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La exposición “El transbordador, Arqueología de un naufragio”, en Espacio Lezama

La muestra se inaugurará el jueves 13 de septiembre a las 17 h y podrá visitarse hasta el 17 de octubre de 2018 de lunes a viernes de 10 a 17 h en Avenida Martin García 346, La Boca.

Martes 11 de septiembre de 2018

Espacio Lezama Arte es la galería artística del Palacio Lezama dependiente de la Subsecretaría de Planeamiento del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte, sito en la ex Fábrica de Bizcochos Canale, hoy sede de varios Ministerios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

En esta oportunidad los invitamos a participar de la inauguración de la exposición “El transbordador, Arqueología de un naufragio”, xilografías de Leonardo Gotleyb. El artista visual, nacido en 1958 en Resistencia, Chaco, desde 1987 ha sido seleccionado en más de 100 bienales en América, Europa y Asia, obteniendo 16 premios internacionales. También ha participado como jurado en varios premios internacionales. Actualmente es profesor de la Universidad Nacional de las Artes, U.N.A. y Curador y Asesor artístico de la Secretaria de Inversiones y Asuntos Internacionales del Gobierno del Chaco. Sus obras se encuentran en colecciones públicas y privadas.

“El Transbordador – Arqueología de un naufragio”
Después de un naufragio viene la reconstrucción.
Una cierta calma luego de haber tocado fondo y el colosal rebote que significa sacar la cabeza a flote, respirar profundamente y recomenzar.
Un ciclo que no es ajeno a la naturaleza, ni a los procesos culturales de las distintas etapas de la humanidad. La historia y especialmente la filosofía se nutren de ello.
La vida de los hombres es un reflejo de sus experiencias más dolorosas y traumáticas pero también de la felicidad y gozo de poder atravesar esos límites, naciendo miles de veces, con la convicción de llevar el barco nuevamente a puerto.
Esta muestra es un testimonio de ello.
Veo al nuevo coloso con su colosal figura desde mi terraza.
Su presencia me dice que todo va a estar bien.
Allí plantado con sus pies en ambas orillas, me bendice cada mañana cuando paso caminando por Pedro de Mendoza o rodando en bicicleta por Almirante Brown.
Tiene una férrea mirada, estirpe y vocación de trabajo, pero también una estruendosa carcajada. Por cierto, los atributos que traen a mi memoria la imagen de mi padre.
Como un inmigrante más, llegué a estas costas buscando mi destino.
Su olor, su paisaje, su gente, me hicieron sentir como uno más de los estibadores de un barco de Benito, bajo un cielo tiznado por el humo, trasegando mercancía en la Vuelta de Rocha.
Es mi homenaje y agradecimiento a un barrio generoso que resiste y se reconstruye constantemente bajo la mirada del hombre de hierro, el Transbordador, cómplice de un río, unidos por el amor y el trabajo.

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