Casos tramitados en Sedes Comunales

Casos denunciados por vecinos en las oficinas de Defensa al Consumidor.

Te acercamos algunos casos que fueron tramitados por vecinos en las Sedes Comunales y que tuvieron como resultado un acuerdo. En este apartado te mostramos los más frecuentes, pero podés conocer otros eligiendo los rubros de tu interés en la barra izquierda.

Telefonía Celular

A Paola le cambiaron las condiciones del contrato

Paola contrató con Movistar un abono fijo con 180 minutos libres para su teléfono celular, tenía 60 para minutos en el horario pico o comercial y 120 en la banda negativa. Este plan contaba además con la modalidad de CCP (paga el que llama) e identificación de llamadas gratuitas.

Con el paso del tiempo, la consumidora advirtió ciertos cambios en los montos que debía pagar de la factura como así también un deterioro en las condiciones del servicio. Al revisar los cargos facturados se dio cuenta que le estaban cobrando la identificación de llamadas que por su plan, era sin cargo.

Se comunicó con la empresa para solicitar la anulación del cargo, pero la operadora no solucionó el problema. Paola entonces decidió, previo asesoramiento de Defensa al Consumidor, realizar una denuncia.

En su denuncia expresó: “declaro que los cambios reiterados en las condiciones iniciales del contrato han redundado en los últimos años en un peor servicio y en excesos en los minutos facturados como excedente, debiendo haberlos tenido como minutos libres. Esto ha hecho que pagara más por el servicio”.

Tal y como lo prevé el sistema de Defensa del Consumidor Paola y Movistar fueron convocados a una audiencia para resolver el problema de común acuerdo sin recurrir a la justicia. La empresa ofreció facturar el servicio tal y como se había contratado y a su vez bonificarle 4 meses del abono mensual como resarcimiento por las molestias causadas. Paola aceptó la propuesta y firmó el acuerdo con la compañía que quedó archivado en Defensa al Consumidor para su cumplimiento efectivo.

Bancos y servicios financieros

Ezequiel quiso dar de baja una de sus tarjetas

Ezequiel decidió que no quería más su tarjeta del banco Francés. Fue hasta la sucursal, canceló el saldo de la cuenta, llenó los formularios que se le suministraron y destruyó en ese momento el plástico. Tal y como la rutina indica, cumplió con todos los pasos para una baja efectiva.
Sin embargo, al mes siguiente recibió un nuevo resumen de cuenta con los gastos administrativos que supone el mantenimiento de cuenta para una tarjeta de crédito. Ezequiel le restó importancia, pensó que los tiempos administrativos del banco entre quién manda el resumen y quién administra las cuentas serían distintos.
Pero al mes siguiente volvió a recibir el resumen y esta vez con el acumulado de gastos del mes anterior, por lo cual se comunicó con el banco, que desconoció el trámite de baja que había realizado.
En esa circunstancia, el consumidor decidió sacar un turno y presentarse para realizar una denuncia en las oficinas de Defensa al Consumidor que funcionan en la Comuna 3.

Citado el Banco a una audiencia en la Comuna junto a Ezequiel y un mediador de Defensa al Consumidor, rápidamente la entidad bancaria accedió a cerrar la cuenta sin costos para el consumidor. Si bien Ezequiel hubiera podido solicitar un resarcimiento, manifestó que sólo requería el cierre y la anulación de todos los cargos facturados, por lo que firmaron un acuerdo y cerraron el caso.

Automotores

Usados: La Publicidad, una prueba importante para los consumidores

Gonzalo quería comprar un auto usado y como cualquier otro vecino inició su búsqueda en las revistas de automotores y portales en los que se ofrecen automóviles. En esa búsqueda estaba cuando encontró el coche con el que había soñado.

En el aviso de Parking Cars se podía leer, “único dueño, el mejor del mercado, computadora de abordo, levanta vidrios eléctricos en las cuatro puertas, luces antinieblas, 2 cubiertas delanteras nuevas, auxilio sin rodar, entre otras tantas bondades.

Con la publicidad en mano coordinó una visita para verlo. Al llegar a la agencia pudo comprobar que el coche estaba realmente muy cuidado y su motor impecable, así fue se decidió a mostrárselo a su familia.

En esta segunda visita, advirtió que el levanta vidrios trasero derecho no funcionaba, pero se quedó tranquilo con la promesa que le hizo el vendedor: “el auto se entrega en perfectas condiciones, lo vamos a revisar”. Así fue que pagó una seña y arregló firmar un boleto de compraventa.

Según lo convenido, el consumidor se presentó para firmar todos lo papeles de la transferencia en la escribanía y finalmente se dispuso a salir manejando el coche que soñó. Pero la emoción le duró muy poco, enseguida pudo notar que el vidrio eléctrico trasero no funcionaba, le realizó el comentario al vendedor que le dijo esta vez: “es un problemita de nada, un cablecito que lo podes resolver vos”, como había arreglado ir directo a la aseguradora y se había hecho tarde, simplemente les dijo que la agencia se había comprometido y que se comunicaría para que cumplan con su promesa.

Llegó al seguro y el inspector que revisó el coche le dijo: “que lindo, está impecable, pero le vas a tener que cambiar las 4 cubiertas, porque las traseras están gastadas y una de las delanteras, tiene un tajo”. El consumidor sabía que le tenía que cambiar las cubiertas traseras pero contaba con que las dos delanteras eran nuevas, tal como lo decía el aviso. A primera hora del día siguiente se comunicó con la agencia para reclamar que le repararan el vidrio y le pagaran el valor de la cubierta pero no obtuvo respuesta. Así fue como se presentó en la Comuna 14 y realizó la denuncia.

El consumidor había conservado una prueba fundamental para ganar en su reclamo, tenía el aviso en el que la agencia había prometido las bondades del coche. Con la certeza de tener un buen resultado, se presentó a la audiencia. Allí el abogado de la concesionaria mencionó mil y un temas eludiendo un posible acuerdo, pero ante la posibilidad de que se sancione a la agencia no solo por el incumplimiento de la oferta, sino también por publicidad engañosa, ofreció pagar el valor de la cubierta nueva más la reparación en total $1200.

Conforme con haber recuperado el dinero invertido, el consumidor aceptó el ofrecimiento y ambas partes firmaron un acuerdo, cerrando el caso.