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La colección y el arte de Hermógenes

En este recorrido podrás apreciar las obras de Hermógenes Cayo que son patrimonio del MAP. Son imágenes talladas y policromadas y sin policromar, pinturas sobre papel y cartón y bocetos para realizar textiles, muchas de ellas firmadas. Con escasas herramientas, pinceles construidos por él, este imaginero de la Puna creaba sus maravillosas piezas.

El museo posee 72 piezas de Hermógenes Cayo que pertenecieron a la colección del investigador Sergio Barbieri. Consta de varias imágenes talladas y policromadas y sin policromar, pinturas sobre papel y cartón y bocetos para realizar textiles, muchas de ellas firmadas. Este patrimonio iba a ser comprado por un coleccionista extranjero pero en el año 2001 lo ofreció en venta al MAP.

Gracias a donaciones de particulares, la acción de la Asociación de Amigos del MAP y un subsidio del Fondo Nacional de las Artes estas piezas quedaron en el país y en el museo. En marzo de 2006 estas obras -luego de ser restauradas por la Fundación Antorchas- fueron exhibidas en nuestro museo. De esta manera el MAP enriqueció su patrimonio con la obra de un artesano excepcional del siglo XX y, se podría decir, el último imaginero de la Puna.

Hermógenes trabajaba con las pocas herramientas que tenía a su alcance: cuchillos, escofina y lija. Con ellas iba desbastando la madera de cardón y otras maderas más duras para luego cubrirlas con yeso para poder pintarlas. Estas técnicas de trabajo fueron utilizadas en América desde la época colonial. Luego, con pinceles construidos por él, pintaba las obras. No se sabe si conoció, en su juventud, otros artesanos de los cuales aprendió el oficio.

Entre las obras de Hermógenes que conserva el museo hay dos que representan a la Virgen en su iconografía de Inmaculada. Una de ellas está terminada y la otra sin policromar.

Ambas miden 33,5 cm de altura y son similares en su construcción. La Virgen está de pie, descalza y con la luna en cuarto creciente que surge de la base. Tiene los brazos extendidos. La policromía de la pieza es la original. Lleva pelo natural, corona y aureola de hojalata, también policromadas. Viste túnica color rosa y capa celeste, todo ceñido a la cintura.
La otra imagen de la Virgen -que está sin terminar -es donde se aprecia el trabajo del artesano. El cuerpo es de cardón trabajado con escofina y terminado con yeso para realizar su posterior policromía. El rostro es de yeso y de molde. Las manos, los pies, la luna y la base están talladas en una madera más dura.

A partir del siglo XVII se fomenta en América la tenencia en las casas de pequeñas cajas de madera llamadas retablos portátiles o urnas como se las conoce en la Puna, que contenían imágenes devotas. De esa manera los evangelizadores intentaban incentivar la devoción casera, privada. Estos retablitos portátiles, de disímiles medidas, tienen sus antecedentes en Europa, fueron y son muy comunes en Perú, Bolivia y Argentina. Suelen ser cajas prismáticas de madera con puertas en su frente y en su interior una o más imágenes de madera o yeso.

Urna para la Virgen
Pero Hermógenes construye otro tipo de urnas. Ya no son las cajas cerradas de madera como las que hacían sus antecesores sino que tienen las cuatro caras de vidrio y una sola puerta en el frente. Esta solución permite ver el interior. La estructura de madera y el remate de la urna están decorados y pintados; a veces también incorpora flores pintadas en los ángulos de los vidrios.
La que está en el MAP es un paralelepípedo vertical cuya base es más ancha que el cuerpo y posee el remate ornamentado con roleos (roleo es un motivo ornamental que se enrrolla sobre sí mismo), cruz y pináculos. En la puerta se aprecian las flores estilizadas que caracterizan la obra de este artesano. La base de la imagen se inserta en un espacio central en el piso de la urna.

Boceto de urna
Este boceto que hizo Hermógenes es para una urna que se conserva en su oratorio de la Puna. De complejo diseño tiene en el remate un remedo de iglesia y, pintados en la puerta, pequeñas óvalos con distintas escenas de la Pasión de Cristo.

Otro remate tallado y policromado. Se ven dos ángeles con las alas explayadas, en el centro, el triángulo con el ojo de Dios y debajo dos roleos que se desarrollan hacia abajo.

Cristo crucificado

Es una imagen de Cristo muerto, de tres clavos y de 32 cm de alto por 28 cm de ancho. El cuerpo es de cardón y los brazos y las piernas de madera más dura (posiblemente cedro) como se puede ver en la película de Prelorán. El paño de pureza es de tela encolada y está ceñido a la cintura por un cordel. Las espinas de la corona son de cardón. En las muñecas y en los tobillos están las marcas (grises) de los cordeles con los que sujetaron a Jesús.

Niño Dios bendiciente

Es una figura de 22 cm de altura que aparece sentada probablemente para ubicar en el brazo de una Virgen. Está tallado en madera dura, bendice con la mano derecha y en la izquierda tiene el orbe coronado en cruz, de plata, pieza agregada con posterioridad. No posee policromía.

Retablito de viaje

Los retablitos de viaje fueron usados para llevar entre las ropas durante una travesía lejos de las casas. Es una pequeña caja de madera de apenas 8,5 cm de alto, policromada y con las características ornamentaciones florales de Hermógenes en la parte interior de la puerta. Por fuera es lisa y tiene un pequeño remate moldurado, también con flores realizadas con puntos de colores. En el interior hay una pieza de yeso y de molde de San Antonio de Padua con el Niño Dios en el brazo izquierdo, que está de pie, sobre un libro. Antonio sostiene un ramo de azucenas en su mano derecha.

Toro y caballo

Sobre el baile de “Los “suris” y el baile de “Los cuartos” escribe la doctora Lucila Bugallo: “A los santos se les rinde culto bailando. En las fiestas de los santos, los bailes son muy importantes, los acompañan en sus recorridos procesionales. La iglesia en la época colonial buscó incorporar los bailes preexistentes a las celebraciones cristianas en una clara política de sustitución.

Las fiestas patronales en Jujuy incluyen dos bailes que vinculan concepciones indígenas y cristianas en el sentido de ofrendar a las divinidades: el baile de los "suris" (suri=avestruz) y el de los "cuartos" o "cuarteada". Ambos bailes encabezan las procesiones. Los suris son hombres que llevan trajes hechos con plumas de avestruz y cascabeles en las piernas. Cada participante tiene un bastón de madera rústica con una empuñadura en forma de V invertida que utiliza para engancharse con el bastón de los compañeros, todo en un ritmo cadencioso, una coreografía simple y al son de la música del erque (corneta larga) y el bombo.

El baile de los cuartos consta de dos personas, hombres o mujeres, que sostienen cada uno un cuarto eviscerado de cordero, oveja o chivo cortado longitudinalmente de manera que un participante sujeta la mano y el otro la pata del animal. Consiste en ir para adelante y hacia atrás, bajando y levantando los animales que siempre deben estar de frente a las imágenes sagradas. Al final llega la "tirada" de los cuartos: sujetando al animal y con fuertes movimientos lo dividen en dos, es decir en dos cuartos. La parte que le corresponde a cada participante es llevado a sus casas y se cocina. Estos rituales de la Puna son muestras de los modos indígenas de ser cristianos”.

Las ovejas

Las pequeñas ovejas están sin terminar pero poseen el encanto de las obras de Hermógenes. Una de ellas se rasca la cabeza con la pata trasera; las otras miran en diferentes direcciones. Tienen el cuerpo realizado en cardón y con una capa de yeso sin lijar. Las patas y las cabezas están talladas en madera más dura.

Candelero

Es una pieza realizada con objetos encontrados y en desuso. El cuerpo central, en forma de gota, es un recipiente de pólvora para las armas de avancarga (es decir que la pólvora y el proyectil se cargaban por la boca del arma) que apoya sobre un paralelepípedo de madera. De la boca del recipiente surge un grueso alambre que sostiene una pieza circular y más arriba está el porta vela, todo esto de metal como los "caireles" que penden de la pieza circular.

Activación

El 8 de junio a las 18:00, el curador de la muestra, Sergio Barbieri conversará junto a la antropóloga Lucila Bugallo sobre la obra de Hermógenes Cayo, su devoción y su participación activa como miembro de la comunidad. Así como también, tratarán la historia y definición de los retablos portátiles del NOA, los retablos que construyó el artista. Características de construcción y las estilísticas. La comercialización de las obras. Los santos más comunes, los animales de la Puna y sus patronos.