Código Urbanístico

La nueva normativa permite diseñar una ciudad a escala humana, donde el vecino sea el principal beneficiario de todas las transformaciones de Buenos Aires.

Éste nuevo Código Urbanístico otorga homogeneidad al tejido urbano de la Ciudad y genera las condiciones para una mejor convivencia entre las distintas actividades y propone una densidad poblacional adecuada. El proceso de debate y discusión incluyó un proceso participativo, integrando a representantes de la sociedad civil, sector profesional, sector académico, ONG’s, legisladores, entre otros, que arrojó como resultado más de 200 encuentros, en los que participaron más de 5.000 personas y se recibieron más de 700 propuestas.

¿Por qué era necesario éste Nuevo Código?

El código que se encontraba vigente hasta hace poco (Código de Planeamiento Urbano), cuya última actualización databa de 1977, se trataba de una norma hecha a imagen y semejanza de una época en la que no se tomaban en cuenta los criterios de sustentabilidad, equidad e integración, y en el que la transparencia no era un valor al que alentasen las políticas públicas. La visión ciudad de los setentas que sostenía el viejo código priorizaba las autopistas y el uso del auto en detrimento del transporte público. La zonificación era ley, planteaba áreas para vivir, otras para trabajar y otras para estudiar, sin mezclas ni diversidad. El espacio privado primaba por sobre el espacio público, casi como áreas disociadas. El lenguaje imbrincado y sus crípticas fórmulas de cálculo (FOT, FOS y Tangente) hacían necesaria la interpretación mediada por profesionales, excluyendo a los vecinos y otros actores interesados.

Por todo esto, nació este Nuevo Código transformador, donde prima la idea de una ciudad más equilibrada, integrada, que brinde las mismas oportunidades tanto al norte como al sur de la Ciudad, que cuide nuestro patrimonio histórico, que promueva una Ciudad más sustentable, y que se adapte a la realidad actual (mixtura de uso).

Principales cambios

  • Establece alturas máximas de construcción, para respetar la identidad de cada barrio. Esto da mayor previsibilidad, y el vecino tiene el conocimiento de cuáles son las alturas permitidas para la construcción en su manzana.
  • Ordena la estética de las cuadras, para propiciar un espacio público más amigable. Por ejemplo, ya no se permiten más las construcciones retiradas de la línea municipal, que generan distancia entre el peatón y las edificaciones.
  • Promueve una ciudad policéntrica, lo que atraerá comercios y servicios a los barrios. De esta manera se evita que determinadas áreas concentren únicamente actividades específicas, permitiendo que el vecino pueda satisfacer sus necesidades o intereses sin salir de su barrio.
  • Plantea un desarrollo urbano consciente a partir de la identificación y creación de unidades sustentables, que se desarrollarán entre avenidas o calles transitadas. Se redirige la circulación vehicular hacia las avenidas, se prioriza la movilidad peatonal y la creación de nuevos espacios verdes.
  • Revaloriza las zonas subdesarrolladas. Esto propicia una mayor integración social dentro de determinadas zonas de la Ciudad.

El nuevo Código Urbanístico permite diseñar una ciudad a escala humana, cuyo principal beneficiario es el vecino. En esta línea, se conserva la identidad de los barrios y se impulsa el desarrollo de áreas relegadas. Ahora contamos con reglas de juego más claras y sencillas que, para tranquilidad del vecino, evitan diferentes interpretaciones y permiten prever el crecimiento y desarrollo de la Ciudad para los años venideros.

Archivos disponibles para descargar:

Descargas

Descargar la Ley N° 6099/18 - Código Urbanístico»