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Un sueño olímpico que va creciendo a capa y espada

Matías Ríos consiguió la marca para ser uno de los representantes de la esgrima en los Juegos Olímpicos de la Juventud “Buenos Aires 2018”. Una carrera que comenzó entre piratas y que pinta para convertirse en uno de los grandes nombres de este deporte. El Subsecretario de Deportes Luis Lobo acompañó el entrenamiento del joven esgrimista.

Martes 26 de junio de 2018

Allá arriba, en el gimnasio cerrado del Polideportivo Colegiales se escucha el sonido de metales chocando entre sí. Por el ritmo con el que se sucede ese ruido, uno puede percibir que hay dos “espadachines” haciendo de las suyas. Y sí, en efecto, ahí está Matías Ríos, un pequeño-gigante de 16 años que tiene la chance de cumplir su más ansiado sueño: representar a la Argentina en los Juegos Olímpicos de la Juventud “Buenos Aires 2018”.

Matías, ese pibe que comenzó a los siete años a practicar esgrima, quizás inspirado en las aventuras de Jack Sparrow, en el club Gimnasia y Esgrima de Villa Devoto, y que hoy está a un paso de convertirse en “olímpico”. “Desde chiquito me encantaban los piratas. Todo el día andaba con una espadita de aquí para allá”, confiesa este joven atleta que realiza su entrenamiento físico en el querido poli Colegiales.

Y luego de mucho ir y venir por varias actividades, casi de casualidad le llegó la oportunidad de abrazar a su hoy deporte tan amado, la esgrima. “Mis papás querían que hiciera algún deporte y me empezaron a llevar a uno, a otro, y ninguno me aburría. Yo quería hacer esgrima o arquería, y justo unos días después vino mi primo y me dijo que había comenzado esgrima, probé ir con él, fui y acá estoy”, cuenta con cierta nostalgia este pibe que cursa el cuarto año del Nacional Buenos Aires.

"Creo que estos Juegos serán muy interesantes para mí, ya que estarán los mejores. Es por eso que valdrá la pena toda esta preparación". Matías Ríos.

El sueño olímpico de Matías está ahí nomás, al alcance de la mano. Y la puesta a punto es dura, mucho trabajo físico y trabajos tácticos y técnicos para llegar de la mejor manera posible a la cita olímpica que tendrá lugar entre el 6 y el 18 de octubre en la Ciudad.

En esa puesta a punto lo ayudan cuatro amigazos de fierro: Diego Alegre, Tomas Alitisz, Juan Bacha y Juan Sánchez Giani, sus sparrings. Y ahí parado, bien cerca, supervisando todo, casi como un paraguas protector, que corrige, alienta, ríe, está Rodrigo Alvarez, el entrenador de Matías, un hombre que lo conoce desde chiquito y que lo está puliendo para el futuro.

“El trabajo de Matías se va a ver en los Panamericanos del 2023 en Santiago (Chile). Actualmente está teniendo un presente y un futuro tremendo. En estos Juegos Olímpicos 2018 queremos que Matías quede entre los 16 mejores, ya que vienen los más destacado de este deporte a nivel mundial”, remarca Rodrigo, quien no deja de agradecer a la gente del Polideportivo Colegiales por la gran mano que les están dando: “siempre están al pié del cañón, colaborando en todo lo que necesitamos”.

Sorprendido, mirándolo con curiosidad, tratando de conocer este deporte, el Subsecretario de Deportes de la Ciudad Luis Lobo, fue a visitar a Matías para conocer sobre su trabajo y sus necesidades. “Respeto mucho lo que hacen, porque sé bien que lo hacen de corazón, vienen a trabajar todo los días con frío y lluvia, y con las limitaciones que quizá puedan tener acá (por el Polideportivo Colegiales, no tiene la pista reglamentaria de esgrima), pero sin embargo ustedes le ponen onda y se las rebuscan”, felicitó Lobo al deportista y a su entrenador.

La ilusión de Matías Ríos, y por consecuencia su trabajo, apuntan a estos Juegos Olímpicos de la Juventud, donde él podrá codearse con lo mejor de la esgrima en una competencia de altísimo nivel. “Ya tuve la experiencia de los Sudamericanos menores, y estando adentro vivís cosas que no imaginás. Es por eso que creo que estos Juegos serán muy interesantes para mí, ya que estarán los mejores. Es por eso que valdrá la pena toda esta preparación”, remarcó Matías, mientras se calza la vestimenta de esgrima para comenzar a practicar con los sparrings.

"Un Juego Olímpico es muy especial, lo tenés que disfrutar desde que llegás al juego. Estar en contacto con otros deportistas es genial. Esto no es ganar o perder, hay que estar tranquilo sabiendo que das lo mejor día a día". Luis Lobo.

Y a modo de despedida, Lobo, quien tuvo una participación olímpica en Atlanta 96 le habló directamente al joven esgrimista: “Un Juego Olímpico es muy especial, lo tenés que disfrutar desde que llegás al juego. Estar en contacto con otros deportistas es genial. Esto no es ganar o perder, hay que estar tranquilo sabiendo que das lo mejor día a día. El argentino se destaca por la cabeza, por la garra, por la entrega”.

Y ahí se quedó Matías, entrenando con sus cuatro amigos, agitantando su sueño olímpico, ese que comenzó a nacer cuando era chiquito, entre parches y espadas de piratas.

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