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Vacunación para personas mayores

Todos los adultos, a partir de los 65 años, deben estar protegidos con las siguientes vacunas: antigripal, doble adultos; antihepatitis B y antineumocócica.

Todas las personas mayores de 65 años deben recibir las vacunas antigripal y antineumocócica para estar protegidas. Lo mismo se recomienda para aquellas personas que se encuentren entre los 60 y 65 años de edad, a fin de evitar complicaciones.

La Gripe es una infección respiratoria aguda que generalmente se cura sola. De acuerdo al caso suele producir fiebre, decaimiento y malestar general.

Si bien no es considerada una enfermedad grave, en los mayores de 65 años, las complicaciones son más frecuentes y es por eso que se recomienda la aplicación de la vacuna una vez al año. Esta última es una formulación inactivada, que contiene dos tipos de influenza: Tipo A incluyendo H1N1 y un tipo de B.

El Neumococo es una bacteria que coloniza las vías aéreas superiores y puede ser causa de diversas enfermedades de variada gravedad. En nuestro país es la principal causa de neumonía y meningitis. Existen más de 90 variedades (serotipos) de neumococos de agresividad variable y según los países prevalecen unos u otros.

Las personas mayores de 65 años reciben un esquema secuencial de dos vacunas disponibles, donde la primera es la conjugada antineumocócica 13 valente, para luego continuar a los 12 meses de intervalo con la vacuna antineumocócica polisacárida 23 valente. Tanto la vacuna antigripal como las vacunas neumocóccicas son vacunas muy seguras y la mayoría de los efectos son leves tales como dolor, hinchazón y enrojecimiento en el sitio de aplicación, cefaleas, astenia, fiebre y malestar general leve.

Estos efectos suelen durar unos pocos días y se resuelven espontáneamente. En caso de que ocurriera, se puede contrarrestar colocando paños fríos en la zona o bien tomando un analgésico habitual. Siempre se recomienda, de todas formas, consultar con un médico en caso que los síntomas persistan o sean mayores a lo descripto.