Mayo 2021

Columnas de opinión del Procurador General

Contener la propagación del virus

Hace casi un año y medio el Covid-19 apareció en una ciudad china y desde entonces viene azotando a todo el mundo. En nuestro país atravesamos en la actualidad una segunda ola de contagios que ciertamente nos aflige y conmueve. Nuestras vidas, la de cada uno, se encuentran impactadas por la pandemia, incluyendo el dolor por la pérdida de muchos seres queridos.

Más que nunca en estos difíciles momentos debemos seguir apelando a nuestra fortaleza de espíritu y a la responsabilidad personal en el cuidado y cumplimiento de los protocolos para prevenir contagios. No podemos dejar de insistir en ello.

Desde nuestra responsabilidad en la gestión pública está claro también que la principal tarea que hoy tenemos por delante es contribuir a detener la propagación del virus y brindar la mejor atención a quienes resultan contagiados. Todas las decisiones adoptadas por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en resguardo de la salud integral de la población se orientan a dicho resultado. El fortalecimiento del sistema de salud, el incremento de la cantidad de testeos, el plan de vacunación, las restricciones y protocolos en la circulación y en muy variadas actividades, todo ello se dirige, siempre sobre la base del monitoreo de datos precisos y evidentes, a contener los efectos y la circulación de este maligno virus.

Para la definición de estas medidas el Gobierno de la Ciudad viene trabajando desde el inicio mismo de la pandemia, hace más de un año, en forma coordinada con las autoridades nacionales y de la provincia de Buenos Aires, lo que ha requerido (y seguirá exigiendo ciertamente) una gran disposición para el diálogo, siempre presente en nuestro Jefe de Gobierno y más altas autoridade, así como en todos los equipos de esta administración, como un sello distintivo de la gestión. Si existe desde el pasado mes una diferencia en cuanto a la mantención de las clases presenciales en el ámbito de la Ciudad, ello reside en la firme convicción de su conveniencia por varios motivos y en la justificada comprobación de que las escuelas abiertas no son focos de contagio.

De cualquier manera, como reiteradamente se ha señalado, todas las decisiones relativas a una mayor restricción o reapertura de actividades son siempre cambiantes porque dependen de la evolución de la situación epidemiológica en el momento determinado. Durante todo este período de emergencia sanitaria desde la Procuración General hemos continuado con el desarrollo de nuestras tareas específicas propias, trabajando fundamentalmente en forma remota, en apoyo a las decisiones e iniciativas gubernamentales en esta excepcional etapa. Hemos llevado adelante varias causas judiciales relevantes como la que acaba de motivar el reciente y significativo fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la presencialidad escolar que confirmó los alcances de las autonomías provinciales y de la Ciudad. Más adelante seguramente podremos profundizar sobre esta trascendente decisión.

Como se muestra en estas páginas, nuestra actividad judicial se dirige también desde nuestra área de Servicio Jurídico Gratuito a la asistencia y patrocinio de personas sin recursos para costearse un abogado que merecen protección frente al creciente drama de la violencia de género que se ha visto incrementado en este último tiempo.

También colaboramos para asegurar la transparencia y legalidad de las contrataciones que se realizan en esta emergencia en todos aquellos actos que requieren de nuestra intervención. Las situaciones de forzado aislamiento y distanciamiento nos permitieron desarrollar además diversas tecnologías que hoy contribuyen a poder seguir impulsando la gestión con mayor perfeccionamiento como lo son, por ejemplo, las subastas online que realizamos mensualmente en el Banco Ciudad para la subasta de inmuebles correspondientes a herencias vacantes.

A todas estas tareas se suma el compromiso de muchos de nuestros integrantes de la Procuración General, desde hace más de un año y en la actualidad, en la realización de tareas de servicio público que esta emergencia sanitaria exige como la atención en centros de testeo y vacunatorios, la preparación de bolsones de alimentos, la concientización en la vía pública, la realización de llamados desde call centers y la gestión de hoteles con infectados leves.

Nuestras vidas han sido impactadas por la pandemia, y lo seguirán estando por un tiempo adicional que confiamos pueda ser el menor posible. Mientras ello ocurre debemos seguir haciendo frente a esta dura realidad con toda nuestra capacidad, templanza y fortaleza espiritual. Es lo que nos toca.