Conciertos Extraordinarios con Instrumentos Notables de la Colección MIFB

Ciclo de Abono a beneficio de las obras del museo. Coorganizado junto a la Asociación de Amigos del MIFB.

Es quizás un hecho poco conocido que el acervo artístico del Museo de Arte Hispanoamericano de la Ciudad de Buenos Aires iniciara su conformación a partir de una colección de instrumentos musicales.

Efectivamente, Isaac Fernández Blanco adquirió durante largas estadías en París a principios del siglo XX, importantes instrumentos de cuerda y arcos, iniciando así una interesante colección que incrementó en Buenos Aires comprando otros instrumentos y que complementó luego con exquisitos objetos de arte virreinal y republicano: pintura, platería, imaginaría, mobiliario, textiles y numismática.

En el año 1923 donó a la Ciudad sus colecciones y su casa, ubicada en la calle Hipólito Irigoyen al 1400. Tras la muerte de este gran amante de la música, la institución que hoy lleva su nombre fue trasladada al Palacio Noel perdiendo aquella casa histórica y desplazando su interés hacia las artes aplicadas virreinales, relegando a esa pequeña pero importante colección de instrumentos musicales.

Finalmente, en la década de 1950, los instrumentos fueron remitidos en préstamo al Teatro Colón donde fueron exhibidos hasta el año 2007 con un criterio museográfico desactualizado. Sin embargo el violín personal de Isaac Fernández Blanco permaneció en los depósitos del museo durante décadas, oculto y casi olvidado al paso del tiempo. Se trataba del violín más amado por este coleccionista y músico aficionado, un Guarnerius del Gesù de 1732, pieza que por su calidad y estado de conservación se erige hoy como uno de los instrumentos más importantes del mundo de autoría del célebre luthier de Cremona.

Cumpliendo con la premisa de trabajar todos los aspectos temáticos de su acervo artístico, el Museo inició entonces las acciones necesarias para reinsertar en la vida institucional esta valiosa colección, comenzando una política para su investigación, restauración, puesta en valor y exhibición en una sala permanente especialmente diseñada para este fin.

En este marco se realizan en su sede, a cargo de eximios artistas y el control y supervisión del equipo curatorial y el luthier de sala del MIFB, grabaciones de Cds musicales que guardan la memoria sonora de estas joyas musicales y una serie limitada de conciertos extraordinarios en los que se ejecutan estos instrumentos, política similar a la que siguen otros importantes museos en el mundo.

Esta labor permite a los amantes de la música disfrutar de la exquisita y particular sonoridad de estas joyas históricas sin comprometer en el proceso su seguridad o integridad.

Para más información visite la web de la Asociación de Amigos del Museo Fernández Blanco: WEB AMIFEB