San Martín, que a la sazón organizaba en Mendoza el famoso ejército de los Andes, y se preparaba misteriosamente para el paso de las cordilleras, y las inmortales campañas
de Chile y el Perú, era el oráculo de los diputados de las Provincias de Cuyo, y por medio
de don Tomás Godoy Cruz influía sobre Maza, Oro y Laprida, disponiendo en consecuencia
de cuatro votos, que se apoyaban en su voz autorizada, para conquistar nuevos
prosélitos. Apenas instalado el Congreso, le escribía el 12 de abril: ‘¿Hasta cuándo esperamos
para declarar nuestra independencia? Es ridículo acuñar moneda, tener el pabellón
y la cucarda nacional, y por último, hacer la guerra al Soberano de quien se dice
dependemos, y permanecer a pupilo de sus enemigos.
¿Qué más tenemos que decir? Con este paso el Estado ganará un cincuenta por ciento: y si tiene riesgos, para los hombres de coraje se han hecho las empresas.’ Como Godoy le contestara que no era cosa tan llana declarar
la independencia, le replicaba el 24 de mayo, con tanta gracia como energía: ‘Veo lo que Ud. me dice sobre el punto de la independencia no es soplar y hacer botellas: yo respondo que mil veces más fácil es hacer la independencia que el que haya un solo americano que haga una solo botella’.
Bartolomé Mitre, Historia de Belgrano, Buenos Aires, Estrada, 1960
Esta carta nunca llegó a su destinatario, en ella se demuestra la convergencia en el deseo de un proyecto americano victorioso, más allá de circunstanciales diferencias.
“(...) Noticias contestes que he recibido de Cádiz e Inglaterra, aseguran la pronta venida de una expedición de 16.000 hombres contra Buenos Aires: bien poco me importaría que fueran 20.000, con tal que estuviésemos unidos, pero en la situación actual ¿Qué debemos prometernos? No puedo ni debo analizar las causas de esta guerra entre hermanos; y lo más sensible es, que siendo todos de iguales opiniones en sus principios, es decir, de la emancipación e independencia de España; pero sean cuales fueran las causas, creo debemos cortar toda diferencia y dedicarnos a la destrucción de nuestros crueles enemigos los españoles, quedándonos tiempo para transar nuestras desavenencias como nos acomoden, sin que
haya un tercero en discordia que pueda aprovecharse de estas críticas circunstancias.
Una comisión mediadora del estado de Chile para transar las diferencias entre nosotros marcha a esa mañana por la mañana; los sujetos que la componen son honrados y patriotas: sus intenciones no son otras que las del bien y felicidad de la patria. Cada gota de sangre americana
que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un
esfuerzo, transemos todo, y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos
que quieran atacar nuestra libertad. (...)”
Mendoza, 14 de marzo de 1819, José de San Martín.