Sala de las Invasiones Inglesas y Revolución de Mayo

Testimonios del proceso que se inicia con la Invasiones Inglesas, la Revolución de Mayo y la Independencia Sudamericana.

Las Invasiones Inglesas

En 1806 el dominio español en América recibe su primer golpe grave. En 1810, la revolución estalla desde México hasta Buenos Aires. En 1825, Portugal había perdido todas sus tierras americanas y España sólo conservaba Cuba y Puerto Rico.

Los ingleses desembarcan en Quilmes el 25 de junio de 1806. Buenos Aires, es conquistada sorpresivamente. Los conquistadores se asombran al encontrar tantas adhesiones. No obstante, el 12 de agosto del mismo año las fuerzas reunidas por Santiago de Liniers reconquistan la ciudad, haciendo prisionera la guarnición inglesa con su comandante Beresford. Al año siguiente, una nueva expedición inglesa conquista Montevideo pero es rechazada en Buenos Aires gracias a la Defensa que plantea Martín de Álzaga.

El Virrey Sobremonte es declarado incapaz por la Audiencia y lo reemplaza interinamente Liniers, el jefe francés de la Reconquista. La legalidad no se ha roto, sin embargo el régimen está deshecho: las milicias hacen la ley y la Audiencia debe inclinarse ante su voluntad.

Luego de la Revolución de Mayo, aunque en circunstancias muy distintas, los héroes de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, Santiago de Liniers y Martín de Álzaga, serán fusilados el 26 de agosto de 1810 y el 6 de julio de 1812, respectivamente.


La Revolución de Mayo

Baltasar Hidalgo de Cisneros, el último virrey del Río de la Plata, al autorizar el comercio libre con Inglaterra, es quien pone las bases de lo que será la economía de la Argentina independiente. El viejo monopolio ha muerto.

En cambio, el problema del espacio que los peninsulares ocuparían en Hispanoamérica se hace cada vez más agudo. Las revoluciones comienzan siendo tentativas de los sectores criollos de las oligarquías urbanas por reemplazar a aquellos en el poder político. En todas partes el nuevo régimen abomina del viejo sistema pero aspira heredarlo.

Las revoluciones, que se dan sin violencia, tienen por centro a los Cabildos, esas instituciones municipales que al no ser delegadas del poder central en derrumbe, aseguran además en todos los casos la supremacía de las elites criollas.

Estas toman su venganza por las postergaciones que han sufrido. No apoyan cambios demasiado profundos, en las bases reales del poder político; no advierten tampoco hasta que punto su acción ha comenzado a destruir el orden "colonial" que piensan heredar. Se entabla una guerra civil entre los sectores dirigentes; cada uno de los bandos procurará extenderla, buscando fuera del círculo estrecho en que la lucha se ha desencadenado, adhesiones que le otorguen supremacía.

La Junta elegida el 25 de mayo de 1810 se divide entre los influjos opuestos de su presidente, Cornelio de Saavedra, y de su secretario, Mariano Moreno, quien está detrás de medidas depuradoras que los hechos revelaban ineludibles: expulsión del virrey y de la Audiencia, cambio del personal del Cabildo, ejecución de los jefes de la oposición cordobesa, entre ellos Liniers.

El triunfo de los moderados, se revela al cabo también efímero: a fines de 1811 deben establecer un gobierno más concentrado, el Triunvirato, para enfrentar la difícil situación y aplicar también ellos una política dura: a los saavedristas se debe la erección de horcas en Buenos Aires para la ejecución de Álzaga y otros conspiradores.

Los héroes de apenas un lustro atrás son devorados por los acontecimientos. Ello no salva a la facción saavedrista, la revolución de octubre de 1812 marca el fin del predominio de las milicias urbanas creadas en 1807. Serán ahora los oficiales del ejército regular quienes dictan la ley.

Provincias Unidas del Río de la Plata, Provincias Unidas en Sud América. Sólo la fracasada Constitución unitaria del año 1826 se proclama “de la República Argentina". El retrato de Cornelio de Saavedra del año 1830 es un testimonio del conflictivo proceso a través del cual va a prevalecer la denominación de República Argentina a lo que no será ajena la preeminencia hegemónica que Buenos Aires alcanza durante los gobiernos de la Confederación.

Bibliografía
-José Carlos Chiaramonte, Ciudades, provincias, Estados: orígenes de la Nación Argentina: 1800-1846. Bs. As. Ariel, 1997
-José Carlos Chiaramonte - Carlos Marichal Aimer Granados (compiladores). Crear la Nación. Los nombres de los países de América
-Latina. Bs. As. Editorial Sudamericana, 2008.
-Tulio Halperín Donghi, Historia Argentina: de la revolución de la Independencia a la confederación rosista. Bs. As. Paidós, 1993
-Tulio Halperín Donghi, Historia contemporánea de América Latina. Bs. As. Alianza Editorial.1980

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