Buenos Aires Cumple

Buenos Aires Cumple

Buenos Aires Cumple

Hace pocos días, todos juntos festejamos con alegría los 200 años de nuestra patria. Pero hoy, Buenos Aires cumple 430 años.

Nuestra Ciudad de Buenos Aires se fundó por primera vez, de forma tímida y poco duradera, el 3 de febrero de 1536. Pero la segunda fundación, la definitiva, no llegó sino hasta el 11 de junio de 1580, a manos de Juan de Garay.

Somos la Ciudad de los 48 barrios. Pero parece como si fueran cien. O más

Nuestros abuelos vinieron desde todas partes del mundo.

Pero nuestro sentir es uno solo: amamos Buenos Aires.

Muchas historias, una Ciudad única, una fecha inolvidable.

¡Felices 430 años!

Fundación mítica de Buenos Aires

Jorge Luís Borges.

¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.

Pensando bien la cosa, supondremos que el río
era azulejo entonces como oriundo del cielo
con su estrellita roja para marcar el sitio
en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.

Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
por un mar que tenía cinco lunas de anchura
y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
y de piedras imanes que enloquecen la brújula.

Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
pero son embelecos fraguados en la Boca.
Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.

Una manzana entera pero en mitá del campo
expuesta a las auroras y lluvias y suestadas.
La manzana pareja que persiste en mi barrio:
Guatemala, Serrano, Paraguay y Gurruchaga.

Un almacén rosado como revés de naipe
brilló y en la trastienda conversaron un truco;
el almacén rosado floreció en un compadre,
ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.

El primer organito salvaba el horizonte
con su achacoso porte, su habanera y su gringo.
El corralón seguro ya opinaba Yrigoyen,
algún piano mandaba tangos de Saborido.

Una cigarrería sahumó como una rosa
el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
los hombres compartieron un pasado ilusorio.
Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.

A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y como el aire.