Independencia Sudamericana

En esta sala encontrarás una muestra representativa de la Revolución de Mayo.

La Asamblea de 1813, aunque prescinde de declarar la independencia, da pasos en la modernización legislativa y afirma (mediante la oficialización del escudo, la bandera y el himno) los símbolos de la soberanía que no se decide a proclamar. Como la moneda que circula en nuestro territorio tiene los sellos españoles, la Asamblea Constituyente dispone acuñar monedas con su sello. La disposición de la Asamblea dicta una ley que no crea una nueva moneda sino que sólo legisla sobre el sello que ésta llevaría. Por ello, las monedas españolas continúan circulando. El sello de la Asamblea se convertirá finalmente en el Escudo Nacional Argentino.

Derrota en Cotagaita; triunfos en Suipacha, Tucumán y Salta; derrotas en Vilcapugio y Ayohuma. Finalmente el 29 de noviembre de 1815 el desastre de Sipe Sipe hace que por tercera vez se pierda el territorio altoperuano.

A partir de allí, ha de adoptarse la estrategia ideada por José de San Martín. Martín Miguel de Güemes cumple la función esencial de defender la frontera norte. Dividida contra si misma, expulsada del Alto Perú, la revolución de Buenos Aires parece agonizar. En el norte de Sudamérica la situación era aún más dramática.

El avance de la revolución será obra de San Martín y de Bolívar. San Martín desde Mendoza concibe un nuevo plan de ataque a la fortaleza realista peruana, ahora a través de Chile y por el mar. Un nuevo congreso se reúne en Tucumán en 1816 y declara la Independencia.

El Director Supremo, Pueyrredón asume con seriedad inédita la tarea de proporcionar los medios para la guerra que iba a librarse más allá de los Andes. En Chacabuco y Maipú se asegura la libertad chilena, primer paso en el avance hacia Lima. Para ello San Martín hubo de contar con el apoyo del sector chilenoque reconocía por jefe a Bernardo O´Higgins. Por los hermanos Carrera solo sentía aversión.

El 6 de agosto de 1825 (aniversario de la batalla de Junín) la Asamblea General de Diputados del Alto Perú declara la independencia, y se determina que el nuevo estado llevará el nombre de República de Bolívar, cambiado poco después por el de Bolivia. Sucre, el Gran Mariscal de Ayacucho, es elegido Presidente de la flamante república.

En 1807, Juan VI, rey de Portugal, se había refugiado en Brasil huyendo de la invasión napoleónica. Al retornar en 1821 a la península, su hijo, Don Pedro 1º, queda como regente hasta que el 7 de septiembre de 1822, en Ipiranga, declara la independencia del Brasil siendo proclamado emperador. La corona imperial va a ser vista como el fundamento de la salvada unidad política de la América portuguesa frente a la disgregación creciente de la América española.

Al sur del continente, el Paraguay, luego del fracaso de la expedición de Belgrano, y tras efímeras variantes, pasa a ser gobernado por el doctor José Gaspar Rodríguez de Francia quien, con el título de Dictador Supremo, mantiene al país aislado económica y políticamente de sus vecinos, consolidando su independencia. Para Buenos Aires el triunfo en Cepeda de Estanislao López y Francisco Ramírez, impone la disolución del Directorio, que había llevado adelante la revolución y la guerra. Buenos Aires se transforma en una provincia más, aunque económicamente hegemónica, de una vaga federación sin instituciones centrales.

La Banda Oriental había sido invadida y convertida en 1821 en una provincia del Imperio del Brasil. En abril de 1825 la expedición de los 33 Orientales, encabezada por Juan Antonio de Lavalleja y Manuel Oribe cruza el Río de la Plata desde Buenos Aires y el 25 de agosto declara la independencia del Uruguay y su anexión a las Provincias Unidas. Brasil declara la guerra. La culminación de la misma trae como consecuencia la independencia absoluta del Uruguay en 1828.

Desde el Norte Bolívar había comenzado su acción en condiciones aún peores que las de San Martín. Boyacá, Carabobo, Riobamba y Pichincha, le facilitan el camino hacia Lima. En Guayaquil, en julio de 1822, en la célebre entrevista, Bolívar que cuenta tras de sí con los recursos de una nación organizada continúa hasta su fin la obra militar de la independencia. Junín en agosto y el triunfo de Antonio José de Sucre en Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, al frente de un ejército de colombianos, chilenos, argentinos y peruanos consolida la independencia de Sudamérica.


Bibliografía

Tulio Halperín Donghi, Historia Argentina: de la revolución de la Independencia a la confederación rosista. Bs. As. Paidós, 1993

Tulio Halperín Dongui, Historia contemporánea de América Latina. Bs. As. Alianza Editorial.1980

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