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Tu Obra Maestra: Hacé tu versión del retrato de Salomé Cascallares de Villegas

Te invitamos junto a MuseosBA a descubrir las grandes obras de los Museos de la Ciudad sin moverte de casa. Todos los viernes presentamos a través de las redes sociales una obra para recrear. Hoy se presenta el retrato de Salomé Cascallares de Villegas, obra de Charles Henri Pellegrini, patrimonio de la Casa Fernández Blanco.

Viernes 3 de abril de 2020

MUSEOS BA te desafía: Tu Obra Maestra

Durante la cuarentena la Casa Fernández Blanco trabaja en equipo junto a los diez museos de la ciudad a través de #MuseosBA para acompañarte con lo mejor de cada uno y llevarte en conjunto una programación pensada para vos.
Con la propuesta Tu Obra Maestra vas a descubrir el patrimonio de los MuseosBA sin moverte de tu casa.
El desafío es muy sencillo. Todo los viernes te mostramos una obra desde nuestras redes sociales y vos tenés que animarte a recrearla. ¿Cómo?, usando cualquier cosa que tengas a mano en casa. Pueden ser objetos, muebles, ropa y hasta cubiertos de cocina. Incluso podés usar esos elementos en vos mismo y transformarte en una obra de arte. El límite es tu propia imaginación.

Desde hoy viernes 3 de abril y hasta el próximo viernes, la propuesta es recrear el retrato de Salomé Cascallares de Villegas, una de las obras emblemáticas de las colecciones que exhibe la Casa Fernández Blanco.

¡Es fácil!
Una vez tengas tu recreación compartila en las cuentas de tus redes sociales con el hashtag #TuObraMaestra


Charles Henri Pellegrini. Salomé Cascallares de Villegas. Acuarela sobre papel. Buenos Aires. Circa 1832 (Colección MIFB - sede Casa Fernández Blanco).

Sobre la obra

El ingeniero saboyano Charles Henri Pellegrini fue contratado en Europa por el gobierno de Bernardino Rivadavia para emprender obras hidráulicas en la Provincia de Buenos Aires. Para cuando arribó en 1828, el nuevo gobierno de Juan José Viamonte desestimó prontamente sus servicios. A pesar de este contratiempo, Pellegrini aplicó sus habilidades técnicas para el dibujo y la acuarela aprendidas en la Universidad de Turín y la Escuela Politécnica de París para encontrar otro medio de vida, pintando a la burguesía porteña, como nadie lo había hecho hasta entonces. Sus cientos de retratos acuarelados registran la prosperidad de esta sociedad de comerciantes devenidos en ricos hacendados.
Manuel Mateo Masculino fue otro ingeniero (fabricante) que también probó suerte en el Río de la Plata poniendo en práctica su destreza en el calado y moldeado del carey. Había llegado de Cádiz en 1823 y abrió varios locales donde trabajaba con máquinas de diseño propio, fabricando peines y peinetas de carey, marfil y asta. Sus diseños fueron tan famosos que llegó a vender sus matrices a otros peineros de Buenos Aires y Montevideo. Hacia 1830 creó un producto inédito dentro del rubro: el peinetón, primera y única moda exclusivamente argentina que definió para siempre la imagen de la mujer porteña de la primera mitad del siglo XIX. Tal fue el éxito de este accesorio que toda porteña elegante, a la hora de ser retratada por Pellegrini como Salomé Cascallares, llevó orgullosamente puesto su peinetón.

Sobre el Museo Fernández Blanco

El patrimonio del Museo Fernández Blanco está constituido por los mejores exponentes del arte virreinal hispanoamericano (siglos XVI al XVIII) y una vastísima colección de artes aplicadas argentinas y europeas de los siglos XIX y XX.
Su clásica sede, emplazada en el Palacio Noel, presenta a través de sus colecciones de arte del período colonial un relato acerca de los ámbitos culturales sudamericanos durante los siglos de la conquista, colonización y evangelización del continente.
En tanto la Casa Fernández Blanco, actualmente en proceso de restauración y apertura de nuevas salas, inauguró en el año 2013 su primera exhibición permanente dedicada a la colección de muñecas y juguetes antiguos (1870-1940) y en el año 2019 cuatro salas donde se exhiben piezas del acervo artístico recientemente restauradas: indumentaria y accesorios de modas, abanicos, porcelanas, loza, cristalería y platería de los siglos XIX y principios del siglo XX que reflejan la vida cotidiana y evolución de los estilos del período. Los sectores puestos en valor con este fin corresponden al antiguo salón femenino de la casa -la sala de abanicos-, el comedor principal y una sala en el primer piso.

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