El
Cuarto Mundo, Arte y Sociedad en la América Virreinal
En su 80º aniversario, el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac
Fernández Blanco presentó al público un nuevo guión
museológico, donde las importantes piezas de su colección
se articulan como ilustraciones de una narración (una de
las tantas posibles), en lugar de ser presentadas como manifestaciones
artísticas aisladas. Así interpretadas, como productos
emergentes de un proceso único e irrepetible, darán
cuenta del quehacer cotidiano en todos los órdenes de la
sociedad americana durante los siglos de conquista, colonización
y evangelización del continente.
La base de esta narración, "el Cuarto Mundo", destaca
la paradoja histórica del encuentro y adaptación cultural
entre dos realidades: Europa, segura de su fe, concebida en el pináculo
de los tres mundos conocidos (Europa, Asia y Africa), y América,
el "nuevo" espacio, llamativamente complejo y modificador.
Los europeos llegaron con los "judíos marranos"
y los africanos esclavizados, y juntos se mixturaron con la población
autóctona para generar uno de los productos más originales
de la historia del arte: el barroco americano.
La primera parte del guión da cuenta de cómo se constituyó
la primera identidad del territorio que hoy comprendemos como Argentina.
Para ello recurrimos a tres ejes geográfico-culturales que
determinaron nuestra idiosincrasia: "el Mundo Surandino",
producto de la superposición del Estado español sobre
el vasto territorio de dominación inca; "la Cultura
de la Selva", o la experiencia misional jesuítica sobre
las poblaciones autóctonas de moxos, chiquitos y guaraníes,
y "la Puerta del Atlántico", considerando a Buenos
Aires como la vía de acceso al territorio del Plata de elementos
permitidos desde España, hasta los no permitidos desde Portugal,
Brasil y, con ellos, el resto del mundo.
La evangelización es, sin duda, la estrategia que cruza los
tres espacios mencionados y determina la producción artística
americana, reglando, sustituyendo, concediendo y reescribiendo una
nueva historia de la conquista y de los pueblos conquistados, el
asentamiento europeo y las luchas por la supervivencia de las culturas
prehispánicas. La pauta eclesial regía la vida de
todos, ricos y pobres, conquistadores y conquistados, libres y esclavos,
legos e ignorantes, laicos y tonsurados.
En la segunda parte, el guión señala cómo pudieron
escucharse las primeras voces disonantes, en un mundo regido por
españoles, desde las filas de la Iglesia americana. Los criollos
buscaron un espacio de poder que les permitiera entrelazar sus ambiciones
presentes con el pasado local y construir un nuevo destino, libres
de la preeminencia peninsular. La multiplicación de apariciones
marianas, al compás de cientos de crónicas que las
relataron, preparó el camino de santos, beatos y venerables
nacidos en los reinos indianos como una demostración flagrante
de la paridad del nuevo y el viejo mundo, como una señal
divina del advenimiento de los criollos al poder. Paulatinamente,
ricos comerciantes, altos dignatarios eclesiásticos, burócratas
y profesionales indianos fueron el motor de cambio de una economía
en crecimiento y el sostén de un gusto con características
propias.
A manera de epílogo, el último tramo de la narración
se refiere a dos puntas del mismo relato. En primer lugar, se dedica
una sala al hallazgo, explotación y producción de
la plata, la nobleza y componente alquímico del metal, la
riqueza codiciada del Potosí y la frustración rioplatense
por alcanzarla. También da cuenta de las generaciones de
artesanos plateros porteños, desde los judeo-portugueses
hasta los inmigrantes italianos, sus técnicas y estilos y
el producto de su arte como elementos de prestigio de una sociedad
que evolucionó de tenderos a hacendados. Al final del recorrido,
se puede ver cómo sobrevivió duramente la manera de
vivir a la "hispana" a lo largo de la primera mitad del
siglo XIX; más allá de las luchas de independencia,
permaneció aletargada por tiempos de anarquía y finalmente
decayó cuando los liberales se impusieron al tradicionalismo
federal, empeñados en modernizar rápidamente a la
Argentina.