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Sendero Etnobotánico I

Bienvenidos al Sendero de la Espiritualidad

Un recorrido para conocer la significación religiosa que la vegetación tiene para los pueblos originarios de América, base de la estrecha vinculación que estas culturas mantienen con la naturaleza.

Seres alucinados, espíritus errantes, almas en pena o en alegría, dan vueltas alrededor de las leyendas que acompañan la historia de todas estas plantas y su utilización por las culturas ancestrales que habitaron y habitan nuestro territorio americano.

Recordá que todas estas especies son tóxicas o venenosas. No pueden tocarse ni ingerirse. Miralas desde la distancia, sin pisar los canteros.

Todas las plantas que pertenecen a este recorrido están identificadas con un punto rojo.

  • 1. Floripondio (Brugmansia suaveolens) : Planta con usos alucinogénicos en el oeste de los Andes y sobre la costa Nor-Pacífico de Sudamérica. El principio psicoactivo es la escopolamina, que hace tóxica a toda la planta. Estos arbustos-arbolitos bajos de vistosas flores blancas, amarillas o rosadas (10 especies) crecen silvestres desde Colombia hasta Chile. Se emplean sus hojas, flores y semillas principalmente, en forma de cigarros, supositorios o enemas. Curanderos y chamanes lo emplean en prácticas mágicas, viajes visionarios, para transformaciones reversibles, adivinación, clarividencia, magia de amor, afrodisíaco, como amuleto e incienso. Los jíbaros de Ecuador esperan en sus sueños alucinatorios que los espíritus de sus ancestros les hablen y amonesten a los niños.

  • 2. Sacha-rosa (Pereskia sacha-rosa) : El canto a esta planta es empleado por los chamanes chorote para dirigirse a su espíritu y poder emplearla como un arma frente a otros chamanes contra los cuales luchan en su pugna por las almas, en virtud de sus largas espinas. La invocación del canto suele hacer que varias de estas plantas se “cierren” sobre su agresor aniquilándolo.

  • 3. Palo borracho (Ceiba chodatii) : Los peces que libera Kijwel –y las aguas del río Pilcomayo- estaban encerrados primordialmente en el tronco de un descomunal “palo borracho” ubicado en el centro del mundo que los contenía a todos. El incumplimiento por parte de Kijwel de la normativa de cerrar la “tapa” de dicho contenedor al ir a comerse un pescado, determina el desborde de sus aguas y de los peces. Las espinas de su corteza son empleados por Kijwel a manera de pezones como un atributo más de su travestismo con el fin de acostarse junto a las jóvenes deseadas por él sin despertar sospechas.

  • 4. Mistol (Ziziphus mistol) : Sus frutos comestibles eran fermentados antaño para preparar una bebida alcohólica o “aloja”, de poder embriagante, por todos los indígenas chaquenses. La mayoría de ellos sostienen que sus efectos los predisponen positivamente para comunicarse con los espíritus, razón por la cual era infaltable en las ceremonias sagradas (de iniciación, aprendizaje chamánico, etc.). También era valorada su propiedad de alegrar el propio espíritu, algo benéfico y, por tanto, infaltable en sus fiestas de cosecha.

  • 5. Sombra de toro (Jodina rhombifolia) : Se llama así en alusión a la forma de la sombra proyectada por sus hojas. Es creencia entre campesinos cristianos que bajo esta planta nunca caen los rayos, presumiblemente, en función de asociar la morfología de sus hojas con una cruz, por lo cual, aconsejan guarecerse bajo ella durante tormentas. Es planta considerada bendita por esta misma razón en Catamarca. Cuenta una leyenda santiagueña que su perfume cura el espíritu y que en esa provincia también colocan sus ramas en cruz en la puerta del corral para que sea buena la parición. Si muere la cabra la queman con esta leña. Si pare, los restos los cuelgan de este árbol. No la rompen ni talan porque Dios los castigaría haciendo morir sus cabras.

  • 6. Cháguar (Aechmea distichantha) : A los fines de protegerse de la acechanza del alma del muerto (que lo podría llevar a la locura) cuando una persona mataba a otra, los Lengua del Chaco paraguayo le friccionaban todo el cuerpo con las cenizas de esta planta. Se presume que esta práctica estaría asociada simbólicamente con las propiedades repelentes de las cenizas en general asignadas por los indígenas chaquenses.

  • 7. Guayacán (Caesalpinia paraguariensis) : En razón de su corteza lisa –exenta de irregularidades- y lustrosa, la mitología chorote –etnia del Chaco semiárido argentino- sostiene que uno de sus personajes principales llamado Kíjwel -ser antropomorfo superdotado a quien se atribuye la creación del río Pilcomayo y la aparición de los peces- se transforma en guayacán. Tal metamorfosis es empleada por este don Juan para atraer a una joven quien se enamora del árbol, en razón de las connotaciones fálicas de su tronco asociadas a las de este personaje. Otra creencia de esta etnia sostiene que la ingestión de la decocción de su fruto provoca una mudez permanente.

  • 8. Ceibo de Jujuy (Erythrina falcata) : Los chamanes son considerados en las tierras bajas de toda Sudamérica como dobles espirituales del “tigre” o “jaguar americano”, en razón de compartir el comportamiento anómalo entre los animales consistente en "cazar" seres humanos (una de las funciones del chamán en su faceta de hechicero es “robar” o “cazar” las almas de otras personas, enfermándolos). La corteza de este árbol es frecuentemente rasgada por las garras del tigre, cuentan, para “curarse” sus heridas, ya que son conocidas sus propiedades cicatrizantes. De esta manera su corteza rasgada es señal de la presencia de un chamán/tigre en las inmediaciones, observación no pasada por alto entre los indígenas a la hora de identificar potenciales hechiceros.

  • 9. Cebil (Anadenanthera colubrina) : Planta sagrada para varias etnias de América. Existen dos variedades, la cebil y la colubrina. Las semillas tostadas de la primera son empleadas por los indígenas Wichí del norte de nuestro país –quienes la denominan atáj- para favorecer el trance extático de sus chamanes y así poder comunicarse con sus espíritus auxiliares y otros del ideario chamánico para propiciar la buena caza, pesca, recolección, meleo y para buscar las almas de los enfermos. Por eso se la conoce como una “planta de la sabiduría”. Tiene elevada significación en la religiosidad de los pueblos que la utilizan en virtud de que así se comunican con los seres espirituales que regulan su cosmos.

Nota del JB: Agradecemos al Dr. Gustavo Scarpa que nos haya obsequiado con sus conocimientos para el diseño de este Sendero.

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