Audiovideoteca de Escritores de Buenos Aires

LA DIFUSION

Las entrevistas audiovisuales realizadas por el equipo de la Audiovideoteca tienen inserción en los medios de comunicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:

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- Los microprogramas radiales "Las Plumas", para FM 2x4.

- El sitio web: una audiovideoteca virtual que permite a los navegantes conocer a sus artistas por medio de videos, audios y textos.

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Biografía

Rodolfo Fogwill Biografía

Rodolfo Fogwill

Cronología

1941
Nace en la ciudad de Buenos Aires.

1964
Egresa de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

1979
Crea y sostiene la editorial Tierra Baldía donde publica las obras de los escritores Osvaldo y Leónidas Lamborghini, y "Austria-Hungría", los poemas de Néstor Perlongher.
Aparece su libro de poemas "El efecto de realidad" (Tierra Baldía).

1980
La editorial Tierra Baldía publica los libros "Las horas de citar" (poemas) y "Mis muertos punk" (cuentos).

1982
La Editorial de la Universidad de Belgrano publica su libro de cuentos "Música japonesa".
El Centro Editor de América Latina publica los relatos de "Ejércitos imaginarios".

1983
Ediciones De la Flor publica "Los pichiciegos", escrita durante el transcurso de la Guerra de Malvinas.
"La aventura en Malvinas fue para la dictadura militar una ocasión para intentar la construcción de una unidad nacional indispensable a la supervivencia política de su régimen. Si en el teatro de la Argentina continental, durante los meses que duró la guerra, ese objetivo fue parcialmente alcanzado en la medida en que millones encontraron, en un patriotismo recién descubierto el 2 de abril, un punto de identidad que la dictadura, entre otras cosas, precisamente había corroído; en el teatro material de la guerra, las islas Malvinas, la novela de Fogwill muestra que esa identidad nacional es lo primero que se disuelve cuando sus hipotéticos portadores han sido jugados como peones en una escena donde la debilidad de los principios unificadores se potencia con la proximidad de la muerte. Entender a los pichis es entender precisamente lo que una guerra (no cualquier guerra, sino ésa, la desencadenada por la aventura de Galtieri) hace con los hombres. Con alguna razón, Fogwill ha dicho que su novela no es pacifista. En efecto, el pacifismo plantea los problemas de la legitimidad de la guerra y concluye que la guerra no es un recurso último sino un extremo indeseable. Esa cuestión no es la de Los pichiciegos: la novela no quiere demostrar nada y sus personajes no están en condiciones ideológicas ni discursivas para reflexionar. Los pichis carecen absolutamente de futuro, caminan hacia la muerte y, en consecuencia, sólo pueden razonar en términos de estrategias de supervivencia. Su tiempo es puro presente: y sin temporalidad no hay configuración del pasado, comprensión del presente ni proyecto. Como muertos futuros, los pichis sólo pueden pensar en un aplazamiento, hora a hora, de ese desenlace, sin dejarse capturar por el desenlace y, a la vez, sin la ilusión de que exista algún tiempo para ellos. En esas condiciones de miseria simbólica, la novela presenta las condiciones de la miseria material y las astucias de las transacciones en un mercado que también es puro presente. La novela imagina, así, cómo es materialmente una guerra: la ficción, puesta en situación concreta a partir del registro de las acciones y del inventario de las cosas, piensa cómo es el frío, el dolor de una herida, el olor del cuerpo vivo o descomponiéndose, en situación de guerra. Y como se trata de una guerra del siglo XX, la ficción piensa con los números, las cantidades, los pesos, las medidas, las distancias, la materia. Sin héroes y sin traidores (porque la suspensión de los valores en el teatro de esa guerra hace casi imposible su emergencia), la novela evalúa en términos de un mercado de sobrevivientes y, se sabe, un mercado es abstracto en sus reglas de funcionamiento general de intercambios y concreto en la apreciación particular de las mercancías que se intercambian en cada acto", escribió Beatriz Sarlo en la revista Punto de Vista Nº 49, Buenos Aires, agosto de 1994.

1985
La editorial Catálogos publica su libro de cuentos "Pájaros de la cabeza".

1990
Aparece, el libro de poemas "Partes del todo" en Ediciones Ultimo Reino (reeditado en Editorial Sudamericana en 1998).
"Todo el libro puede leerse como una lírica del deseo, donde el Yo se despliega en sus espejismos, sus remedos, sus disfraces y los escenarios que construye y derrumba… Cada poema explora las representaciones posibles de ese yo vacilante. Es decir: los paisajes que crea la mirada, las huellas de la paternidad en la voz y el linaje, las derivas de la imaginación, las huellas de la voluntad, las combustiones del amor, todo aquello que las palabras "nunca terminan de referir". Pero esas formas donde la noción de persona puede rastrearse o situarse están lejos de ser afirmadas: el poema pone el ‘sentimiento de sí’ siempre en entredicho, lo subvierte y lo disipa hasta volverlo un simulacro", escribió Jorge Monteleone en el diario La Nación.
Aparece, en Buenos Aires, su novela "La buena nueva", publicada por Editorial Planeta.

1991
En Buenos Aires, se publica su novela "Una pálida historia de amor" (Planeta).

1992
La editorial Planeta publica, su libro de cuentos "Muchacha punk" que luego será reeditado por Sudamericana en 1997.

1997
Aparecen los relatos de "Restos diurnos", en editorial Sudamericana.

1998
La editorial Mondadori publica en España su novela "Cantos de marineros en las pampas".
Aparece su novela "Vivir afuera" (Sudamericana).
"La novela es un tratado perfecto sobre la ausencia y la distancia. Su perfección deriva de la sabiduría y la inteligencia que el autor pone en juego para ordenar los diferentes bloques de relato: un contrapunto narrativo que va hilvanando las historias de seis personajes más o menos marginales –más o menos excluidos, ellos también y por diferentes razones, del sentido común– reunidos caprichosamente. Lo sabía Pirandello, lo saben los guionistas de la televisión americana (Friends, That 70’s show): seis personajes constituyen un núcleo dramático de posibilidades infinitas. Y Fogwill explota con maestría esas posibilidades manipulando a esos personajes como funciones matemáticas: distribución en clases, edades y sexos le sirven para contar todas las historias con todas las voces, para copiar o inventar todas las formas de hablar que hacen falta para entender la Argentina de los 90. ‘En Vivir afuera todos los bloques son auténticos, en el sentido de que respetan la voz de los narradores. Encontrar la voz narrativa es encontrar los trucos para falsificarla. Teóricamente, la mitad de las voces de la novela tienen fuentes literarias. La otra mitad son voces de personajes míos, que no existen fuera de la literatura’, dice Fogwill." Daniel Link, suplemento Radar del diario Página 12, Buenos Aires, 10 de octubre de 1999.

2001
La editorial Mondadori publica en Barcelona su novela "La experiencia sensible".
"Hay un correlato por oposición que envuelve al propio Fogwill y a su personaje principal: la ambición del autor en descubrir las claves en que el azar va conformando el tejido de la existencia como una pulsió parte de la Argentina que es. Con más pensamientos que imágenes –Fogwill deja a las constataciones de orden sexual toda la voracidad de la composición icónica– La experiencia sensible se posa sobre los deseos de Romano y compañía, con tal destreza que todo parece fríamente calculado. Como los mismos cálculos que hace Romano sobre todo lo que lo rodea, admiración incluida por aquello que se le escapa, pero que Fogwill oculta en una construcción literaria de juegos chinos. Romano no puede entrar en el mundo de la muchacha y sus hijos; a su vez, la muchacha viste la perfidia de la especulación erótica con cada uno de los niños y aun con la mujer de Romano. Romano entra y sale de los juegos sin que le importe ganar verdaderamente, está atrapado como lo está de las coordenadas socio políticas en su propio país; pero de todo eso no quiere saber, en todo caso sólo quiere hacer, ir hacia adelante. Novela vital, de hallazgos, La experiencia sensible vuelve a poner a Fogwill en la huella del relato sinfónico donde voces, pensamientos, acciones que son observados como partes del todo –Partes del todo se llamó su primer libro de poemas– pero también como libres murmuraciones sobre los infinitos cruces a que la pertenencia cultural somete. No es Romano quien se pregunta hacia dónde va, cuál es la verdad o qué es ser argentino, sino Fogwill a través de su singular experiencia sensible de narrar", escribió Juan Aguzzi en el diario El Ciudadano, Rosario, 2002.

La editorial Paradiso publica su libro de poemas "Lo dado".
"Tanto como los seres y el mundo de que habla, el propio poema es un monstruo, un cambalachesco engendro de un doctor Frankenstein. Muy pocas veces alguien asumió tan productivamente la imposibilidad de quedarse en un estilo, un punto de vista o un tema, o al menos es muy inusual el modo en que esa ligereza quizá posmoderna, esa renuencia a optar, permite aquí un ejercicio gozoso y acaso trágico de la errancia. Trágico por lo que parece tener de fatalidad, de obediencia a mandatos profundos, y también extremadamente lúcido, al igual que todo lo que escribe Fogwill: lejos de cualquier inocencia, tanto como se interroga sobre la realidad argentina o sobre el peso del tiempo, o como celebra la oscura contundencia de la voluntad de vivir, este poema se asume como una puesta a prueba de saberes relativos a la práctica llamada literatura.
Subtitulado ‘Acto para voces representadas’, ‘El antes de los monstruito’ es el último de los tres poemas que componen Lo dado y es seguramente uno de los textos más importantes que Fogwill produjo, por las posibilidades que abre a la literatura y por las que lleva a reconsiderar; pero, vistos desde otro ángulo, quizá más importantes aun sean los otros dos. Menos novedosos o audaces, ‘Contra el cristal de la pecera de Acuario’ y ‘Lo dado’ son, puede decirse, más inagotables, suponiendo que haya grados de inagotabilidad. Nunca Fogwill había llevado tan lejos o tan a fondo su capacidad de poner en acción la mente e inducirla a preguntarse sin consuelo y sin fin por cuestiones que pueden calificarse de "esenciales": las que articulaban una y otra vez palabras como ‘memoria’, ‘dolor’, ‘vida’ o ‘repetición’ en Partes del todo, o, ahora, ‘azar’, ‘sueños’, ‘límites’, ‘bienestar’", escribió Daniel Freidemberg, diario Clarín, Buenos Aires, 2 de agosto de 2001.

2002
Aparece su novela "En otro orden de cosas" (Mondadori).
"Los doce capítulos que componen esta novela corresponden, cada uno, a un año: el primero a 1971, el último a 1982. Es decir que en el comienzo están Perón, la inminencia de su retorno, el fervor revolucionario, las perspectivas de un futuro transformado; y en el final, en el año de Malvinas, la conclusión oprobiosa de una dictadura no menos oprobiosa. La progresiva sucesión de los capítulos (y de los años) hace que ese lapso, habitualmente encuadrado en términos de un quiebre, un corte o una ruptura, funcione más que nada en términos de continuidad. Se pasa de una cosa a la otra (y específicamente: del impulso revolucionario a la detención contrarrevolucionaria, o al letargo de la indolencia) por un conducto de relativa homogeneidad. En lugar de ver una fractura más o menos brutal para, desde esa perspectiva, tratar de entender cómo se pasó de aquello a esto, Fogwill ve cuánto de esto latía ya en aquello, y de esta manera ese traspaso tiene poco o nada de fractura: se vuelve más bien un deslizamiento poco menos que esperable… La política ingresa en las ficciones de Fogwill de una manera completamente original. Se la percibe no tanto en las figuras o en los acontecimientos que puedan mencionarse, como en la medianía cotidiana de la historia que se cuenta: allí se integra, y allí transcurre, como clima, como motivo o como tema de conversación. ‘¿Qué es el amor?’, por ejemplo, es una pregunta que se formula en esta novela a propósito de las historias de pareja, pero también a propósito de las ilusiones políticas de transformación social, y de su agotamiento. La política es, entonces, una de las cosas que pasan en la vida de los personajes, personajes promedio con vidas promedio. Desde esa perspectiva, donde incluso lo más abstracto se vuelve tangible, puede En otro orden de cosas proponer su versión de la historia transcurrida en esos doce años, y de cómo fue que las cosas cambiaron –o permanecieron igual", escribió Martín Kohan en la revista Inrockuptibles, abril de 2003.

2003
Interzona Editora publica en Buenos Aires su libro "Runa".
"’Runa’ se escribe sola —por eso desde otro punto de vista es tan distinta a los Fogwill anteriores—, alentada por un estilo sumerio de verbos e iniciaciones, ríos y bebidas, venados y osos, primeras luces y primeros saberes. Escritura en estado puro, animista, dúctil para hacerle lugar a colores y objetos, trueques de bienes y niños, ritos, penitencias y migraciones: ‘Nadie partió porque creyera en otra cosa, o porque creyera más en las cosas que cree la gente de otras partes’. Como César Aira y Alberto Laiseca —con Una novela china y el Egipto antiguo en La hija de Keops, respectivamente—, Fogwill prueba que los principios de un mundo remoto pueden devenir origen de un cuento maravilloso. En tiempos de novelas históricas que nacen póstumas, ésta va hacia atrás y hacia adelante y confirma con desenvoltura dos oportunos prejuicios. Que los libros son extraños o no son nada. Y que leer todavía se parece a mirar las estrellas para saber qué hacer", comentó Matías Serra Bradford en el diario Clarín. Buenos Aires, 21 de mayo de 2003.
Aparecen también su novela "Urbana" (Mondadori) y el libro de poemas "Canción de Paz" (Paradiso).
"Acaso el motivo central de este libro sea la memoria como sostén de la identidad y, sobre todo, como residuo de la experiencia transfigurada en la imaginación estética. Ese aspecto metapoético se balancea con el contexto histórico (en este caso, el mundo globalizado, la información y la informática, las formas del neocapitalismo en países latinoamericanos como Chile). Canción de paz obra por sucesivas negaciones de la memoria, mediante el uso de aquel doble plano –referencia inmediata y reflexión metapoética– y aniquila las posibilidades mediante las cuales un pasado puede ser fijado en el poema, como construcción intrínseca del sentido del yo y de lo real.
En Fogwill la memoria es sustituida por el olvido, y en su vacío se levanta, como una epifanía del tiempo que eclipsa el mundo recibido, el luminoso instante: el día. En una inesperada continuidad de aquel poema de Edgar Bayley que anunciaba ‘Vendrá un día un día vendrá un día/ habrá un día/ una mañana/ y tendremos lo que fuimos somos’, escribe Fogwill: ‘El mundo, el mundo, esa inmundicia de cosas predispuestas/ para olvidar el día y lo que somos./ [...] Prefiero el día./ Quedarme en este ni siquiera aquí del día.’", escribió Jorge Monteleone, en el diario La Nación, Buenos Aires, 22 de febrero de 2004.
Recibe la beca Guggenheim.

2004
Aparece la tercera edición argentina de "Los Pichiciegos" en Interzona y la primera edición cubana de esta obra.
La editorial Paradiso publica su libro de poemas "Últimos movimientos".
"En este libro escrito entre 2002 y 2004, que tiene una estructura musical en que los ‘temas’ se retoman de un poema a otro o a intervalos más espaciados, Fogwill pone en escena su peculiar distancia hiperreflexiva con una ironía que se desliza cada vez más hacia el humor. El ‘yo es otro’ de Rimbaud se plasma casi desde el inicio del libro en la figura de ‘El Sr. Fogwill’, ‘Fogwill’ a secas o ‘El señor’, o bien simplemente la tercera persona, en títulos como ‘El Sr. Fogwill fuma pipa’, ‘El Sr. Fogwill, delgado, en el espejo’, o ‘Abre el correo’, y esta serie de reflexión en espejo (siempre abierta) es interceptada por una reflexión acerca de los "temas" de la poesía que repercute irónicamente sobre la primera (‘El correo. El orden de la mesa. [...]/ adelgazar, fumar, mirar televisión, [...]/no son temas de la poesía’). Del tema al motivo, la ironía apunta inmediatamente a Girri en ‘La poesía es el motivo del poema’ (‘Cuando aprendió el inglés/ el señor Girrione se quitó el one.// [...] ¡El uno/ de su nombre!’), pero más allá del ataque queda la reflexión sobre el ‘motivo’ y sobre la ‘materia’ del poema, una de las series que retornan con sus variaciones en esta composición textual", escribió María del Carmen Rodríguez en el diario La Nación (15 de mayo de 2005).
Obtiene el Premio Nacional de Literatura por su novela "Vivir Afuera".

2006
El Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC) estrena la ópera "Eterna flotación. Los monstruito", con los poemas de "Lo dado" y música de Oscar Edelstein.
Con el título "Muchacha Punk" aparece la edición francesa de los relatos y cuentos de 1978 al 2000, en Ed. Passage du Nord-Ouet.
Bajo el título "Malvinas Requiem", aparece la versión inglesa de "Los Pichiciegos" en la editorial Serpents Tail, de Londres.

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