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El hogar cobijo

Sala II

@unquartodesign - CABA

Barbijos en reposo

@lulilaski - Villa Crespo

Siento que si hago un diario de la cuarentena y cuento los dias, los días van a consumirme en el letargo de la espera constante. Prefiero no saber, prefiero el goce de la ignorancia antes que la angustia de la sabiduría. Y acá estoy, entre sábanas ajenas viviendo el "presente" que tanto tarda en llegar. Así es como se vive el día a día? El "vamos viendo" tan moda en estos tiempos? Mi cabeza produce mil pensamientos por segundo, creo que es el único órgano activo de esta casa. Imagino todo lo que voy a hacer cuando toda esta nebulosa se disipe, todo lo que procastiné porque si, porque podía y quería. Todos esos abrazos pospuestos buscando el momento y el lugar ideal. Todos esos te quiero que quedaron en el camino por miedo a que el otrx, sin pensarlo, conteste yo también y yo no sepa que hacer con tanto vacío.

Laura korovsky - CABA

El confín de los cuerpos

¿Qué puede un cuerpo? ¿Qué puede un cuerpo confinado, dónde está su fin, el fin que se abre en ese intervalo entre el cuerpo y otro cuerpo, entre el cuerpo y el borde impreciso del afuera? ¿Hacia dónde va la mirada, cuál es la distancia que recorre, encerrada, aislada, confinada? Estas fotografías dan cuenta de las vicisitudes de la mirada y los con-fines de los cuerpos.

LAWRY - Recoleta

Guerra al coronavirus

Estudioferh - Luis guillon

Cuarentena fase 1

Diario de la cuarentena 1ra parte.

Mirá el video acá

ignomito - La Plata

Recorrido interior | Imagen 1

Pertenece a una serie de fotos. Derivar en un hogar en cuarentena. Del interior al exterior.

María Luz - CABA

Encierro: Todos mis "yo" juntos

Es increíble como la misma persona puede cambiar tanto de posición, de sensaciones… Con este encierro ya pasé por distintos estados. Hay días que me siento enjaulada y con ansias de salir a trabajar, otros estoy con una energía increíble, hago gimnasia y arreglo placares y cocino de todo. A veces me angustio porque no entra un peso y me como ahorros y a la vez sé que soy una privilegiada por esto, por tenerlos justamente, y pienso la cantidad inmensa que no tiene opciones… También me pasó una vez de sentirme que me faltaba un poco el aire y al estar con dolor de cabeza, pensé que podía estar con el virus, osea, perseguida... En ocasiones me siento solidaria y hago cosas buenas, pero otras me despierto y no tengo ganas de hablar con nadie, no quiero videollamadas, ni audios, ni nada, entonces apago el celular. Y algunos días ... con culpa y vergüenza lo digo… siento que no quiero trabajar mas, que me gusta no hacer NADA y no tener responsabilidades. Siempre soy yo, con actitudes totalmente opuestas, con bondades y miserias…

@susani - Nuñez

La ayuda que la tecnología podría darnos en un tiempo no muy lejano . Cómo trasladarnos cuando estamos impedidos de hacerlo por motivos diversos, por ejemplo una cuarentena...

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Mamá - Villa Urquiza

Puzzle

Hermanos colaborando en distanciamiento social noventena. Rompecabezas de 1000 piezas. 20 dias de trabajo.

itamarit - Mataderos

Terraza/sol/vida

Explorando la vida en la terraza a través del celu.

@vincho.videla - CABA

La cocina de Huergo

Una mañana la ciudad amaneció desierta. El movimiento que la caracteriza se detuvo y ya no se escuchó más el rechinar de los motores en la avenida más larga del mundo. Los que pudimos, nos quedamos en nuestra casa y acá seguimos.

El confinamiento nos obligó a mirar para adentro, a ver cuáles son las cosas cotidianas que nos rodean, las cuales pasaban inadvertidas por formar parte del paisaje habitual. La encerrona nos invita a habitar el espacio diario de otra manera; en mi caso junto a mi compañera Lula y nuestro hijo de diez meses Vincent.

Estas obras que les comparto son consecuencia del encierro, qué otra cosa pintar que lo que vemos todos los días y no nos detenemos a apreciar. "Diario de cuarentena", es una serie de acuarelas sobre papel en la que represento los diferentes rincones de lo que, de la noche a la mañana, pasó ser el mundo: nuestro hogar.

Candelaria Frías - Retiro

2020

El encierro, las rejas, la vigilancia, la asfixia.

@unquartodesign - CABA

Bici esperando que la estrenen...

Gaby Gonzalez Arcila - Belgrano

Lianas para escaapar

Durante el aislamiento social obligatorio en reiterados momentos del día es tanto el silencio que escucho, que a pesar de la cercanía con no menos de 40 vecinos, siento que se han ido todos y se olvidaron de mi. Surge la necesidad de escapar, ¿Y si no pudiera salir por la puerta? ¿Como lograría llegar a la planta baja desde un tercer piso? ¿Cuantos metros de soga necesitaría para lograr mi objetivo? Largos rollos de papel me invitan a confeccionar diferentes modelos de lianas para lograr mi objetivo. Las veo moverse en el espacio, parecen danzar con la suave brisa y el canto de los pájaros muy presentes en este momento. Siento que todas juntas o cada una por separado son la representación de un tener que acatar la imposibilidad de salir.

@marchelo.photos - Almagro

Tendedero

Un día cualquiera, encerrado, subí a la azotea a mirar la ciudad. Estaba muy callada y vacía y divisé en el edificio de enfrente como una persona terminaba de colgar la ropa y quise capturar la imagen. Una ciudad que hacia afuera se quedó solitaria y hacia dentro sigue teniendo vida.

@vale.a.zabala - Mataderos

Los pétalos del ventilador

Los Pétalos del Ventilador. Debía limpiarlos. Aprovechando las circunstancias, me había puesto a ordenar la casa. Largamente pospuesta, esta tarea me resultaba de lo más repelente. Pero entiéndaseme bien; no por deslealtad a los ordenamientos. Todo lo contrario: avocada a la tarea de efectuarlos, luego de buscarlos, se tornarían inexorables. Así de obsesiva soy. De ahí que prefiera evitar hacerlo. Pero, como no puedo con migo misma, no me quedó más remedio que hacerlo.

En eso estaba, acomodando cosas, cuando coloqué provisoriamente aquel ventilador en un costado, junto a una enorme pila de libros. Lo miré. Ya no funcionaba. Me rehusaba a deshacerme de él por una especie de apego a sus Industriales Formas. Fue ahí, al verlo colonizado por las telas de araña, que me dije que debía limpiar sus Pétalos. Sí, ya sé, esa no es la palabra. Pero no estaba mal. Como si, aquel Artefacto, justamente ahora que ya no servía para lo que había sido fabricado, encontrase su Esencia de Flor Metálica, impulsándome inconscientemente a referirme a sus Pétalos. Recordé el verso de Pizarnik: La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos. En ese instante podría decirse: mirar un ventilador hasta volverlo una rosa. Bueno. Mejor sigo ordenando.

Texto: Claudio Gómez