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Memoria chané

Conocé la historia de este pueblo de antigua localización en el actual territorio argentino, que desde tierras lejanas y tras constantes desplazamientos arribaron y desarrollaron su cultura aquí.

Contingentes de la familia lingüística arawak iniciaron a principios de la era cristiana o aún antes un desplazamiento desde Centroamérica, Antillas y Orinoco hacia el sur llegando en lentas migraciones hasta Izozog, Tarija y Salta. Muchos grupos quedaron establecidos en el camino.

Una rama de este grupo llegó a la región de Salta y se instaló como comunidad agrícola a los pies de los Andes en Bolivia, en un extenso territorio que iba desde el río Guapay, en el norte, hasta la región de Tarija, en el sur. Este conjunto recibiría siglos más tarde el nombre chané.

A partir de finales del siglo XV fueron conquistados y sometidos por bandas de migrantes tupí-guaraní que arribaban desde las lejanas costas atlánticas; según algunos en busca de la legendaria “Tierra sin mal”, y según otros persiguiendo el rastro fabuloso del oro incaico.

Ambos entraron en un estrecho contacto y comenzaron a mestizarse. De este encuentro surgirían esas sociedades que, a lo largo de los siglos coloniales fueron conocidos como “chiriguanos” y “chanés”, cuya cultura material, cosmovisión e idiomas son muy parecidos. Cada una de estas culturas conservó rasgos particulares, así los chané mantuvieron sus máscaras como símbolo propio. Hoy los chiriguanos se definen como guaraníes.

De los arawak, los chané heredaron las elaboradas técnicas agrícolas y la refinada cerámica; de los guaraníes, fundamentalmente, el idioma. Hoy los chanés hablan una variación dialectal del guaraní .

Durante al menos un siglo, rechazaron todos los intentos de fundar una misión religiosa en sus tierras hasta 1946, momento en que el cacique Acharei de Tuyunti solicitó a los misioneros del Centro Misionero Franciscano que instalaran una. Se concretó así la fundación de la Misión de San Miguel Arcángel.

“Franciscano vino a pedir tierra para pedir tierra para poner escuelita para que saber leer, para que sabe estudiar, para que saber firmar. Por eso mi abuela - narra Filomena Arroyo, de la Comunidad Tuyunti- lo aceptaba”.

Hacia fines de la década de 1960, los municipios impulsaron la creación de centros vecinales en las comunidades, de modo que en Tuyunti también se formó un centro vecinal cuyas autoridades inicialmente estuvieron vinculadas a la familia de los caciques.

A principios de los años noventa se incentivó la lucha por la titularidad de la tierra en las comunidades chanés. Este proceso fue apoyado por la iglesia franciscana que gestionó la adquisición junto con la comunidad y en el año 1993 se realizó un acto oficial en el cual se entregó el título de la propiedad de la tierra al centro comunitario.

“Con el tiempo -relata Catalina Huanán (Docente. Escuela San Miguel Arcángel. Comunidad Tuyunti)- un franciscano llamado Domingo Torre empezó a ver toda esta situación y comenzó a ver cómo tener el título la comunidad. Eso fue en diciembre de 1993. La comunidad hizo una gran fiesta, dijeron: ‘Por fin ahora tenemos nuestra tierra’.”

El centro vecinal pasó a ser el centro comunitario, cuyos líderes se renuevan cada tres años y cuyas tareas consisten en atender los problemas de la comunidad, realizar gestiones con el municipio y movilizar recursos para el desarrollo comunitario.

Entre los chanés las mujeres desempeñan un papel fundamental en la vida social, cultural y económica del hogar y la comunidad. Trabajan en la agricultura, en la comercialización de maíz, mandioca y zapallo así como en diversas ocupaciones fuera de la casa y de la comunidad: el trabajo en comercios, el trabajo asalariado temporal, la labor docente o de enfermería, entre otras.

La alfarería tiene una larga tradición en las comunidades chanés y se distingue por su elaboración y las características de su ornamentación.

“Había un franciscano, el padre Silvio. Entonces él traía arcilla de la laguna… Él traía en su camioneta arcilla para que las mujeres hagan tinajas” (Filomena Arroyo, Comunidad Tuyunti)

En el caso de las comunidades Tuyunti y Campo Durán, existen mujeres que elaboran actualmente cerámica para la venta al turismo.

Fuentes:
Hirsch, Silvia, Catalina Huenuan y Marcelo Soria (2016) Guaraníes, chanés y tapietes del norte argentino. Construyendo el “ñande reko” para el futuro - 1a ed. ilustrada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ministerio de Educación y Deportes de la Nación, 2016
Villar, Diego y Federico Bossert (2014) Máscaras y muertos entre los chané. Separata Arte y Antropología. Homenaje a José Antonio Pérez Gollán. Centro de Investigaciones del Arte Argentino y Latinoamericano. Año XIV, Nro.19. Facultad de Humanidades y Artes. Universidad Nacional de Rosario.
Pueblos Originarios. Chanés Salta. 2008. Canal Encuentro. Dirección: Fernando Noriega.