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Café: una bebida con historia

El café, declarado patrimonio cultural inmaterial por la UNESCO, es una bebida con mucha historia, tradición e importantes propiedades.

Viernes 7 de mayo de 2021

La historia de cómo se extendió el café por todo el mundo empieza en el Cuerno de África, en Etiopía, donde el cafeto (planta de café) tuvo su origen probablemente en la provincia de Kaffa. En 1616 holandeses consiguieron llevarse algunos granos de cafeto a Holanda y allí los cultivaron en invernaderos.

Los holandeses empezaron también a cultivar café en Malabar, en la India, y en 1699 llevaron alguno a Batavia, en Java, en lo que es ahora Indonesia. Años más tarde, las colonias holandesas se convirtieron en la principal fuente de suministro de café a Europa. Hoy en día Indonesia es el cuarto exportador de café del mundo.

La primera referencia de que se tomaba café en Norteamérica data de 1668. Fue en el decenio de 1720 cuando se empezó a cultivar por primera vez en las Américas. Sin embargo, fueron los holandeses los primeros que empezaron a propagar el cafeto en América Central y del Sur, donde hoy en día reina sin rival como el principal cultivo con fines comerciales del continente. El café llegó primero a la colonia holandesa de Surinam en 1718, y después se plantaron cafetales en la Guyana francesa y el primero de muchos en Brasil, en Pará. En 1730 los británicos llevaron el café a Jamaica, donde hoy en día se cultiva el café más famoso y caro del mundo, en las Blue Mountains.

Hoy en día, esta deliciosa bebida se la puede encontrar en todas partes del mundo, incluso en países con poca tradición en su consumo, como Japón.

Cabe señalar la importancia del café en la economía mundial. Éste es uno de los productos primarios más valiosos, fuente de divisas para los países en desarrollo. El cultivo, procesamiento, comercio, transporte y comercialización del café proporciona empleo a millones de personas en todo el mundo.

En lo que refiere al grano de café, éste se utiliza principalmente para preparar una infusión natural que se produce a partir de las semillas del cafeto, un arbusto que crece en zonas tropicales como Brasil, Colombia, Vietnam e Indonesia. Por las características del suelo donde se cultiva, la mayor parte de las cosechas de los frutos del café se hacen a mano, sin utilización de maquinarias. Luego de la cosecha se descartan los frutos en mal estado y se realiza el secado al sol o el lavado, según el método de producción elegido para extraer los granos. Posteriormente, en el tostado es cuando los granos adquieren su sabor, aroma y color característicos. También, algunos granos de menor calidad, pueden ser sometidos al torrado (tostado con azúcar) y aprovechados para su consumo.

En Argentina, es muy habitual el consumo de café, ya sea luego de alguna comida o bien en el clásico café con leche del desayuno. Según la Cámara Argentina de Café, en nuestro país se consume 1 kg de café por habitante al año.

El café está incluido dentro del grupo de los alimentos estimulantes, el principal compuesto responsable es la cafeína, y su principal acción se produce en el sistema nervioso central; no obstante, hoy en día se le atribuyen otros efectos beneficiosos, principalmente como antioxidante debido a su contenido en ácido clorogénico y ácido cafeico. Cabe destacar que la cafeína no se acumula en el cuerpo, por lo que sus efectos son transitorios y de corta duración en el organismo.

A pesar de sus potenciales beneficios, se debe tener precaución en su consumo en personas que padecen de hipertensión arterial, durante el embarazo y la lactancia, y ante determinados problemas gástricos.

Se recomienda no superar la ingesta de más de 300 miligramos (mg) de cafeína al día para la mayoría de los adultos sanos. Esa es aproximadamente la cantidad de cafeína que hay en 3 o 4 tazas de café, pero también se debe tener presente que otros alimentos como bebidas colas, bebidas energizantes, el té, el mate y el chocolate también contienen cafeína. Su consumo excesivo puede ocasionar dolor de cabeza, insomnio, nerviosismo, irritabilidad, micción frecuente o incapacidad para controlarla, taquicardia y temblores musculares. En este sentido, para aquellos que son amantes del café, el café descafeinado puede ser una buena opción a escoger para evitar estos efectos sobre el cuerpo.

Si te apasiona el café negro, elegí siempre los cafés tostados sobre los torrados para encontrarte con el verdadero sabor del grano de café; y para disfrutar más de su verdadero aroma y sabor tomálos sin azúcar agregada.

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