Cristina y el Bar Mussetta

En esta entrevista, Cristina recorre los detalles que hacen del bar y del café “un lugar fundamental para los porteños”.

Entrevistadora: La idea es tratar de indagar qué es lo que pasa en los bares de Buenos Aires; los ruidos, los olores; qué es lo que hace la gente; qué habría de diferente o no entre los bares de Buenos Aires y bares de otras ciudades. Por eso me interesaba por ahí tu mirada como extranjera. O cómo es que vos venís acá y abrís un bar. La idea es un relevamiento digamos; hacer una tipificación; identificar actividades, prácticas, usos o profesiones y hay una intencionalidad del gobierno de la ciudad de promover; por un lado no lo han hecho pero por el otro, cierta “patrimonialización” entre comillas; si bien no es una patrimonialización en el sentido digamos de preservar y que nada se pueda tocar.
Cristina: Ah, como los bares de Buenos Aires, patrimonio de la humanidad.

Entrevistadora: Claro y sobre todo como medida de salvaguardia para que no se pierdan; ese sería un poco.
Cristina: El espíritu de la gente; los porteños creo que sin bares no pueden vivir; en la crisis más negra siempre va a haber algo para quien pueda sentarse y tomar un café; aparte la sociabilidad que hay en los bares de Buenos Aires yo creo que no la ví. Tampoco soy una viajera terrible pero creo que es cierto que como acá, el año pasado fue que fui a París y París también es un poquito así; la única diferencia es que en París la gente se habla solamente entre sí muy en voz baja y mirando directamente, digamos al interlocutor sin socializar con el de la mesa de al lado. Y yo noto que acá pasa esto; por lo menos en este café pasa que la gente charle entre las mesas, comente; hable de todo digamos, de la cotidianeidad, la vida. Y esto es así; también es más interesante.

Entrevistadora: ¿Esa te parece que podría ser como la característica más…?
Cristina: De este bar hay mucha gente que se conocen; a mí me encanta. El otro día vino una parejita y miraba extrañada; decían “Pero ¿qué es? ¿Una fiesta privada? todo el mundo se conoce”; en realidad es cierto; yo noto que la gente que viene acá de casualidad “Eh, estás acá?” se conocen; hay que decir la cosa positiva o negativa; pero en realidad se conoce mucha, mucha gente y es lindo porque se crea una atmósfera así amena que es lo que más … lo que más caracteriza al café. Este café y el de la esquina; la esquina es muy bella porque… (08:00) con estos 2 edificios muy lindos. Entonces las noches en febrero son muy bellas; a la noche la gente disfruta mucho; por lo menos la que viene.

Entrevistadora: Y el bar tiene relativamente poco tiempo.
Cristina: En marzo son 4 años.

Entrevistadora: Claro.
Cristina: Pero eso enseguida se creó; justo la gente aparte que nosotros esperábamos recibir; o sea, gente de lo bohemio burgués porque en realidad, los bohemios es muy difícil que vayan quizás a tomar un café. Hay bohemos de verdad que toman café nada más; se pueden quedar porque nosotros no echamos; aquí se pueden quedar.5 horas con un café; a mí me gusta también ese tipo de gente. Y los 2; están los buenos burgueses y después están los que son… Y hay mucha gente del teatro sobre todo; hay muchos músicos, gente del teatro mayoritariamente; gente del arte en general; de las artes; muy bello.

Entrevistadora: Entonces vos pensaste en abrir el bar con esa perspectiva.
Cristina: Y, yo pensé no sé; que venga gente con mi misma sensibilidad; que podamos sí poder hablar de cosas que a mí me interesan. La idea en realidad era abrir un café literario; una librería con café. Pero yo y el socio marido. Somos… Yo peor que él y pensar que él era un poco más concreto, pero en realidad entramos acá y esto era un viejo almacén y “Ay, poner todos los libros hasta el techo”; la galería de arte que efectivamente después hicimos. Pero estuvimos un año en obra pagando alquiler; o sea, pensamos en 3 meses pero al final estuvimos un año y terminamos; 3 veces paramos porque necesitábamos fondos; pedimos a las familias; digamos, fue al principio crisis porque pensamos … Después hicimos todo el cableado; los baños no existían, la cocina “no existía”; era chiquita, chiquita; lo más chiquita. Entonces sufrimos un poco; si lo hubiéramos pensado antes, no siendo gastronómicos ni comerciantes ni de familias ... Era abrir un espacio donde la gente se sintiera cómoda y donde quiera compartir un vino, unos libros y así disfrutar de estos momentos, del buen vino, del arte, de la belleza; de la belleza de la vida; de la cosa bella.

Entrevistadora: ¿Cómo definirías un bar de Buenos Aires?
Cristina: Un lugar fundamental para los porteños donde por ejemplo mucha gente, muchos estudiantes vienen acá también. Entonces me dicen “No me puedo concentrar en casa; tengo que venir a estudiar acá” y yo creo que es como decía Discépolo, que comparaba el cafetín a la mama. Y no, es una parte de la familia; no sé; es algo, un (11:30) profundo mental donde uno pueda pensar; mucha gente viene a pensar también. Dicen “Necesito concentrarme o pensar”. El otro día vino un chico y me dice “Ay, no sé; discúlpeme; mi novia me pide que vayamos a vivir juntos; no sé qué hacer”; te juro.

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