Huella Ecológica

Se considera la Huella Ecológica a la demanda de recursos biológicos globales (activos y servicios ambientales) que produce el Planeta en el año calendario.

Para estimar esta demanda se unifican todas las demandas de biorecursos en una unidad común denominada Hectárea Global (gHa), es decir, una hectárea que incluye la sumatoria de todas las áreas de superficie del mundo utilizadas para satisfacer las necesidades de productos biológicos de un país, una región o incluso, una persona. La Hectárea Global se calcula a partir de las áreas utilizadas para cultivos agrícolas, de pastoreo, los recursos pesqueros, las maderas y sus derivados, los bosques y los asentamientos humanos directos con todo el espacio público y privado. A esta medida se suma la biocapacidad de esa área, es decir, la capacidad de un área específica para abastecer regularmente los recursos necesarios para mantener el nivel de consumo y absorber los residuos generados. De la comparación de ambos valores para una región determinada, se deduce que si la huella ecológica es mayor que la biocapacidad, se genera un "déficit ecológico". Esto determina que tal exceso de consumo significa que estamos utilizando recursos que no son propios ya sea entre regiones o con las generaciones futuras.

Es importante que cada uno de nosotros empecemos a pensar en estos términos y a medir nuestra propia huella ecológica, para tender a reducir el déficit de demanda lo mayor posible. Para ello es importante pensar nuevas formas de consumo y hábitos de comportamiento y generar de alguna manera sistemas de compensación de esa demanda, plantando árboles o colaborando con forestaciones y protección de ecosistemas en todas sus formas.