra, nuevas conjeturas acerca de lo inasible intentarán interpretar la fugacidad de los efectos de la luz sobre las formas y la coloración de la atmósfera. Otros horizontes dieron cuenta de una fuerte aspiración del arte argentino en cuanto a significar un sentimiento nacional a través del paisaje; de la potencia de los mitos atados a la tierra; de geometrías modernas organizadoras del espacio; de caos primigenio; de sensualidades vegetales; de heridas topográficas; de silencios urbanos; de umbrales de la nostalgia.
El paisaje, lejos de establecerse como un repertorio estable de imágenes, como trama de significados que se abren a la interpretación cultural y estética, propone siempre renovados modos de ver y, por tanto, de valorar.

Lic. Graciela Limardo
Jefa de Museografía y Curaduría

"El paisaje es memoria del territorio, es decir Historia, porque puede entenderse como el orden simbólico y visual, accesible a la experiencia actual y cotidiana, que expresa las claves biográficas de los individuos y las sociedades".
J, Ojeda y N. Cano, El Paisaje, memoria de los territorios.

Más información sobre las obras y autores que integran esta exposición aquí