Haydeé Gastelú

Haydee Gastelú es una de las madres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. Es la mamá de Horacio García Gastelú secuestrado el 7 de agosto de 1976. Acorde con nuestro objetivo de recuperar la memoria histórica, recopilamos su testimonio en este “Archivo por la Memoria”.

La historia de Haydeé

Haydeé era una madre dedicada a la crianza y educación de sus hijos pero su vida cambió el 7 de agosto de 1976. Ese día, su hijo Horacio García Gastelú, fue secuestrado en la casa de su novia convirtiéndose, así, en una víctima más del Terrorismo de Estado.

Horacio se encontraba estudiando Ciencias Biológicas en la Universidad de Buenos Aires. Antes de desaparecer, le había comentado a sus padres que le resultaba sospechoso el trato que tenían hacia él en el servicio militar y que creía que lo estaban investigando. Le habían adjudicado franco desde el 26 de julio al 11 de agosto y debía presentarse nuevamente en Baterías, Bahía Blanca."Desde un principio lo registraron en calidad de observado. Que yo sepa no militaba en ninguna organización, pero era egresado del Colegio Nacional Buenos Aires, que estaba muy politizado, y se ve que con eso alcanzaba".

El 7 de agosto de 1976, un grupo armado irrumpió en la vivienda de Ada, la novia de Horacio, en la localidad de Banfield. A partir de ese momento, ambas familias presentaron sus hábeas corpus sin recibir respuesta alguna. Haydeé y su esposo hicieron la denuncia en el Comando de la Armada, ya que su hijo debía presentarse a los pocos días en el servicio militar. Haydeé, poco a poco, comenzó a encontrarse con otras Madres. Fue una de las catorce mujeres que se reunió, por primera vez en la Plaza de Mayo, el 30 de abril de 1977.

“Fueron años muy difíciles, de una soledad tremenda, porque nadie te quería escuchar. Para nosotras fue muy importante encontrarnos. Y a partir de nuestra búsqueda se consolidó nuestra amistad. Yo soy una de las catorce que ese día de abril se encontró en la Plaza con otras Madres. Desde entonces aprendí que todo el que tenga un problema, lo mejor que puede hacer es unirse. Fue así como luchamos para que en el país subsista la Memoria y poder llegar a la Verdad y a la Justicia que era nuestra meta".

El recuerdo de Horacio

Horacio nació el 24 de abril de 1955. Es el segundo hijo de Haydeé Gastelú y Oscar García Buela: “Mi hijo Horacio vino al mundo después de una hija muy enferma, así que ya vino al mundo marcado a llenar un lugar muy especial. Fue un chico especial. Fue muy compañero de nosotros y muy sensible en relación a todo lo social. Dentro de sus mismos compañeros de colegio, siempre se destacó por estar ocupándose del más necesitado, tal vez por lo que vivió con su hermana, a la que al llegar al mundo se la encontró con bastantes problemas de salud".

¿Cómo era Horacio de chico?
Horacio era muy responsable, muy estudioso, muy buen hijo, muy buen compañero. Siempre ha sido el abanderado de su colegio primario y también del Colegio Nacional Buenos Aires donde fue un alumno brillante. Familiarmente yo creo que vino marcado, vino con una predisposición a ocuparse de los problemas del mundo y a tratar de arreglar los problemas del mundo.

¿Qué cosas le gustaban?
Él se dedicaba a la fotografía, en general leía mucho, se la pasaba prácticamente todo el día leyendo. No era un chico futbolero, a pesar de que se crió en San Justo que era un pueblo, donde estábamos en calle de tierra y donde permanentemente se jugaba al fútbol. Él era de estudiar y dedicarse a la pintura y las fotos. Se dedicó muchísimo a la fotografía, llegó a hacer exposiciones en el colegio. Sus temas preferidos eran los niños, los ancianos y el trabajo. Además, ya había cursado varias materias en la Facultad de Biología y trabajaba en una firma exportadora, 6 horas por día.

¿Cuáles eran los sueños de Horacio?
El sueño de Horacio era arreglar el mundo. Y todos esos jóvenes compartían el mismo sueño. De eso nos dimos cuenta mucho después, cuando nos encontramos las Madres, a raíz de la desaparición de nuestros hijos. Fuimos descubriendo que eran como hermanos. Que tenían los mismos ideales, que tenían los mismos sueños, que realmente eran hermanos en la vida. Eso tal vez fue una gran sorpresa para nosotras, el encontrarnos con que realmente los mejores sentimientos eran los que compartían estos chicos que se habían llevado.

La búsqueda de Horacio

Al igual que todas las Madres, Haydeé acompañada por su esposo Oscar, realizó numerosas presentaciones en todos los ámbitos posibles.

“Todos seguíamos los mismos pasos. Acudimos a Organismos Internacionales, establecimos varios habeas corpus en Provincia y Capital Federal, golpeábamos puertas en todos lados pero nunca encontramos una respuesta certera".

Haydeé fue una de las fundadoras de la Asociación Madres de Plaza de Mayo y al día de hoy sigue unida a las Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora. En el año 2001, el grupo de Antropología Forense esclareció el destino de Horacio y le devolvió a sus padres los restos de su hijo. Ahí supo que Horacio había sido una de las treinta víctimas de la Masacre de Fátima ocurrida entre el 19 y el 20 de agosto de 1976.

A treinta y cinco años de este acontecimiento, Haydeé Gastelú leyó estas palabras en la Plaza de Mayo (fragmento):

“Desde hace más de 35 años y por todo el período de la dictadura, el edificio de Coordinación Federal fue un Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio, de ciudadanos y ciudadanas de este país. Todos ellos, jóvenes, adultos, hombres y mujeres que aunque no se conocieran tenían sueños en común y la mayor parte de ellos una vida de compromiso militante con su pueblo. Sabemos puntualmente con mayor detalle sobre 30 de estos compañeros ya que eran nuestros familiares. Después de más de 20 años de búsqueda incesante pidiendo por Verdad y Justicia y gracias al Equipo Argentino de Antropología Forense tuvimos la fortuna de poder reconstruir su historia y recuperar sus restos. (…)Todo el pueblo de Fátima quedó horrorizado y muerto de miedo. Silenció este horror durante muchos años y cuando la Verdad vio la luz y los huesos empezaron a hablar pudimos empezar a juntarnos y a salir del silencio.Por eso hoy estamos aquí para decirles a nuestros compañeros y compañeras que reivindicamos su lucha por un país libre con Justicia y Soberanía. Y junto a todas y todos ustedes que nos acompañan queremos gritar que por ellos 30 y por todos los compañeros detenidos desaparecidos NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS".

Haydeé hoy

A lo largo de todos estos años, Haydeé fue planteándose nuevos desafíos.

“En cada etapa de la búsqueda yo tenía un sueño diferente. Primero era tener noticias de mi hijo y las tuve. Después, mi sueño fue una vez que supe lo que le ocurrió, tener sus restos y enterrarlo, llevarlo a San Justo a su pueblo natal y ponerlo donde tengo las cenizas de mis abuelos, de mis padres, donde está toda la familia. Y lo logré...

Mi sueño después fue justicia y lo logré, o logré parte; no me bastó. Logré que la gente que esa noche estaba en Coordinación Federal, que es donde estaba Horacio, se hiciera cargo y estuviera condenada. Hoy están con cárcel común y cadena perpetua. Yo ya pasé por esa etapa de la justicia, fui querellante con mi marido, los dos querellamos.

Finalmente, la vida me mostró que la verdad fue buena, es liberadora. Luego la justicia, porque para mí la justicia era un paraguas que nos amparaba a todos. Y la justicia la logré, al menos en forma parcial, por lo menos para su caso. Pero me sigue faltando que en la realidad se cumplan los sueños por los que mi hijo dio la vida. Y ahí estoy, tratando en los años de mi vida seguir luchando para eso, para que se logre esa realidad.

Horacio cumplió sus sueños, fueron truncados pero fueron sueños muy lindos En mi caso, me siento muy acompañada por los recuerdos de Horacio, de sus sueños, y por Diego – mi hijo menor - que junto a su esposa y sus hijas son, en este momento, la alegría de nuestro hogar, lo que nos da la fuerza para seguir adelante. Con mi marido que por suerte me acompaña, tengo 60 años de casada y como yo le digo, “lo más rescatable de mi vida es mi pareja, es un buen compañero y un buen padre”.

Acompañada por el Programa Educación y Memoria, Haydeé llevó su testimonio de esperanza a los jóvenes estudiantes:

¿Qué le diría a los chicos de hoy?
Que participen, que tengan los ojos muy abiertos. Que sepan que eso que sucedió puede volver a suceder. Que el mundo lamentablemente a veces repite muchos hechos, y hay que tener muy en claro en qué estamos y para dónde vamos. Cada uno tiene que tener conciencia de lo que está haciendo y para qué lo hace. Entonces mi consejo para los jóvenes es que tengan los ojos muy abiertos, que estudien, que trabajen y que luchen.

Después de tantos años desde aquella primera ronda de las Madres, Haydeé continúa su camino y confía en la juventud y los tiempos que vendrán.

“Yo en este momento noto una gran apertura de la juventud, que estos años participa mucho más, porque durante mucho tiempo se implantó el miedo. No solo la juventud nuestra, la juventud de nuestro país, sino en general la juventud del mundo. Y eso es buenísimo, es muy promisorio, es para lo cual trabajamos nosotras las Madres: que la Memoria se mantenga, que la Verdad sirva y que la Justicia sea una realidad. Esas tres cosas son las que nos mantienen paradas, las que nos mantienen con ganas de seguir luchando y además, yo creo, nos dan salud. Yo creo que las que estamos, estamos bien porque nos mantenemos luchando".