8 - L'Aquaiolo

L'Aquaiolo

Estatua-fuente en bronce, obra del escultor italiano Vincenzo Gemito. Su nombre significa “el aguatero” y representa a un adolescente desnudo que ofrece de beber con un gesto y una sonrisa que van más allá de la oferta del agua. Sobre su cadera derecha lleva apoyado un cántaro que vuelca el agua y sirve como surtidor para la fuente que se encuentra a sus pies. En su mano izquierda lleva un jarro pequeño que ofrece amablemente.

Es una de las obras más célebres del autor, quien resolvió muy ingeniosamente lo escultórico y lo decorativo, sin resentir el mensaje artístico.

La obra fue donada por el Dr. Ezequiel P. Paz a la Municipalidad para su instalación en una de las plazoletas que conforman la Plaza San Martín, entre Maipú y Esmeralda. Retirada de allí en dos oportunidades para su reparación, se decidió en septiembre de 1988 instalarla en el Jardín Botánico para protegerla del posible vandalismo, colocando una copia en su emplazamiento original.

Vincenzo Gemito, nació en Italia el 17 de Julio de 1852 y falleció el 1º de mayo de 1929. Estudió bajo la dirección de Stanislao Lista. Si bien es conocido por sus retratos-bustos, es más famoso por sus figuras de jóvenes muchachos de bronce, esbeltos y juguetones (serie Los pescadores), sus aguateros o pescadores desnudos, con fuerte contenido homoerótico. En 1877, Gemito expone en el salón parisino una escultura que representa a un joven pescador (Il Pescatore, bronce, Florencia, Museo Nazionale del Bargello). El éxito de esta obra alienta al artista a continuar en ese género, proporcionando a sus modelos poses más expresivas.

Aquí, en el L’Acquaiolo, la pose balanceada de este scugnizzo (apodo dado a los niños de Nápoles), su sonrisa y su gesto provocador le proporcionan una carga erótica evidente. El escultor nos propone una escena realista de la calle, un diálogo vivo entre un vendedor de agua fresca y su cliente sediento – invisible. Pero la desnudez del niño, así como el zócalo en forma de fuente decorada con un mascarón, sitúan esta escena en la Antigüedad Romana, lo que permite al artista justificar su erotismo.

Fue en Nápoles, su ciudad natal, donde tras una larga estancia parisina Gemito realizó esta estatua. Una primera versión, púdicamente dotada de un calzón, fue destinada al rey de Nápoles, Francesco II, exiliado París.

Gemito forma parte de los escultores de la segunda mitad del siglo XIX llamados neoflorentinos, que se inspiraron del Renacimiento italiano. Esta obra se sitúa en la continuidad del “Joven pescador bailando tarantela” de Francisque Duret (Louvre) y del “Joven pescador napolitano” de Rude (Louvre). Pero también se inspira de las estatuaria romana antigua, de los numerosos faunos en bronce, de cuerpos gráciles, descubiertos en las ruinas de las lujosas villas de Pompeya y de Herculano.