Los Maestros de Nuestro Arte: Imaginería Quiteña

Foto: Archivo MIFB

Desde la apertura de la Escuela de Artes y Oficios de San Andrés en Quito, una nueva corriente de pintores y escultores hicieron de ella uno de los centros de mayor prestigio del arte virreinal.

Más tarde la escultura quiteña guiada por los pasos del sevillano Montañés, comenzó a revelar una estética local, basada en la brillantez de su policromía y en la gracia de sus formas.

Hacia el siglo XVIII, el producto de los talleres quiteños fue uno de los más requeridos en el continente. Los motivos principales de este requerimiento tuvieron que ver con su terminación aporcelanada, sus cánones de belleza aniñados, más acorde con el gusto rococó y ciertas novedades iconográficas, como la* Virgen Alada de Quito* o los Niños Jesús gateando.

La fuerte demanda del mercado consumidor obligó a estandarizar la producción, lo que no significó el desmedro de su nivel, pero sí la inclusión de técnicas propias de la fabricación en serie, como la mascarilla de plomo.