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La maestra que trascendió las aulas con su didáctica activa y humanística

El trabajo educativo de Rosario Vera Peñaloza tuvo su apogeo en la Ciudad de Buenos Aires pero su legado se propagó más allá de las fronteras del territorio nacional.

Martes 11 de enero de 2022

Desde 1895 hasta 1897 Vera Peñaloza se desempeñó como maestra en la Escuela Nocturna y en la Escuela Normal de Profesores de Paraná. Acompañó a Sara Eccleston en la creación de la Unión Froebeliana Argentina que tuvo lugar el 21 de abril 1893, aniversario del nacimiento de Froebel.

Realizó una adaptación para los niños argentinos de los materiales froebelianos. Incluyó el trabajo con escenografías y el uso de la mesa de arena. En sus conferencias y cursos enseñaba entre otras cosas, que después de la narración de un cuento el niño ingresaba en el mundo del espacio, del tamaño y de expresarse oralmente. Consideró a la narración el punto de partida de todo aprendizaje, el interés fortalecía la expresión, la conservación y el desarrollo del lenguaje. Promovía que las maestras además de conocimientos de psicología infantil tuvieran condiciones personales, un gran poder de observación, afabilidad, sentido estético, imaginación viva, actividad y verdadera vocación. Así creó y difundió a través de los materiales una pedagogía argentina.

En 1898 fundó el jardín de infantes anexo a la Escuela Normal de La Rioja. En 1900 dictó cátedra de castellano y de trabajo manual. En 1906 fue nombrada vicedirectora de la Escuela Normal de La Rioja y al año siguiente ocupó el mismo cargo en la Escuela Normal Superior «Juan Bautista Alberdi» de Córdoba. También le otorgaron la dirección de ejercicios físicos y de vocal del Consejo de Educación en la provincia mediterránea.

Ejerció la dirección de la Escuela Normal de Profesoras de la Capital (en la actualidad Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas N.º 1 «Pte. Roque Sáenz Peña») durante 1912- 1917. Fundó y dirigió la Escuela Normal Superior N.º 9 «Domingo F. Sarmiento» de la Capital. En 1917 fue cesanteada y en 1918 creó y presidió la Escuela Argentina Modelo junto a Carlos Biedma, una institución educativa de gestión privada diseñada como modelo en la tarea de educar. Participó en la Asociación Kindergarten. Se la reincorporó en 1924, designada inspectora de Enseñanza Secundaria y Normal hasta que en 1926 se jubiló. Creó el «Primer Museo Argentino para la Escuela Primaria Juan B. Terán».

La labor educativa de Rosario trascendió las aulas, las escuelas y su pedagogía sigue viva en las tradiciones de la educación argentina.

«Preparar para la vida no debe tomarse en sentido material, la vida, en su sentido más elevado es espiritualidad, significa desinterés, no especulación, abnegación, no egoísmo, no ambición de riquezas, bondad y amor, no odios ni rencores». Rosario Vera Peñaloza.

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