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Arte de acción
por
Rodrigo Alonso
Octubre de 2011
 
A mediados del siglo XX surge el arte de acción, donde la participación directa de artistas y público, involucra al cuerpo desde lo individual para proyectarlo en lo social. Rodrigo Alonso recorre su historia en la Argentina, desde sus comienzos a nuestros días, señalando sus hitos, principales cultores, y evaluando su importancia en las expresiones estéticas contemporáneas.
 
Sobre el arte de acción
Minujín. Leyendo las noticias
 
Minujín. Leyendo las noticias
 
Minujín. Leyendo las noticias
 
Minujín. Leyendo las noticias
Marta Minujín. Cuatro momentos de la performance Leyendo las noticias, 1965, Costanera Sur, Buenos Aires
 
La expresión “arte de acción” es un término amplio que incluye un conjunto de prácticas artísticas basadas en el desarrollo de alguna actividad individual o colectiva, momentánea o durable, que involucra elementos más o menos físicos, o que es completamente inmaterial.
Su aparición está vinculada con el intento de algunos artistas de trascender los medios tradicionales (pintura, escultura, grabado, dibujo), ya sea por encontrarlos limitados en sus cualidades expresivas, por considerarlos políticamente objetables (al relacionarlos con los valores burgueses o el mercado), o simplemente, por la búsqueda de la novedad mediante la renuncia a lo ya conocido o la experimentación.
 
Boccioni. Una velada futurista
Umberto Boccioni
Una velada futurista en Milán, 1911
Muestra de Max Ernst
Muestra de obras de Max Ernst, París, 1921
Sus antecedentes se remontan a las veladas futuristas y dadaístas de la década de 1910. Los artistas futuristas presentan sus múltiples manifiestos en sesiones públicas, increpando a los espectadores con el fin de sacudir sus gustos y hábitos estéticos. En estas sesiones se declama, se arrojan panfletos y se rompe la barrera entre el disertante y el público. Los poetas del movimiento incorporan onomatopeyas y todo tipo de materialidades sonoras que al ser pronunciadas transforman el recitado en un acto casi teatral. El posterior traspaso de las formas futuristas a la vestimenta promueve su identificación con la vida y convierte su uso en verdaderos actos de manifestación pública.
Los dadaístas se aproximan aún más a lo que posteriormente se conoce como performance, esto es, un acto de presentación pública a cargo de un artista o grupo, que por lo general es único y de un alto grado de espontaneidad, diferente de la representación teatral basada en una estructura previa repetible. Los poetas dadá se disfrazan, proclaman sus escritos enfáticamente, interactúan con los espectadores, los desafían e incluso los agreden, generando una atmósfera de desconcierto sobre la que sustentan una crítica al arte y la sociedad de su época.
Unos y otros comparten el cuestionamiento de las formas artísticas tradicionales, el intento de aproximar el arte a la vida cotidiana y cierta vocación multidisciplinaria que los lleva a integrar los lenguajes y procedimientos de diferentes medios en creaciones híbridas.
 
Pero la historia consciente del arte de acción comienza en los finales de la década de 1950, cuando los artistas retoman esas prácticas en el marco de un nuevo intento por expandir los límites del arte, conectar a éste con la vida y desestimar su producción tradicional. Aquí nace el término performance en su acepción actual. Para el norteamericano Allan Kaprow, ésta es la consecuencia directa de la técnica de la action painting (pintura de acción) que desarrolla su compatriota Jackson Pollock.Nota 1 En la Argentina, muchos de los primeros performers provienen igualmente de la pintura informal, como Alberto Greco o Marta Minujín. Existen, no obstante, otras fuentes del arte de acción, como los tajos realizados por Lucio Fontana sobre la superficie pictórica o los conciertos de John Cage, que incluyen diferentes tipos de acciones simultáneas.
 
Greco. Sin título, 1960
Alberto Greco
Sin título o Negro
1959-1960
 
Fontana realizando tajos
Lucio Fontana realizando una obra
con tajos
 
Minujín. Sin título, 1962
Marta Minujín
Sin título
1962
 
De hecho, un evento organizado por Cage en el Black Mountain College (Untitled Event, 1952) se suele tomar como antecedente del happening, otra de las formas del arte de acción que tiene una enorme popularidad en los Estados Unidos y en nuestro país. Sus lineamientos son definidos por Allan Kaprow, autor de la obra considerada la iniciadora del género: 18 Happenings in 6 Parts (1959). Según Kaprow, el happening es un “collage de acontecimientos”, un tipo de creación donde los espectadores se transforman en protagonistas al poner en funcionamiento una serie de propuestas sugeridas por el artista.Nota 2
 
Le Parc. Double Miroir
Julio Le Parc
Double Miroir, 1966
Hirsch, Alemann y Mejía, Marabunta
Narcisa Hirsch, Marie Louise Alemann y Walter Mejía. Marabunta
1967
Ginzburg. Vivienda otoñal
Carlos Ginzburg
Vivienda otoñal
1971
El happening es una de las formas del arte participativo, producciones donde el espectador ocupa un rol central. Estas obras requieren que el público las active a través de diferentes operaciones que pueden ir desde el accionar de dispositivos hasta su implicación corporal. El primer caso es común en las creaciones cinéticas, que suelen incluir botones, pedales y otros inductores del movimiento. El segundo es el terreno del happening y de algunas instalaciones o ambientaciones que proponen recorridos lúdicos que fomentan la actividad de los visitantes.
En 1957 se conforma la Internacional Situacionista, una agrupación de artistas e intelectuales que se plantea repensar el arte, la sociedad y la ciudad a partir de una aproximación analítica y experimental a sus manifestaciones. En su concepción, el artista es un “creador de situaciones”, un constructor de acontecimientos vivibles a través de los cuales se desarrolla una percepción diferente de la realidad y el mundo, donde se ponen en juego las habilidades lúdico-críticas del habitante urbano.Nota 3
El arte de acción se encuentra implicado también en producciones efímeras como las intervenciones urbanas y en la naturaleza.
La ciudad es con frecuencia el epicentro de prácticas artísticas ligadas al activismo político, los reclamos sociales y las reivindicaciones históricas, que se materializan en formas que van desde la fijación de carteles o la distribución de panfletos hasta una gran variedad de demostraciones públicas en las que, por lo general, se solicita la atención o la complicidad de los transeúntes. En los años recientes, estas prácticas se han visto renovadas por su alianza con las manifestaciones políticas y acciones como los escraches,Nota 4 aunque también existe una línea que investiga las relaciones de la ciudad con el individuo, su imaginario y su acontecer urbano.
Las intervenciones en la naturaleza (ligadas o no al llamado “arte de la tierra” o land art),Nota 5 menos frecuentes, pueden tener un trasfondo ecológico o simplemente cuestionador de los ámbitos artísticos habituales. En ambos casos, es común la utilización de la fotografía, el video y otros medios de registro para transportar estos trabajos a los espacios expositivos.
 
Prior. Como resucitar a una liebre muerta
Alfredo Prior
Cómo resucitar a una liebre muerta, 1998
Ramos. Pechera
Roxana Ramos
Pechera, 2002
La incorporación de los medios tecnológicos introduce nuevas posibilidades al arte de acción. Entre ellas, la fotoperformance y la videoperformance son dos de las más frecuentadas. Estas producciones vehiculan acciones diseñadas para ser vistas exclusivamente a través de su registro fotográfico o videográfico. El acto en el que se fundan se realiza por lo general sin público, ya que, en estas modalidades, no es la inmediatez sino la mediatización de la experiencia artística el núcleo de exploración.Nota 6 De hecho, en muchos casos, estas prácticas reflexionan sobre la transformación de la vida, las relaciones sociales y el mundo, inducida por los medios de comunicación.
Hacia finales del siglo XX se difunde una vertiente que se conoce como la Estética Relacional. Este término, acuñado por Nicolás Bourriaud, hace referencia a un tipo de práctica de resonancias grupales o comunitarias, donde el artista diseña y pone en marcha diferentes estrategias de interacción, activación de los vínculos interpersonales o socialización.Nota 7 En estas producciones se acentúa la noción de proceso a través de trabajos extendidos en el tiempo, que involucran múltiples etapas y agentes participantes, o mediante la reducción de la obra artística a la instancia misma de su construcción.