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Los lagos

Los cuatro lagos del Parque 3 de febrero son uno de sus principales atractivos. Cada uno reúne a visitantes que se acercan a disfrutar de su paisaje, conocer su fauna o practicar actividades deportivas sobre sus márgenes.

El Lago Regatas, el Lago del Rosedal, el Lago del Planetario y el Lago Victoria Ocampo fueron construidos como parte del diseño paisajístico del Parque 3 de febrero. A pesar de que se trata de lagos artificiales, sus ambientes terminaron por constituir el lugar de diferentes especies animales y vegetales, fundiéndose así con la naturaleza.

Están poblados de tarariras, bagres, dientudos, mojarras, palometas verdes y siete colores, anguilas, carpas, morenitas, cabezas amargas y camarones de agua dulce. Distintas aves, como el carau, el macá y los gansos, encontraron un hogar en la ciudad, gracias a estos ambientes.


Lago de Regatas

Es el lago más importante del parque, no sólo por su tamaño, sino también por ser una de las elecciones predilectas de los visitantes que se acercan a entrenar; sus 2000 metros de perímetro conforman el circuito por excelencia para salir a correr.

También es el más aislado de los cuatro lagos, ya que se ubica en el extremo noroeste del parque. Se extiende entre las avenidas Alcorta y Tornquist, justo al lado del Campo de Golf Municipal.

Su superficie alcanza casi los 92.000 m2 y su profundidad llega hasta los 6 metros. Tiene dos islas densamente pobladas por árboles y arbustos, que forman espacios ideales para las colonias de aves que habitan en la zona del lago. Durante las salidas de avistaje, se han llegado a identificar hasta 30 especies de aves distintas en tan sólo dos horas y media. Su fauna acuática, además de las especies típicas de los lagos del parque, se caracteriza por tener dorados, pejerreyes de lomo negro y sábalos.

Lago del Rosedal

Como su nombre indica, este lago recorre la plaza Holanda, mejor conocida como “el Rosedal”. Tal vez por encontrarse dentro de uno de los espacios más populares del Parque 3 de febrero, el Lago del Rosedal es el más conocido de los cuatro lagos, a pesar de ser el segundo en extensión, con, aproximademente, 47.000 m2 de superficie.

El famoso Puente Blanco, diseñado por Benito Carrasco, atraviesa el lago y permite visitar el Rosedal o el Museo de Artes Plásticas “Eduardo Sívori”, ubicados en márgenes distintas. El puente es también un punto turístico en sí mismo, marco de innumerables fotografías. Desde allí, se puede ver a los cisnes nadar y a los turistas navegar por el lago en las pequeñas embarcaciones que se alquilan al público. El embarcadero del Rosedal cuenta con 60 botes y 40 deslizadores acuáticos.

Lago del Planetario

La postal que se obtiene desde la avenida Sarmiento es bien conocida: los cisnes y los patos nadando sobre el espejo de agua que refleja la famosa cúpula del edificio del Planetario, que se levanta imponente en el fondo de la imagen.

Al igual que el Lago del Rosedal, este lago es asociado a otro de los espacios más representativos del Parque 3 de febrero, el Planetario, con el cual comparte espacio dentro de la plaza Benjamín Gould. Es el tercer lago en extensión, alcanzando casi 9.000 m2 de superficie

Lago Victoria Ocampo

Escondido entre el frondoso monte de la plaza Sicilia, el lago Victoria Ocampo ofrece, a pesar de ser el más pequeño de los cuatro lagos, un paisaje calmo y pintoresco, con un kiosco y un puente de principios de siglo. Su superficie casi alcanza los 5.000 m2 y sus aguas se caracterizan, al igual que el Lago de Regatas, por la presencia del sábalo, una especie de pez de relativamente gran porte para un lago artificial.

Su nombre homenajea a la creadora de la revista Sur: la escritora, ensayista e intelectual argentina Victoria Ocampo.

A pesar de estar al lado de la Administración del Parque y muy cerca del Lago del Rosedal y del Lago del Planetario, el Lago Victoria Ocampo es, probablemente, el menos visitado de los cuatro lagos de Palermo. Como contrapartida, es también el más tranquilo, con una quietud que resulta extraña para la Ciudad.