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Ejecutorias de hidalguía y libros antiguos

El interés de Larreta por la Historia y la bibliofilia


Paralela a su colección de arte español, Larreta fue formando su biblioteca. Como en sus casas, la estancia Acelain, el hoy Museo de Belgrano, Larreta privilegiaba la armonía. Fue así que se rodeó de piezas de valor histórico y bibliográfico, crónicas de la historia de Ávila, libros raros y curiosos del pasado de España.

La Carta Ejecutoria de Hidalguía era el principal testimonio que autenticaba la calidad de un hidalgo y su ascendencia. Para lograr la ejecutoria, el solicitante debía probar que tanto él como sus antepasados eran hidalgos notorios a través de tres generaciones. Se basaban en la antigüedad del linaje y descendencia por línea directa de varón, la legitimidad de nacimiento, y la limpieza de sangre. Constituyen una valiosa fuente de información para los investigadores.

Tal vez más que un simple bibliófilo, Larreta -a través de sus libros antiguos- buscaba regresar en el tiempo, excitar su sensibilidad para volcarla luego en el papel. Fuentes de inspiración, como sus bargueños y sillones fraileros, tantos objetos y obras de arte que vistieron siempre sus ambientes, desde la embajada parisina hasta el hoy Museo de Arte Español. Esta mise en scène que, como escribió Manuel Mujica Lainez, "guarda a Larreta para siempre, como un espejo embrujado".