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La Casona

La Antigua Casona de los Olivera fue, en un principio, el centro de un emprendimiento agrícola innovador para luego, a partir de las reformas que se le hicieron en 1870, transformarla en una lujosa mansión que sirvió como punto de encuentro de la alcurnia porteña. ¡Conocela!.

En el centro del Parque Avellaneda, imponente, se erige el casco de estancia desde donde es posible contemplar toda su extensión. Aunque de estilo muy elegante, su gran terraza no esconde usos menos refinados: desde allí, dos siglos atrás, se podía vigilar la totalidad de la Chacra de los Remedios, y así mantenerse alerta ante cualquier tipo de amenazas.

Esta residencia es la Antigua Casona de los Olivera, construida durante el siglo XIX para ser la residencia de la familia propietaria de la entonces Chacra de los Remedios. Hoy en día, es el único casco de estancia que se mantiene en pie en la Ciudad de Buenos Aires.

La Casona combina elementos característicos de distintas corrientes arquitectónicas: del estilo italiano, columnas y una fachada ornamentada; del estilo francés, un volumen de mansardas.

En la entrada de la casa se encuentra la escalera central, insignia del estilo señorial que la propiedad adquirió a partir de las reformas que, en 1870, realizó el hermano de Nicanor Olivera, Carlos, uno de los primeros doce ingenieros recibidos en el país junto con Eduardo Madero y Luis Huergo.

Hoy no es más un escenario de las tertulias rioplatenses. Está siendo restaurada y, en su lugar, se exhibirán las obras del Centro de Arte Contemporáneo. Además, en su interior funcionarán la Sala de la Memoria, la Sala Vecinal (espacio de convocatoria para artistas local), la Medioteca y la sala de Microcine.

Junto con el antiguo Tambo y con el antiguo Natatorio, la Casona forma parte del Complejo Cultural “Chacra de los Remedios”, un espacio de formación único, donde la música, las danzas, el yoga, la literatura y las artes plásticas se cultivan entre paredes del siglo XIX.