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El Museo

Descubrí los inicios de la casa

El Museo Casa Carlos Gardel fue inaugurado el 4 de marzo de 2003 en la calle Jean Jaurès 735, domicilio de la casa en la que el gran artista vivió junto a su madre desde el año 1927 y hasta su despedida de la Argentina, el 7 de noviembre de 1933. La propiedad había sido adquirida por el Zorzal Criollo a su anterior propietario, Don Ramón Gorina, el 9 de junio de 1926, cinco días antes del cumpleaños de Doña Berta Gardès.

Es posible conocer algunas de las construcciones que existieron con anterioridad en el predio gracias a los planos que forman parte del archivo del museo. El de 1904 muestra una modesta vivienda de una planta, sin ventanas al frente, con una puerta que conduce directamente a un patio, el que a su vez lleva a las sencillas habitaciones, a la pequeña cocina y al baño.

El plano de 1915 registra una construcción muy diferente, también en cuanto a su uso. Se trata de un prostíbulo que cuenta ya con una segunda planta. Pero las nueve estrechas habitaciones, lógicamente incomunicadas entre sí, se disponen en fila, con acceso desde el patio. Al final del mismo, un baño, y subiendo la escalera, una cocina y otras habitaciones que parecen ser del personal que atendía el local. Ya se observan las dos ventanas a la calle, que corresponden a otras habitaciones.

Finalmente nos encontramos con el plano de 1921 que pertenece a la vivienda que construye el señor Gorina. Luego de pasar el zaguán característico de accede a un gran hall distribuidor que lleva a la sala principal, con las dos grandes ventanas al frente, a una pequeña habitación, posiblemente un escritorio, y al patio, cubierto en su primer tramo. Al escritorio sigue lo que habrá sido seguramente el comedor de la casa. Luego una habitación, un gran baño interior y tres habitaciones más, comunicadas entre sí y con el patio. Al patio descubierto daba la cocina, con una pequeña puerta y una ventanita que miraba hacia la entrada. Ésta tenía a continuación una despensa. También sobre el patio había un escusado. Seguía entonces la escalera que llevaba a un cuartito en el primer descanso y luego a tres pequeños cuartos más. El lavadero con su pileta estaba sobre la gran terraza. Este fue seguramente el plano de la casa en la que vivieron Gardel y su madre. A pesar del deseo de modificar la casa que en sus cartas manifiesta el Morocho del Abasto lo más probable es que no lo hiciera, teniendo en cuenta la agitada agenda que para entonces tenía Gardel en el país y el extranjero y los consejos de su amigo y administrador Armando Defino.

La casa de Jean Jaurès fue el hogar de Carlos Gardel y de su madre Berta a partir del año 1927, cuando terminaron de amueblarla, de empapelarla y decorarla con las cortinas hechas a mano y otros detalles. En 1929 pasaron a vivir en la casa de la querida amiga de Berta, Anaïs Beaux y su compañero, Fortunato Muñiz. De este modo podía pasar largas temporadas en el exterior, con la tranquilidad de que su madre quedaba bien acompañada.

En el patio cubierto solía reunirse Gardel con sus seres queridos para disfrutar de la famosa cocina de su madre. Sin embargo también doña Berta comenzó a viajar y a pasar largas temporadas en Francia con su familia. Fue así que muchas veces los únicos ocupantes de la vivienda fueron los tíos de Carlitos, como le gustaba a Gardel llamar a Doña Anaïx y Don Fortunato.

Después del triste final de Medellín la mamá de Gardel regresó al país desde Toulouse y aguardó el fin de sus días acompañada primero por sus amigos Anaïs y Fortunato y más tarde por el matrimonio de Armando Defino y su mujer Adela Blasco, quienes la acompañaron hasta el día de su muerte, el 7 de julio de 1943.

El mismo año Defino hizo una donación de objetos de Gardel a dos instituciones que guardaban relación con la actividad que el Zorzal había desarrollado en su vida, La Casa del Teatro y el INET, Instituto Nacional de Estudios de Teatro. En 1949 procedió Defino a vender la casa. Tuvo desde entonces diversos propietarios y en los años setenta funcionó un local de canto y baile de tango. Fue entonces que el aspecto de la casa cambió notablemente. Para servir a los usos de la "Casa de Carlos Gardel" se voltearon las paredes que dividían las habitaciones entre sí y con el patio, dejando un gran espacio libre. Las imágenes dan cuenta de la drástica reforma.

En 1996 la empresa Proden S.A. compró la propiedad con la intención de donarla a la ciudad de Buenos Aires. Así se hizo en el año 2000, realizándose la escritura de donación al año siguiente.

El Museo Casa Carlos Gardel se inauguró el 4 de marzo y el criterio que entonces se adoptó para la obra fue el de una recreación escenográfica que sugiriera la vida en una casa sencilla de aquellos años. No se trató de una reconstrucción fiel, lo que habría demandado un recurso económico mucho mayor, sino de una ambientación libre y poética, recurriendo para la misma a materiales de demolición para pisos y carpinterías, y a mobiliario y objetos de época. Se conservó el espacio de la cocina original, reemplazando el de la despensa por una fantasiosa sala de planchado, para recordar el noble oficio que le había permitido a la joven madre procurar los medios para cuidar de su pequeño hijo. También existía el espacio de un mínimo baño de servicio y el cuarto en el rellano de la escalera en el que Gardel solía pasar horas escuchando música.

En el año 2016 la Dirección General de Museos de la Ciudad de Buenos Aires decidió modificar nuevamente el espacio para poder organizar y presentar un nuevo guión museográfico y museológico, recurriendo a algunos objetos originales y a copias de material fotográfico. De algunos documentos como la partida de nacimiento y el testamento ológrafo han sido cedidas copias autenticadas por la Municipalidad de Toulouse y el Museo Notarial del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires. El visitante resulta atrapado por la eternamente joven voz del Morocho del Abasto, la que, presente en cada rincón del recorrido, acompaña los distintos momentos de una vida y una carrera que siguen despertando la admiración de quienes lo conocen como de los que acaban de descubrirlo.