Tumbergia

Silvina Ocampo. Árboles de Buenos Aires.

Aquel que no conoce la tumbergia en enero no conocerá el árbol más precioso del mundo. Sus flores como cirios se abren en cada punta erguida de las ramas, el fruto gris rayado embellece el follaje. La flor perfuma el agua donde está sumergida cuando la colocamos en un vaso. Es la única flor que conserva el perfume muchos días: los tallos no se pudren aunque no se le cambie el agua que podría beberse como elixir. Apasionadamente florece, luego caen las flores como guantes blancos de primera comunión.