Nuestros referentes
Conocé las experiencias, sensaciones y aprendizajes de los docentes que nos enseñan junto a sus alumnos cómo podemos cuidar el planeta entre todos.
Los referentes ambientales son el principal nexo entre el Programa Escuelas Verdes y las escuelas. A través de ellos podemos llegar a toda la comunidad educativa para poder consolidar la educación ambiental como un pilar que puede trabajarse de manera transversal desde diversas perspectivas. A través de los siguientes testimonios conocerás algunas de las experiencias mas motivadoras que nos contagian para seguir trabajando por un futuro más equitativo, justo y sustentable.
Si querés conocer más sobre el rol de referente y cómo tu escuela puede designar uno, ingresá aquí.
Cecilia Cisneros

Escuela Técnica N.° 20 D.E. 20 «Carolina Muzilli»
Mirando para atrás... ¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente?¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?
Desde chica tuve una conexión con la naturaleza, con la bicicleta, y terminando la adolescencia, con el reciclado. Fui vegetariana desde los 12 al descubrir en los albores de internet masivo cómo se hacían las salchichas. Más grande tuve un emprendimiento de creación de objetos con plástico reciclado que fue mentoreado en la Universidad donde egresé y con el cual pude tener acceso a premios y reconocimientos. Hoy realizo obras con estos materiales que creo, ya no objetos funcionales. Composto y tengo huerta hace más o menos 15 años. La verdad que no encuentro un momento, siento que esto se entrelazó de un modo muy armonioso con mis prácticas, que a su vez me fueron transformando. Al llegar a la Escuela Técnica N.° 20 «Carolina Muzilli» conecté mucho con el espacio exterior y con los proyectos iniciados por la anterior referente ambiental. Esos proyectos están creciendo poco a poco, y van floreciendo de diferentes maneras. La experiencia previa siento que me hizo dar pasos más chiquitos. Por ejemplo, empezar por compostar y no por separar todos los residuos. Al menos hasta construir un vínculo con maestranza: nuestro principal eslabón en esa gran área que es la separación de residuos en ámbitos educativos. En una escuela primaria donde di clases de huerta y medio ambiente no hice ese recorrido y fue un poco frustrante no poder lograrlo. Ahora siento que fui más desde la base, para que sea más sostenible en el tiempo. Esperamos poder seguir haciendo lo posible por lograr una correcta separación en nuestra escuela. Es un proceso.
¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijiste “esto realmente valió la pena”?
Me vienen a la cabeza 3 recuerdos: Cuando este año un estudiante de 6° año que no puede venir a la reunión semanal del Comité se me acercó a contarme una iniciativa de una app con blockchain para estimular con premios a los estudiantes que logren separar los residuos. Me dijo, "profe, yo no puedo venir los jueves, pero quiero contarte que estoy trabajando en esto y por ahí después le puede servir a la escuela". Me alegró el corazón.
También cuando después de hacer mucha fuerza para conseguir una donación de maderas logramos gestionar con el área de no metales del ciclo básico de la escuela para que nos ayuden con los estudiantes a armar un cantero con esas maderas, y los profes que me veían trayendo tierra o haciendo tareas, se sumaban espontáneamente a trabajar en la huerta.
Y por último, hace poquito, cuando después de mucho trabajo, les regalamos a los estudiantes del Comité parte de la cosecha de esa misma huerta que finalmente pudo crecer, con el sustrato del compost que produjeron ellos mismos el año anterior al separar sus restos orgánicos.
¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?
Siento que les preocupan temas grandes como el cambio climático, la eficiencia energética y sobre todo la imposibilidad de un futuro vivible para ellos y ellas bajo este régimen de producción. Lo que más me moviliza de ellos es el ansia de compartir y contagiar. La mayoría de los chicos y chicas no se ven interpelados por temas en común y ellos demuestran preocupación por contar, compartir, hacer. Aunque tengan mucha tarea, vienen igual y siempre están dispuestos a salir a pegar carteles, ir a las aulas, armar movidas para socializar con sus compañeros y compañeras.
¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?
Lo que siento que necesitamos es que la educación ambiental sea realmente transversal. Desde mi rol voluntario, trato de que mis acciones sean muy pragmáticas y tengan efectos tangibles y duraderos. Pero mis horas son limitadas, y estaría buenísimo que este rol se pueda reconocer, además de la, formación y recursos que se nos ponen a disposición y que son excelentes. El trabajo de hacer confluir las iniciativas existentes como mínimo para ponerlas en común, y si es posible comunicarlas, es complejo y toma mucho tiempo y sobre todo un cambio de cultura. También siento que me gustaría tomar más herramientas para fomentar liderazgo en los estudiantes que participan. El entusiasmo en este contexto es un bien escaso. Regarlo muchas veces es fácil, como cuando brota una flor, o cuando lo que uno sembró hace meses nos da una semilla. Pero en una sociedad tan líquida me parece que poder valorar los procesos y pensar desde la sensibilidad al entorno es contracultural y requiere de algo más que tiempo. Es complejo sostener un proyecto si lo mínimo no está garantizado. Y en tiempos como los que vivimos, sin esos proyectos que nos llenan el alma es difícil encontrar sentido. Se arma un loop en el que elegir donde poner nuestra energía no es tan lineal como decir "me sumo a este proyecto".
¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?
En los ejercicios que planteamos a los estudiantes de Producción Multimedial les cuesta mucho imaginar el futuro en general. Pero en la mayoría de los casos reportan un sentido común muy conectado con un mundo en el que la educación ambiental sea parte de la educación ciudadana de todos y todas. Me parece que en lo concreto que ellos hayan visto que en su escuela se empezaron a separar los residuos, que el laburo voluntario de maestranza es fundamental (e invisible), que separar lo orgánico no es privativo y que lo pueden hacer con elementos que ya tienen cómo lo hacemos en la escuela, y finalmente, que hayan podido ver una lechuga crecer de semilla a semilla, algo va a dejar en ellos. Con esto en marcha, siento que nosotros habremos cumplido con una pequeña porción de ese anhelo tan profundo que nos dejó Galeano: "Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo".
Luis Riquelme

Colegio N.º 8 D.E. 10 «Julio Argentino Roca»
Mirando para atrás... ¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente?¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?
Yo nací en una chacra en la provincia de Misiones. Mi papá tenía 25 hectáreas de tierra, ahí plantamos una variedad increíble de diferentes plantas, también criábamos muchas especies de animales. Todo el tiempo estaba en contacto directo con el medio ambiente, es decir desde que tengo uso de razón me gusta ver crecer a los seres vivos, cómo se van modificando.
Lo que me pasó cuando era chico más lo que fuí aprendiendo ya sea en los diferentes niveles educativos así como en la práctica del día a día con los estudiantes hace que se mucho más placentero el trabajo como Referente Ambiental
¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijiste “esto realmente valió la pena”?
Desde un principio al leer las diferentes propuestas que nos traían desde Escuelas Verdes, me di cuenta que es lo que me encanta y que realmente vale la pena enseñar esos contenidos a los estudiantes.
¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?
Creo que lo que más interpela a los estudiantes en lo que se refiere a lo ambiental es el tema de la diversidad de los seres vivos, de la importancia que tienen estos para que haya un equilibrio en el medio ambiente.
Lo que más me movilizó fue ver a una estudiante que después de una clase sobre compost, se llevó varios bichos bolitas en sus manos, cuando le pregunté por qué los llevaba me respondió que los quería como mascotas, así que ahí hicimos un gran trabajo (con todo el curso), en relación a esos animalitos, hubo muchísimo aprendizaje.
¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?
Creo que las escuelas necesitan que participen la mayor cantidad de personas posibles (toda la comunidad educativa) en lo que tiene que ver con educación ambiental.
Creo que para que haya entusiasmo se necesita ver los cambios. Por ejemplo: ver una escuela limpia, ver crecer las plantas en la huerta, que con las intervenciones que hacen cada uno hay modificaciones beneficiosas para todos, etc. Además la comunicación entre los actores es una herramienta que nos favorece para mantener el entusiasmo.
¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?
Me imagino que lo que aprendieron en la escuela les servirá para poder tomar decisiones en relación al medio ambiente.
Elizabeth Damiani

Colegio Nuestra Señora del Sagrado Corazón
¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente? ¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?
Empezó en mi niñez, a través del contacto directo, la observación y la contemplación de la naturaleza. Luego, la Biología le dio estructura, fundamentos y un sentido más profundo a esa conexión integral. Al descubrir la perfección natural, la vinculé inmediatamente con el amor de Dios como creador, internalizando el valor del cuidado del ambiente y del propio cuerpo. Este trayecto me trajo a mi rol actual como Referente Ambiental, un lugar que cerró perfecto con mi historia para poder transmitir y contagiar esa biofilia que me acompaña desde siempre.
¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijstе “esto realmente valió la pena”?
Vale la pena cuando la vocación da frutos visibles: en esos pequeños 'brotes' de conciencia que aparecen en los alumnos. Despertar su curiosidad y verlos contemplar la naturaleza con asombro es el primer paso, pero el logro definitivo ocurre cuando ellos mismos se convierten en motor del cambio, con ideas autónomas que florecen y, gracias a Dios, nos superan.
Un momento reciente que me conmovió profundamente ocurrió en el último evento donde los chicos de primer año realizaban su compromiso ambiental. Un grupo decidió investigar la contaminación del agua y armó una pequeña obra de teatro a bordo de un barco. Más allá de las escenas donde visibilizaban el drama de los peces y los microplásticos, la trama giraba en torno a la búsqueda de un tesoro. Fue una iniciativa 100% de ellos que el tesoro encontrado no fuera algo material, sino un cofre con consejos de antiguos piratas para las generaciones actuales; un mensaje que advertía sobre la contaminación y les delegaba la misión de proteger el agua y cambiar sus hábitos. Ver que para mis estudiantes el verdadero tesoro es el cuidado de la creación fue un momento sumamente emotivo e impactante. Ahí es cuando confirmás el verdadero valor de ser Referente Ambiental.
¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?
Los interpela de lleno la responsabilidad de sus elecciones y el consumo diario. Cuando trabajamos conceptos como la huella hídrica o la huella de carbono, los chicos hacen un clic inmediato: se dan cuenta de que sus decisiones cotidianas —como cerrar una canilla o rechazar plásticos de un solo uso— tienen un impacto medible y real en el planeta.
Por otra parte, lo que más me moviliza es el asombro doloroso y la frustración que sienten ante la falta de empatía del mundo adulto y empresarial. Al investigar problemáticas como el tráfico ilegal de fauna y flora, o descubrir la crueldad de las empresas que testean en animales, los chicos conectan directo con el sufrimiento de los seres vivos. Una vez que despiertan esa conciencia, les resulta incomprensible que los mayores sigan por el camino equivocado, y empiezan a demandar coherencia a su entorno.
¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?
Requerimos más y mejor capacitación, y que la ecología sea un eje transversal pragmático legitimado por los directivos. Un gran motor para sostener el entusiasmo es jerarquizar las efemérides ambientales, dándoles la misma relevancia que a las fechas patrias, un camino que en nuestra institución afortunadamente ya iniciamos.
Asimismo, necesitamos herramientas prácticas: tender puentes con empresas con conciencia ecológica para que los alumnos vean modelos sustentables reales, y proveer información clara sobre qué corporaciones dañan el ambiente. Esto no solo genera consumidores conscientes en el aula, sino que impacta directamente en los hogares a través de los chicos.
Formar parte de iniciativas como Ruta Verde nos enseña que priorizar las especies locales sobre las exóticas (o alóctonas) no es solo una elección estética, sino una necesidad con un beneficio real que impacta en la salud, la economía y el ahorro de recursos; cuidar lo autóctono es, en definitiva, facilitarle el trabajo a la naturaleza.
Para lograr todo esto, el acompañamiento institucional es fundamental. En nuestra escuela, Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Belgrano, gracias a Dios cuento con un equipo directivo y un representante legal que están súper predispuestos y comprometidos con la causa. Esta apertura y respaldo de las autoridades se convierte en una herramienta invaluable para nosotros los docentes y referentes ambientales, ya que es lo que verdaderamente permite sostener el entusiasmo y transformar las ideas en proyectos reales y duraderos.
¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?
La imagino como una conciencia arraigada que guiará sus acciones adultas. Los estudiantes poseen una sensibilidad única y, si somos capaces de darles un buen ejemplo, terminarán de integrar estos valores a medida que maduren su personalidad.
El gran aprendizaje que se llevarán es entender que el cuidado ambiental y el autocuidado son la misma cosa: no hay un 'afuera', lo que le hacemos al entorno nos lo hacemos a nosotros mismos. El orgullo de ver cómo crece nuestro proyecto de Escuela Verde me demuestra que, al sembrar este respeto profundo por la vida, les estamos dejando una huella imborrable que los acompañará mucho más allá de las paredes del aula.
Cinitia Denise Perez
Escuela de Enseñanza Media N.° 4 D.E. 19 «Homero Manzi»
Mirando para atrás... ¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente?¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?
Mi vínculo con el ambiente empezó cuando en la escuela me eligieron para ser referente ambiental. Ahí, a través de las capacitaciones brindadas por Escuelas Verdes, me ayudaron a entender lo importante que es cuidar el ambiente y de este modo transmitir ese conocimiento a los estudiantes y colegas.
¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijiste “esto realmente valió la pena”?
El momento que valió la pena para mi ser referente ambiental fue cuando después de mucho esfuerzo y sacrificio de toda la comunidad educativa obtuvimos el primer lazo ambiental. Observar la carita de los estudiantes y la alegría cuando lo obtuvimos, ellos se sacaban fotos con la placa y con el lazo, cosa que hoy en día lo siguen haciendo.
Ahí me di cuenta que todo mi trabajo como referente ambiental y asistir a las capacitaciones para formarme más valió la pena.
¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?
La contaminación fue uno de los temas que más los interpeló porque los chicos sólo sabían sobre la contaminación química y desconocían la contaminación acústica, visual y auditiva, de este modo, se engancharon con el tema.
¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?
Estaría bueno que enviaran material libros para cada docente para poder trabajar en el aula.
¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?
Al terminar la secundaria me imagino a los estudiantes siendo más responsables en cuanto al cuidado del ambiente. Ellos mismo enseñando a sus pares.
El trabajo como referente ambiental es hermoso, porque también uno aprende cosas buenas y las capacitaciones que brinda Escuelas Verdes son interesantes, gracias a esas capacitaciones tenemos las herramientas que necesitamos hoy en día para manejarnos en la comunidad educativa.
Dra. Karelly Melgarejo-Colmenares
Instituto Nuestra Señora de Luján
Mirando para atrás... ¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente? ¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?
Nací en Colombia, rodeada de montañas, ríos y una gran diversidad de paisajes, un entorno que despertó desde nena mi curiosidad por el ambiente. Con el tiempo, ese interés se transformó en una vocación, llevándome a estudiar biología y posteriormente a realizar un doctorado Ciencias Ambientales. Este recorrido académico fortaleció mi compromiso con el cuidado del ambiente y me permitió comprender, desde una mirada científica y humana, el impacto de nuestras actividades y la importancia de asumir la responsabilidad sobre estas.
Hoy, como referente Ambiental del Instituto Nuestra Señora de Luján, ese recorrido adquiere un nuevo sentido, ya no se trata solo de comprender el ambiente desde lo científico, académico, sino también de acompañar a los y las estudiantes para que se reconozcan como parte él. Esto impacta directamente en mi forma de enseñar, busco generar conciencia y pensamiento crítico, e intento que ese aprendizaje se traduzca en acciones concretas y en un compromiso genuino por parte de las y los estudiantes
¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijiste «esto realmente valió la pena»?
Son varios momentos: cuando varios estudiantes me dijeron que querían implementar la huerta en sus casas; cuando en el día de la familia, una madre se acercó para contarme lo feliz que estaba al ver a su hija tan “enganchada” con la huerta; cuando una estudiante me compartió su deseo de estudiar biología; y cuando comencé a ver cada vez más estudiantes involucrados y comprometidos con las propuestas que construimos en equipo.
¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?
El cambio climático es uno de los temas que más interpela hoy a mis estudiantes, especialmente por su impacto directo en la vida cotidiana y en el futuro que imaginan. También aparecen otros temas vinculados a la ley de glaciares, incendios, gestión de residuos. Entre los interrogantes y reflexiones que más me movilizaron están aquellos que cuestionan los hábitos propios y cercanos -como qué consumimos, cuánto desperdiciamos o de qué manera nuestras acciones cotidianas impactan en el ambiente y en el otro-, así como también las preguntas sobre la responsabilidad de los distintos actores. Me conmueve y me genera algo de tranquilidad cuando los más pequeños expresan preocupación por el futuro no tan lejano y, al mismo tiempo, buscan formas concretas de involucrarse y generar cambios desde su lugar, con preguntas como: ¿Qué puedo hacer?, desde el cole, ¿qué podemos hacer?
¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?
Para profundizar la educación ambiental, las escuelas necesitan integrarla como parte de su proyecto educativo, atravesando las distintas áreas y niveles; trabajar la educación ambiental de manera transversal y sostenida en el tiempo, no solo como proyectos aislados.
También es clave contar con formación docente continua, que brinde herramientas pedagógicas actualizadas y permita abordar las problemáticas ambientales desde una mirada integral. A su vez, resulta fundamental el acompañamiento de los equipos directivos y la construcción de redes con otras escuelas/colegios, comunidad y organizaciones, que enriquezcan las propuestas y les den mayor alcance.
Sostener el entusiasmo… considero importante trabajar en equipo, compartir experiencias, reconocer los pequeños y grandes logros, visibilizar el impacto de las acciones y sostener una mirada flexible frente a las dificultades. Volver una y otra vez al propósito, apoyarse en el trabajo en equipo y dar lugar a la creatividad permite reinventar y recordar el sentido de lo que hacemos. Asimismo, involucrar activamente a los estudiantes, docentes, comunidad institucional, donde puedan expresar sus opiniones, participar en la toma de decisiones, compartir sus inquietudes, ideas/propuestas, fortaleciendo así el compromiso y la participación colectiva.
¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?
Deseo que la educación ambiental siga presente en la vida de los y las estudiantes en la forma de mirar y habitar el mundo. Desde una mirada más académica, confío que podrán analizar problemáticas ambientales con criterio, comprender la complejidad de las mismas, tomar decisiones y comprender el impacto de sus acciones. Ojalá puedan sostener una actitud crítica frente a las problemáticas ambientales, que se sientan parte y responsables, y que lleven esas preguntas a los espacios que transiten.
Más que recordar contenidos, fórmulas, quisiera que conserven la curiosidad, la sensibilidad, el asombro, la conciencia y la disposición a involucrarse con otros. Con cierta nostalgia, pienso que tal vez no recuerden cada proyecto o cada actividad, pero sí esa forma de preguntarse por el mundo y por su lugar en él. Y ojalá que, en algún momento, casi sin darse cuenta, vuelvan a hacerse esas preguntas que tantas veces surgieron en clase: ¿qué puedo hacer yo?, ¿qué podemos hacer nosotros?
Eugenia Victoria Cristaldo

Escuela de Enseñanza Técnica N.° 13 D.E. 21 «Ingeniero José Luis Delpini»
Mirando para atrás... ¿En qué momento de tu vida empezó tu vínculo con el ambiente? ¿Cómo impactó ese vínculo en tu presente como Referente Ambiental?
Mi vínculo con el Ambiente proviene desde mi cuna gracias a mis abuelos maternos. Nací en Ciudad Evita, un paraíso natural, rodeado de multicolores árboles -con sus respectivas flores y frutos-, aromas y sonidos a pájaros. En mi hogar, plagado de plantas, siempre se me inculcó el respeto por el entorno y la imperiosa necesidad de cuidarlo- en particular aquellos seres que nos rodean-. Esos inicios fueron potenciados durante mi escolarización primaria y secundaria en Aldo Bonzi, donde aprendí a pensar y hacer proyectos sociocomunitarios, concretados en acciones reales -siempre al aire libre, con ambiente lúdico y con respeto por el otro-. Toda esta combinación se plasmó cuando pude ser docente y decidir vibrar en frecuencia verde de mí hacia los demás. Al ofrecerme la posibilidad de que fuera referente ambiental, no lo dudé ni un instante. Despertar, continuar o potenciar el espíritu natural que alberga en cada estudiante es una de las misiones que me he propuesto en esta vida. Devolver lo recibido y enseñar a cuidar el único completo planeta que tenemos.
¿En qué momento de tu camino como Referente Ambiental dijiste «esto realmente valió la pena»?
Cientos de micro-momentos revalidaron que «todo había valido la pena»- principalmente porque mi Proyecto se materializó durante turno noche. Las miradas de los estudiantes de 15 y 16 años cuando sus semillas (sembradas a las 21 h a la luz de farolitos hechos con latitas) les regalaban sus primeros brotes; el placer de turnarse para ir a limpiar la huerta o a regar; la reunión celebración de cosecha incorporando la lechuga o los tomates a las viandas que nos envía el Gobierno; la Cápsula del Tiempo que se abrirá en 2033- enterrada en el 2023-donde los chicos guardaron fotos del antes y el después de cada año en la Huerta; reparto a la comunidad docente de las plantas que quedaban en la Huerta tras finalizar Ciclos lectivos; envío de una foto de un hongo que encontraron preguntando si sería comestible y los mensajes de WhatsApp de exalumnos/as mostrándome su propia minihuerta en la Villa 20. Y así…. cientos. Hoy la propuesta se extiende a turno mañana y tarde con participación activa el área y docentes de taller, los geniales estudiantes que están descubriendo esta otra manera de estudiar la vida, sumada la orientación del facilitador digital de turno noche, por lo cual «esto realmente recién recomienza y vale la pena».
¿Qué tema ambiental sentís que hoy interpela más a tus estudiantes? ¿Cuáles fueron sus interrogantes o reflexiones que más te movilizaron?
En nuestra Comunidad Delpiniana coexistimos enseñanza Técnica y Bachiller. Aquellos que más contacto han tenido con la movida ha sido Bachiller turno noche, durante el Proyecto de E.D.I.: «Nuestra Propia Carta de la Tierra». Hoy, sumados los otros turnos, les preocupa todo: la falta de espacios verdes saludables en el entorno próximo, la no parquización, la cantidad excesiva de residuos, la no o poca concienciación ambiental; la falta de estimulación o información-capacitación acerca de temas ambientales; la guerra que oyen y ven en noticias- cuyo impacto en nuestra Argentina desconocen o temen-; las dudas acerca de «soberanía alimentaria» y «alimentación saludable»; la importancia del recurso «AGUA»- Eje transversal de casi todos los contenidos de mis planificaciones de este año y de varios Proyectos NES en ejecución-; la «Salud y el ejercicio físico»... y van….
¿Qué creés que necesitan hoy las escuelas para profundizar la educación ambiental? ¿Qué herramientas creés necesarias para sostener el entusiasmo cuando se presentan obstáculos?
Para profundizar la educación ambiental se necesitan: más docentes comprometidos con la causa e involucrados, acompañados y sostenidos por las Gestiones de Directivos, orientados por especialistas ambientales que recorran las Escuelas o colegas docentes con experiencias transitadas, dando: talleres, charlas, estrategias socioeducativas lúdicas, sumada una real red de cadenas de prestadores y ofertantes - similar propuesta de la Bioferia-, sólo que adaptada a las particularidades de cada barrio. Mayor interrelación entre Escuelas de los tres Niveles educativos, más aún si comparten Distrito o Comuna.
Y…cuando se presentan obstáculos, tomarlos como insumo de referencia y análisis para volver a empezar. Perseverancia, disciplina, entusiasmo, trabajo en equipo, redes, lazos, salvavidas compartidos. Recuerdo una anécdota cuando volvimos de un receso invernal, entusiasmados por ver cómo estaba nuestra querida Huerta y… no quedaba nada. Había habido un gran festejo entre la comunidad de hormigas, caracoles y algunos perros y gatos. Tras la desazón y unos mates, los estudiantes dijeron: ¡¡¡ Ahh, no!!! Otra vez, no pasa. Y manos a la obra, volvimos a empezar con más investigación y recaudos. Capitalizar el error, aprender a aprender y hacer.
¿Cómo imaginás que la Educación Ambiental formará parte de la vida de tus estudiantes al terminar la escuela?
Sin duda alguna, algo o mucho quedará, pues la siempre ambiental de todo tipo de: temáticas, estrategias, propuestas, emprendedorismo, se ha hecho, desde lo teórico y lo vivencial. Se los ha empoderado de herramientas y han puesto: manos, tiempo, energía y lazos en juego. Se ha compartido la curiosidad y la oportunidad. Lo mencioné anteriormente: tengo anécdotas de exalumnos/as con sus propias experiencias personales, por ende, la simiente crece… y se replica. Falta mucho por hacer…de mi parte, siempre prevalecerá la sana locura verde compartida y la férrea convicción de que: se predica con el ejemplo, se cambia cualquier realidad con principios positivos compartidos y se hace camino al andar. Manos a la obra.
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